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Periodismo Marítimo (4)

Pero algo hay que hacer con la desinformación”, opina Isabel Morillo, directora de El Correo de Andalucía. “Sí hay un problema grave. El periodismo tiene unas reglas que deben cumplirse: contar hechos veraces y contrastados, y esto no siempre sucede. Yo no quiero estar en el mismo lugar que una persona que hace una noticia sin hablar con nadie. Los ciudadanos deberían poder confiar en que lo que se publica no es un invento”.

Periodismo Marítimo (5)

«La prueba del Algodón»

Periodismo Marítimo (3)

Quién puede ser periodista y otras seis preguntas sobre la prensa en la era de las noticias falsas

Profesionales de la información opinan sobre el debate abierto por el presidente Sánchez sobre la posibilidad de regular la profesión y cómo corregir su descrédito

En estos tiempos atropellados que engullen acontecimientos, la carta de Pedro Sánchez anunciando que había decidido parar y reflexionar durante cinco días sobre su continuidad como presidente del Gobierno por “la máquina del fango” y las informaciones publicadas sobre su esposa, Begoña Gómez, parece ya la prehistoria de la prehistoria. Pero sus palabras, compartidas por algunos y criticadas por otros, y su discurso posterior –en la entrevista que concedió a la directora de EL PAÍS, Pepa Bueno, habló de una posible colegiación obligatoria de los periodistas “para evitar el intrusismo”-, volvieron a poner sobre la mesa un debate eterno: ¿es posible o deseable controlar la calidad de lo que se publica? ¿Puede ser fiscalizable el periodismo sin poner en riesgo la libertad de expresión? ¿Por quién? ¿Y cómo? ¿Los periodistas deben estar autorizados para ejercer, como si fueran médicos, arquitectos o abogados?

Sánchez insistió el viernes, en una entrevista concedida a La Sexta, en la necesidad de tomar medidas. Podemos registró recientemente una proposición de ley en el Congreso sobre accionistas, directivos y presentadores de medios y ha anunciado otra para, entre otras cosas, crear un “Consejo del Derecho a la Información” elegido por la ciudadanía que podría imponer sanciones a quienes difundan información falsa.

Empecemos por el principio: ¿hay realmente un problema? Parece que sí. Más de la mitad de los españoles no se fían de los medios de comunicación. El 53% no concede ni un cinco raspado cuando responde sobre su confianza en ellos, y el 19% no pasa del 1 sobre 10, según la última Encuesta sobre Tendencias Sociales del CIS, de octubre de 2023. Es el mínimo posible: no se podía poner un cero.

Las conclusiones de otros informes son similares: el 40% de los españoles desconfía de las noticias según el Digital News Report de 2023 para España del Instituto Reuters (Universidad de Oxford), un estudio sobre consumo de noticias que se elabora cada año desde hace una década. La desconfianza se solapa, además, con un aumento del desinterés por lo que pasa en el mundo. Ocho de cada 10 españoles decían estar muy interesados en la información en 2015; ahora son cinco de cada 10. Y, según este mismo estudio, la percepción social del periodismo es mala: el 57% afirma que escucha críticas negativas de la profesión.

¿Por qué los ciudadanos no se fían de los medios?

“Los males del periodismo están bastante claros”, opina Eduardo Suárez, del Instituto Reuters. “La confianza y el interés en las noticias han bajado. Y solo el 13% de los españoles piensa que los medios son independientes de las presiones del poder político, y el 15%, que lo son de las del poder económico. Además, se perciben como partidistas. Y es importante resaltar que esto no ocurre en todos los países. En España, los políticos y los periodistas se ven como parte de un todo, salen juntos en televisiones y radios, forman parte del mismo ecosistema. No nos distinguen de ellos”. Y “ellos” generan aún menos confianza: España es uno de los países del mundo que menos se fía de sus políticos. El 72% no lo hace, según el informe de Ipsos Global Trustworthiness Index 2023. En Europa, este porcentaje solo se supera en Polonia, Rumanía y Hungría.

Por otro lado, en un contexto de polarización partidista tan fuerte como el español, los ciudadanos sí confían en los medios que leen, ven o escuchan. Pero solo en ellos -el 82% de los españoles dice confiar mucho o bastante en los medios que ha elegido, según el CIS-. Y poco o nada en lo que dicen los demás.

“De todas formas, yo diría que tampoco hay que exagerar el problema”, opina Suárez. “La situación no es tan apocalíptica. La caída de confianza en los medios tiene una parte positiva. Está bien que la gente sea un poco escéptica. No tengo claro que todo fuera mejor en los años 80 con cuatro o cinco periódicos nacionales y dos canales de tele. Internet ha traído también el pluralismo y un ecosistema mucho más variado”.

“Pero algo hay que hacer con la desinformación”, opina Isabel Morillo, directora de El Correo de Andalucía. “Sí hay un problema grave. El periodismo tiene unas reglas que deben cumplirse: contar hechos veraces y contrastados, y esto no siempre sucede. Yo no quiero estar en el mismo lugar que una persona que hace una noticia sin hablar con nadie. Los ciudadanos deberían poder confiar en que lo que se publica no es un invento”.

Pero, hacer… ¿el qué? Esta pregunta lleva a su vez a muchas otras, así que empecemos por la más básica: si cualquiera tiene derecho a ejercer el oficio, con formación específica o sin ella.

¿Quién puede ser periodista?

Morillo y Suárez, al igual que el resto de periodistas consultados, coinciden en un punto: el periodismo es un oficio y se aprende ejerciéndolo. Por eso hay excelentes profesionales que son licenciados en Física, en Medicina, en Derecho, en Historia, en Filología… y también hay extraordinarios y premiadísimos periodistas sin estudios universitarios. No eran ni son licenciados en periodismo Gabriel García Márquez, Ryszard Kapuscinski, Alma Guillermoprieto, Bob Woodward o Carl Bernstein -los conocidos reporteros de The Washington Post que destaparon el caso Watergate-. Y tantos y tantos otros. Y también hay periodistas condenados por mentir con sus títulos en Ciencias de la Información perfectamente enmarcados.

El debate sobre la titulación está abierto dentro de las asociaciones de prensa y en los colegios profesionales que existen en algunas comunidades autónomas, pero no va mucho más allá. Para entrar en el registro de periodistas de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) hay que ser titulado en Ciencias de la Información o haber cursado un máster respaldado por una universidad que tenga grado de Periodismo. “Pero estar o no estar en el registro no supone que no se pueda ejercer la profesión”, señala su presidente, Miguel Ángel Noceda. Y en las redacciones es difícil encontrar periodistas que defiendan que solo puedan serlo los licenciados en Periodismo.

¿Los agitadores y pseudomedios realmente tienen tanta repercusión?

En los últimos años han aparecido canales de agitación política a izquierda y derecha con fines ideológicos, políticos o económicos que no respetan las reglas del periodismo, a pesar de lo cual consiguen muchas veces incluso acreditarse como periodistas en instituciones como el Congreso de los Diputados.

“Pero por sí mismos no son nada”, opina Suárez. “¿Cuándo adquiere relevancia su mensaje? Cuando los políticos hablan de sus informaciones o bien cuando las teles, las radios o los periódicos las amplifican. Este es el problema”.

El modus operandi se repite. Alguien escribe una información sin contrastar en un medio diminuto. Nadie le hace caso. Lo mete en redes sociales. Tampoco recibe mucha atención. Pero, cuando el político de turno lo repite, o algún columnista lo menciona en un medio grande, o alguna tele o radio permite al autor contar su información falsa en una tertulia, ya está: ya ha entrado en el debate público aunque no tenga una sola fuente que acredite su veracidad. Para lograrlo ha necesitado de la complicidad de al menos un político o un periodista.

“Los medios serios deberíamos tener mucho cuidado en no amplificar noticias falsas”, opina la exdirectora de EL PAÍS Soledad Gallego-Díaz. “Ni siquiera para desmentirlas. No deberíamos entrar ahí. Deberíamos centrar nuestros esfuerzos en averiguar quién está detrás de esas historias y por qué se publican, aunque eso es mucho más difícil y exige más recursos”.

“Los medios serios deberíamos tener mucho cuidado en no amplificar noticias falsas”, opina la exdirectora de EL PAÍS Soledad Gallego-Díaz. “Ni siquiera para desmentirlas. No deberíamos entrar ahí. Deberíamos centrar nuestros esfuerzos en averiguar quién está detrás de esas historias y por qué se publican, aunque eso es mucho más difícil y exige más recursos”.

¿Se debe hacer algo? ¿Quién y cómo?

La respuesta es casi unánime entre los consultados sobre si es deseable una regulación por parte del poder político que pueda entrar en los contenidos: no. “Sería peor el remedio que la enfermedad”, señala Gallego-Díaz. “Un Gobierno regulando estas cuestiones es peligrosísimo. El derecho a la información no se puede poner en riesgo”. “A mí el debate me da mucho miedo porque siempre que he visto a la clase política hablar de esto he visto un tamiz intervencionista”, añade Fernández-Miranda.

“Es cierto que hay agitadores que no son periodistas y que cuentan noticias a veces ciertas, a veces falsas”, opina Suárez. “En muchos casos estamos hablando de territorios grises que entran dentro de la exageración o de la opinión. A veces es territorio gris claro; a veces, gris oscuro. Pero es muy complicado que se planteen soluciones desde el poder. La crítica del presidente Sánchez, por ejemplo, es un poco de brocha gorda. Hablaba de digitales cuando todos los grandes periódicos son digitales. Y no distinguía información falsa de periodismo de investigación. La información de El Confidencial sobre su esposa, Begoña Gómez, origen de su carta y de sus cinco días de reflexión, era veraz. Cuestión distinta es la valoración que cada uno haga sobre esos hechos, o la jerarquía que debería tener esa noticia. Pero un gobernante no puede plantear que no se puedan publicar hechos ciertos”.

Si la intervención de los poderes políticos es peligrosa, ¿qué hacemos entonces? “Deberíamos abrir un debate periodístico serio dentro de los propios medios”, opina Morillo. “Sentarnos y empezar a hablar”. La FAPE coincide. “La prensa debería encabezar la lucha contra la desinformación y la polarización para proteger a la ciudadanía”, señala Noceda, su presidente.

¿Tendría sentido pedir una colegiación obligatoria?

“No”, defiende rotundo el exdirector de EL PAÍS y actual director del máster del periodismo del periódico, Javier Moreno. “¿Qué aportaría? ¿Quién decide que te puede quitar el carné si no haces las cosas bien? ¿Cómo se forma ese colegio profesional? ¿Quién lo elige? ¿Cómo nos aseguramos de que no se politice? Cualquier medida así choca con la libertad de expresión”. “Tal y como está redactada la Constitución española, la colegiación obligatoria sería imposible”, coincide Noceda desde la FAPE. “Entra en conflicto con el artículo 20 que garantiza el derecho a comunicar y recibir libremente información veraz”.

“La colegiación obligatoria para poder ejercer no tiene sentido”, añade Fernández-Miranda. “Pero los periodistas y los medios sí deberíamos organizarnos mejor para ser más fuertes, para defender la profesión y no devaluarla. Hay que defender el buen periodismo, más allá de las líneas editoriales de cada cual, y hacer todos un esfuerzo por distanciarnos del poder político. Esto es fundamental, y la autocrítica que nos podemos hacer, para poder luego apelar a los ciudadanos para que hagan un esfuerzo en estar bien informados”.

“Para trabajar en los grandes medios en Italia hace falta estar colegiado en un organismo privado con un código deontológico al que se puede acceder con un título en periodismo o si se ha trabajado más de un año y medio en una Redacción”, explica el corresponsal de EL PAÍS en Roma, Daniel Verdú. “Pero la gente que propaga los grandes bulos y que escribe en cualquier web creada para ello no se colegia ni se somete a este control, de forma que de hecho no funciona para controlar este tipo de desinformación”.

¿Bastan las leyes actuales y los jueces para luchar contra las noticias falsas?

“En el derecho civil y penal ya hay suficientes herramientas como para que se garantice que las noticias que se publican sean veraces y que, cuando no lo sean, esto tenga consecuencias”, opina Moreno. “En un Estado de derecho quienes deciden son los jueces, aplicando la ley. Que se pretenda sancionar de otra forma a los periodistas solo plantea riesgos inasumibles en una democracia”.

Pero el problema, en estos tiempos que corren, es que los tribunales son muy lentos (estamos hablando de que pueden pasar años para que haya una condena firme por injurias o calumnias, por ejemplo) y las redes sociales muy rápidas. “Pero eso es un problema del Estado, no del periodismo”, responde Moreno. “Que arreglen la justicia y sus tiempos en vez de inventar herramientas que van a generar más problemas que soluciones”.

“Hay cosas concretas que sí se pueden hacer”, argumenta Gallego-Díaz. Ella plantea, por ejemplo, la posibilidad de imponer judicialmente multas más fuertes en el ámbito del derecho civil. Multas que sean realmente disuasorias, que mentir cueste. Y, para que sea efectivo, que los tribunales actúen con mayor celeridad cuando se trate de informaciones que afecten a la reputación de las personas, a la salud pública, que puedan incitar a la violencia…

Un ‘sello de calidad’ voluntario para los medios

Más allá de las leyes, está la posible autorregulación de los medios. En Reino Unido existe una Comisión de Quejas de la Prensa con un código ético al que los medios se acogen voluntariamente. Cuando alguno es objeto de reproche, tiene la obligación de publicarlo. Hay muchos medios que no se apuntan, pero esto también aporta información a la ciudadanía, que conoce quién se ha sometido a estos estándares de calidad y quién no.

“Yo solo sería partidario de una alianza de medios que pudiera funcionar como una especie de sello de calidad al que se adscribe cada medio de forma voluntaria y que estuviera centrado sobre todo en mejorar la transparencia en cuanto a la financiación”, propone Moreno. “Por ejemplo, que todos tuvieran que aportar semestralmente información sobre sus ingresos, sobre sus gastos y sobre la publicidad institucional que reciben. Que las cuentas estén claras. Esto sería sin duda un primer paso que dejaría en evidencia muchas cosas. ¿Arreglaría el problema mañana? No. Pero mandaría el mensaje de que colectivamente los periodistas tenemos interés en aportar soluciones. Eso sí, poco a poco, como se hacen las cosas en una democracia. Porque meterse en los contenidos, más allá del control judicial que ya existe, es muy problemático”.

El nuevo reglamento europeo de medios de comunicación incide precisamente en este punto: en la necesaria transparencia en torno a los medios. A partir de agosto de 2025 serán obligatorias dos cosas: aclarar quiénes son los titulares directos o indirectos de los medios, con paquetes accionariales que les permitan ejercer influencia sobre el funcionamiento y la toma de decisiones estratégica, y declarar la publicidad institucional que se perciba. “La transparencia es fundamental para que los ciudadanos sepan a qué atenerse, quiénes son los que le están informando y qué intereses pueden tener detrás”, añade Gallego-Díaz.

La mayoría de las instituciones no hacen público el desglose de cómo reparten su publicidad. Un exdirector de un periódico nacional cuenta que, a comienzos de los 2000, se reunió con el presidente de una comunidad autónoma. Le preguntó por qué un medio que vendía menos ejemplares recibía sin embargo siete veces más dinero en publicidad institucional. El presidente lo negó primero, se escandalizó después -un poco al modo del “¡Qué escándalo, aquí se juega!” que decía el capitán Renault en Casablanca mientras recogía sus ganancias del casino-, y acabó diciendo que lo cambiaría… algo que jamás sucedió.

¿Qué es un medio de comunicación?

“Creo que es necesaria alguna regulación”, opina Ignacio Escolar, director de El diario.es. “La ley de prensa es de 1966, es una ley franquista, y lo que aún sigue en vigor de la misma es totalmente anacrónico y no se cumple”. El reglamento de la Unión Europea obliga también a que exista un censo de medios a través de un organismo independiente. “Esto tiene todo el sentido: un censo que deje claro qué es un medio, porque cumple con una serie de obligaciones, y“La transparencia debería alcanzar a todo, también a las redacciones”, defiende Morillo. “A veces no se sabe siquiera ni quién escribe en un medio porque usan seudónimos para parecer grandes cuando tienen a cuatro personas escribiendo. Esa opacidad va en contra de las buenas praxis y de los derechos de los ciudadanos”. “Es importante también que cada medio refuerce sus estándares de calidad y que además los explique públicamente, como hace por ejemplo el New York Times en su página web”, opina Suárez. “Que quede claro quién hace bien las cosas”. qué no lo es”, defiende Escolar. “Desde mi punto de vista, habría dos requisitos esenciales: que el medio haga público cómo se financia y quiénes son sus dueños y que se someta a un código ético independiente como el de la FAPE, por ejemplo. En ese caso, eres prensa. Si no, serás otra cosa, pero no prensa. Y esto deberíamos hacerlo los medios a través de la autorregulación antes de que nos obligue la ley en 2025, porque nos jugamos mucho”.

“La transparencia debería alcanzar a todo, también a las redacciones”, defiende Morillo. “A veces no se sabe siquiera ni quién escribe en un medio porque usan seudónimos para parecer grandes cuando tienen a cuatro personas escribiendo. Esa opacidad va en contra de las buenas praxis y de los derechos de los ciudadanos”. “Es importante también que cada medio refuerce sus estándares de calidad y que además los explique públicamente, como hace por ejemplo el New York Times en su página web”, opina Suárez. “Que quede claro quién hace bien las cosas”.

Hay pocas respuestas claras. Quizá, que hay que tener mucho cuidado con cualquier intervención, del tipo que sea, por los riesgos que supone; que hace falta más transparencia en torno a los medios, sus dueños y a sus relaciones con el poder político y económico a través de la publicidad; y que hay que defender colectivamente de alguna forma el buen periodismo, el rigor y las buenas praxis para que el oficio vuelva a tener un prestigio social que ha ido perdiendo, pero que tuvo. Cuando no estaba ejerciendo de superheróe, Superman era periodista.

Fuente: elpais.com

Periodismo Maritimo

Decía Gabriel García Márquez, que el periodismo es el mejor oficio del mundo.

Un comunicador puede desempeñarse como periodista siempre y cuando esté comprometido con la verdad, tenga habilidades y competencias para contar historias, le guste la investigación, valore la memoria social, reconozca las voces diversas y actúe en consecuencia.

Periodismo Marítimo (2)

El arte de preguntar como destreza periodística

El periodista no sólo es un profesional del ver,  oír y contar; debe dominar el arte de escuchar y preguntar. Un periodista se pregunta y pregunta. Se pregunta qué es lo que sucede, lo que sucede en realidad y no lo que parece suceder o lo que otros dicen que sucede. Y pregunta a quienes están implicados en lo que sucede, a los que tienen conocimiento de lo que sucede, a quienes pueden explicar porqué sucede, a quienes disponen de elementos que ayudan a comprenderlo, contextualizarlo o desvelarlo. Preguntar es consustancial al ejercicio del periodismo, y toda actividad periodística conlleva el hecho de preguntar. No hay abordaje periodístico sin pregunta subyacente y no hay periodismo efectivo sin preguntas y respuestas congruentes.

 En medio de ese preguntarse y preguntar el periodista debe saber escuchar, que no es lo mismo que oír (nótese la diferencia, dado el enojoso uso sinónimo que últimamente se hace de ambos verbos). Los chismosos oyen, los periodistas escuchan. La escucha implica una atención perceptiva analítica y crítica, un hacerse cargo de aquello a lo que se atiende para proceder a su discernimiento. La pregunta periodística implica: primero, elaboración reflexionada y consecuente; segundo, formulación en el momento y la situación oportunos; tercero,  escucha atenta de la respuesta; cuarto, repregunta si cabe; quinto, contraste con otras respuestas (no sólo declaraciones sino documentos, datos y testimonios) después, y sexto, discernimiento de todo lo que la respuesta conlleva, las cosas a las que se refiere y el resto de respuestas obtenidas durante la indagación.

Como se puede ver, la pregunta periodística no es nunca intrascendente, trivial o aleatoria. En ella hay siempre propósito y método, y de ella se espera que aporte contenido informativamente relevante. Preguntamos para saber y para que nuestros lectores, radiooyentes o espectadores sepan. La curiosidad periodística no es personal sino una mediación respecto a la curiosidad del público y su derecho a conocer. Alguna vez algún personaje, molesto, me ha espetado “eso a usted no le interesa”, a lo que he respondido “por supuesto que no, pero a mis lectores sí”. Es comprensible que muchos jóvenes aspirantes a periodista les haga ilusión poder andar, más bien correr, detrás de los famosos, armados con un micrófono y lanzándoles preguntas de manera atropellada, pero eso no lleva a ninguna parte. Solamente la pregunta que puede ocasionar una respuesta significativa es la que importa, y la calidad del periodista se mide por la pertinencia de las preguntas que formula. 

Saber preguntar implica saber repreguntar. A menudo es más importante la repregunta que la pregunta en sí, incluso esta puede estar formulada con objeto de lanzar acto seguido la primera.  La repregunta, si es certera y bien reflexionada –y si hay suerte–  puede abrir espacios más reveladores que la primera respuesta en sí. Para repreguntar hay que prepararse, elaborar una estrategia de posibilidades a partir de las preguntas planteadas, que incluye varias repreguntas posibles a hacer según resulte ser la primera respuesta. Es el periodista quien debe conducir, si puede, le dejan y sabe, conducir el diálogo informativo. Pero la pregunta periodística no es un interrogatorio. El periodista no pretende imponerse al personaje al cual pregunta, ni mucho menos intimidarle. La solvencia del periodista reside en la seriedad y la pertinencia de sus preguntas, que denotan su conocimiento del tema y del personaje, no de ninguna otra actitud o circunstancia.

Con el paso del tiempo, los personajes objeto de la atención periodística han aprendido a protegerse de las preguntas que pueden comprometer a la empresa, institución o intereses a los que sirven. Con ese objeto han aparecido en escena los gabinetes de prensa, los directores de comunicación y los diversos personajes dedicados a las tareas y estrategias de diversión de la atención periodística. En el mejor de los casos, el periodista es un mal necesario que deben soportar, porque no les queda más remedio o porque les interesa, pero ese mal puede, en su posición, ser atenuado o neutralizado. Nada más lógico, eso forma parte del oficio. Últimamente incluso se admiten comparecencias en las que no se admiten preguntas, a las que no debería acudir ningún periodista digno de tal nombre, pues basta en ese caso con la emisión de un comunicado, de modo que ni el compareciente ni los informadores pierdan su precioso tiempo. Pero el mal necesario que somos hace que, incluso en ese caso, la presencia personal del periodista sea requerida para beneficiarse de la escenificación de un simulacro de acto informativo, con lo que el informador deberá lanzarse al cuello del oficial de prensa al servicio del personaje para que suelte aunque sea migajas informativas e incluso off the records que le ayuden a uno a contextualizar. En la escena informativa todo tiene un precio y el rostro presente del periodista convocado aunque condenado a la mudez también lo tiene.

Como he dicho antes, los periodistas somos un mal necesario. Y entre nosotros y los personajes de los que informamos hay y debe haber un abismo que no debemos franquear, aunque a veces se pueda y se deba tender un puente para obtener información o mantener al día el cuidado de nuestras fuentes. Es la pregunta periodística el único elemento que debe cruzar ese puente, tanto de ida como de regreso, porque es lo que en última instancia sirve a nuestro público. El aprendizaje del periodismo implica el de la construcción de esa arquitectura comunicativa.

Fuente; somosperiodismo.es

Ría de Aldan.

La Ciaim lo «recomendó» (Febrero 2022)

Los llevaba instalado el atunero ?

Una alarma de «hombre muerto» en el puente para prevenir abordajes en la pesca.

Expertos le proponen a Marina Mercante imponerla porque alerta si nadie vigila la navegación.

Tanto han evolucionado las tecnologías en la flota que los barcos pueden navegar solos en mar abierto. Se desplazan automáticamente con el rumbo y la velocidad marcadas por el capitán o el patrón. Por grande que sea el océano, que el riesgo cero no existe lo confirman los abordajes o colisiones entre buques que trascienden cada cierto tiempo. A veces solo con daños materiales y otras con consecuencias personales. Por eso siempre debe haber al menos un profesional de guardia en los puentes de mando. Aun así, ni patrones ni oficiales están libres de desfallecer, por fatiga, problemas de salud u otros que les impidan desempeñar su trabajo. Pero incluso para esa eventualidad hay una solución tecnológica: la «alarma de hombre muerto», un sistema que alerta de que nadie vigila la trayectoria del barco y, por tanto, que nadie está atento a potenciales peligros, como chocar con otras embarcaciones, objetos a la deriva o encallar.

De ahí que los expertos de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM) le planteen a la Dirección General de Marina Mercante una de sus últimas recomendaciones de seguridad. Concretamente, le proponen «que valore la oportunidad de hacer obligatoria la instalación de alarmas de hombre muerto en el puente de buques pesqueros de altura y gran altura».

Así funciona

Por «alarma de hombre muerto» se conoce a un equipamiento ya obligatorio en buques mercantes y de pasajeros desde principios de la pasada década. Formalmente denominado BNWAS (siglas, en inglés, de sistema de alarma para la vigilancia de la navegación en el puente), sus principales funciones son monitorear la actividad y detectar incidencias en la guardia, tanto manualmente como mediante sensores automáticos. Si quien está al mando no los mantiene activos debido a una indisposición o a otros imprevistos, saltan alarmas luminosas y sonoras en el propio puente. De persistir la falta de respuesta, la alerta se traslada a los camarotes del capitán, al patrón u otros oficiales.

Depende del modelo, de las prestaciones y de los accesorios, pero en internet esos sistemas los ofrecen por unos 1.500 euros.

«Un error humano»

El CIAIM sugiere a Marina Mercante que analice la posibilidad de imponerlos en los pesqueros más grandes después de concluir que «no se ejerció una vigilancia eficaz» en dos colisiones que investigó recientemente. La recomendación la incluye en el informe del choque entre dos buques, el vigués Pesca Vaqueiro, de casi 67 metros de eslora, y el chino Zhong Yuan Yu 11, de casi 70 metros. Sucedió en febrero del 2019, en el Atlántico sur, frente a Argentina, y la tripulación del barco español rescató a los 30 tripulantes del pesquero chino, que se fue a pique.

Según el CIAIM, ese abordaje se debió a «un error humano como consecuencia de la falta de mantenimiento de una eficaz vigilancia de la guardia de navegación en el puente de ambos buques». Añade que, «a la vista de la organización de las guardias de navegación en el Pesca Vaqueiro, no se puede descartar que la fatiga haya jugado un papel en este accidente». Quizá por eso y por otros elementos humanos que inciden en la seguridad marítima recomienda imponer el BNWAS.

Manda carallo. Abordajes. Ciaim. «Dead Man»

Fuente: www.lavozdegalicia.es

«Nada mejora»

Expertos investigadores de accidentes marítimos intercambian experiencias para mejorar la seguridad marítima.

Con la presencia de nueve expertos internacionales, entre el 27 y el 31 de octubre, en el salón Neptuno del hotel Sheraton de Guayaquil, se desarrollará el V Foro de Investigadores de Accidentes Marítimos del continente americano. El objetivo del foro es promover una estrecha relación entre los investigadores marítimos del continente, y transmitir conocimientos y experiencias que permitan mejorar la seguridad marítima y la prevención de la contaminación.

Durante las ponencias de los delegados internacionales se tratarán temas como: Análisis de Seguridad de los buques de pesca caso Ecuador; Abordaje entre dos buques pesqueros y abordaje entre un buque tanquero y uno pesquero; Los sistemas de información de seguridad en Japón, entre otros temas.

Cabe destacar que la Subsecretaría de Puertos y Transporte Marítimo y Fluvial, conjuntamente con la Dirección Nacional de los Espacios Acuáticos, como Autoridad de Policía Marítima, organizan este evento y participarán con sus delegados para lograr una óptima retroalimentación y una respuesta eficiente ante eventuales accidentes marítimos.

Néstor Vedovatti, prefecto General y Presidente de la AMAIF (Foro de Investigadores de Siniestros Marítimos del Continente Americano); y Carlos Lung, Secretario de AMAIF; más los delegados de Argentina, Sergio Gaetan; de Islas Marshall, Luiz de Freitas; de Canadá, Paul Van den Berg; de Japón, Takashige Sugo; de Perú, CPFG Renzo Rocha Nicoletti y CPNV-SGC (sp) Walter Vera Tudela De la Gala; y de Estados Unidos, Erick Rivera, son los expertos internacionales que participarán en el evento.

Galápagos Abordaje Todo muy claro.

Naufragio de un atunero cerca de las Galápagos.

Las imágenes fueron grabadas desde el Ría de Aldán.

Worldwide Fishing Company (Wofco) ha reforzado su división pesquera con la adquisición de un atunero de 90 metros, rebautizado como «Ría de Aldán”. El buque será gestionado por una sociedad con sede en España, denominada Aldan Pacific, y operará en aguas del Pacífico, donde capturará Skipjack, Yellowfin y Big Eye. Estos túnidos amplían el portfolio actual de Wofco, formado por más de 40 especies.

El atunero cuenta con capacidad de congelación a -40º (ultrafrozen), muy por encima de la congelación estándar a -18º. Una ventaja competitiva que permite mantener las cualidades organolépticas del pescado y comercializarlo en las mejores condiciones para su consumo. Este barco formará parte de la flota de TUNACONS, organización que certifica el Yellowfin y Skipjack MSC en aguas del Pacifico oriental.

En apenas 7 años Wofco se ha convertido en uno de los principales operadores de productos del mar congelados, siendo el quinto grupo en volumen según el último Informe publicado por Alimarket sobre el sector.

Fuente:www.alimarket.es

Armas exprime a sus marineros: Trabajo detecta 21.312 horas extra en siete meses en el ‘Taburiente’

Naviera Armas continúa saltándose la ley en materia laboral. Este jueves, la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Las Palmas ha emitido un informe respecto al barco Volcán de Taburiente de la naviera, que fue denunciado por la sección sindical de Comisiones Obreras y por el sindicato en sí por los excesos de horas extraordinarias y los incumplimientos en los tiempos de descanso de los trabajadores a bordo. El documento refleja que la compañía impuso a los 97 trabajadores del buque 21.312 horas extraordinarias (una media de 220 por empleado) tan sólo entre los meses de junio y diciembre de 2023, y violó el derecho al descanso de ocho horas entre jornadas de 73 de ellos.

Se trata de la tercera inspección en un año que muestra el abuso de la empresa con los horarios de los trabajadores. A partir de denuncias de la sección sindical de Comisiones Obreras en Naviera Armas, Trabajo ya sancionó a la compañía por ilegalidades semejantes en los barcos Volcán de Tamadaba Volcán de Tauce

Horas extra injustificadas.

En la primera de estas inspecciones, se puso en duda que las horas extraordinarias que realizaban los trabajadores de Armas (miles de ellas por encima del máximo de 80 anuales que prevé la ley) estuviesen justificadas, dado que la normativa dicta que estas horas deben ser por causa mayor y la naviera las programaba con antelación: «Estos cuadrantes reflejan las horas extraordinarias a realizar por los trabajadores con anterioridad al inicio de la jornada, lo que hace cuestionable que dicho horario esos días pueda producirse debido a situaciones de fuerza mayor, al venir ya establecidas e impuestas por la mercantil».

El caso del Volcán de Taburiente es el más flagrante de los tres analizados, puesto que se trata notablemente del buque donde más horas extraordinarias se han trabajado: 21.312. La cifra es especialmente destacable porque el máximo de horas extra que por ley podrían trabajar al año los 97 marineros del Taburiente es de 7.760, resultado de multiplicar 97 por 80.

De esos empleados, tan sólo cuatro de ellos pudieron trabajar algún mes sin realizar horas extraordinarias. Todos los demás computaron en todos sus meses trabajados tiempos extra que, en algunos casos, superan las 160 horas de más en un periodo de 30 días.

Sin descanso entre jornadas ni días libres

Por otro lado, la violación del descanso entre jornadas llega hasta el punto de que múltiples marineros tuvieron en más de una ocasión tan sólo tres horas y media para dormir antes de empezar un nuevo turno. Además, en cientos de casos los marineros no pudieron disfrutar de ningún día de descanso en su periodo a bordo. La expresión «prestó servicios ininterrumpidamente» se repite en 199 ocasiones en el informe, en referencia a los periodos de trabajo para cada mes de los marineros a bordo.

De hecho, el documento afirma: «Se ha podido detectar la falta de descanso semanal de día y medio en todos los trabajadores del buque Volcán de Taburiente, que prestaron servicios más de una semana seguida, pues no sólo no se disfruta en el cómputo semanal, sino que, los trabajadores prestan servicios de manera ininterrumpida más de cuatro semanas seguidas, sin disfrute de descanso semanal alguno».

Trabajo no puede hacer más

El informe llega tan solo unos días después de que Inspección de Trabajo haya reconocido al comité de empresa de Naviera Armas que no puede hacer nada para evitar que la empresa continúe abusando de los horarios de los trabajadores salvo realizar inspecciones a requerimiento e imponer las sanciones que correspondan. 

Algo que a Naviera Armas parece darle completamente igual. La primera
inspección de las tres mencionadas, la realizada en el barco Volcán de Tamadaba, se emitió en marzo de 2023 y analizó el periodo de mayo a noviembre de 2022. La fecha de emisión del informe del Volcán de Tauce es de octubre de 2023 y el cuadrante de horarios le fue requerido a la empresa en agosto.

Es decir, que a pesar de haber sido inspeccionada en dos buques durante un año antes de investigar el Volcán de Taburiente, Naviera Armas continuó cometiendo las mismas infracciones, sin escarmentar de las sanciones de los informes, en diferentes barcos de la compañía.

Fuente:www.atlanticohoy.com

Desaparece un biólogo en el naufragio de un atunero que colisionó con un barco gallego cerca de las Galápagos.

El Ría de Aldán impactó contra el Canaima, la embarcación en la que iba Faustino Riveiro, de 53 años e hijo de vigueses

Trágico accidente a unas 240 millas de Punta Pitt, en la isla de San Cristóbal de las Galápagos. Un biólogo con familia en Vigo ha desaparecido al naufragar el atunero a bordo del que trabaja, el Canaima, con bandera de Venezuela. La última vez que vieron a Faustino Riveiro Cabrera, de nacionalidad venezolana y 53 años, fue en la noche del miércoles para el jueves en aguas del Pacífico, frente a la costa de Ecuador, según informa su primo Alfredo Fernández Riveiro desde Galicia.

La familia está recibiendo noticias a cuentagotas sobre lo ocurrido, mientras la Armada de Ecuador investiga los hechos y continúa con un plan de rescate. Las primeras informaciones apuntan a una colisión entre los atuneros Canaima y Ría de Aldán, este último recién incorporado a la flota de la pesquera Wofco, de Redondela. Al parecer, según han explicado a la familia un compañero que también se dedica a la observación pesquera desde Puerto Rico, «el Canaima había terminado la faena cuando desde el barco vieron que se acercaba el Ría de Aldán». «Hicieron señales de sonido e incluso los avisaron con luces porque se encontraba en línea de colisión», explican las mismas fuentes. Finalmente no pudieron evitar el embiste y los atuneros impactaron.

Ocurrido el embiste, «los tripulantes del Canaima saltaron a una embarcación auxiliar del atunero para salvarse y también lo hizo Faustino, pero en el último momento regresó al barco que finalmente se hundió», según el relato que ha conocido la familia. El primo, Fernández Riveiro, desconoce el motivo por el que el inspector pesquero habría tomado finalmente la decisión de volver a bordo del barco, que se hundió en cuestión de minutos.

El Ría de Aldán rescató a la tripulación del Canaima, según informan medios de Ecuador, que indican que durante las horas siguientes la embarcación participada por Wofco realizó labores de emergencia, al igual que el Tunapesca, que también se encontraba en la zona. La Armada de Ecuador ha apoyado el dispositivo con la lancha guardacostas San Cristóbal y ha reclamado soporte a otras unidades nacionales y extranjeras que se encontraban próximas a la zona de colisión, según explica Ecuador en Vivo. Responsables de la pesquera Wofco han declinado hacer declaraciones sobre lo ocurrido, al menos por ahora.

Fisura

Medios locales informan, además, que en el caso del Ría de Aldán este presenta una «pequeña fisura en el bulbo de proa». Mide 90 metros de eslora. Un trabajador a bordo grabó el destrozo en un vídeo que acabó difundido en las redes sociales.

La pesquera que dirigen entre Borja Tenorio y Alberto Barreiro formalizó el pasado año la compra de este atunero. La embarcación opera en el océano Pacífico y se dedica a la captura de listado, aleta amarilla y patudo, tres especies de atún comercializadas por la compañía, que maneja un catálogo de cuarenta productos. Es un buque equipado con moderna tecnología y que fue reparado el astillero Nodosa, en Marín. El Canaima, por su parte, medía 54 metros de eslora y su calado era de seis metros.

Gran parte de la familia de Faustino Riveiro está afincada en Vigo. Sus primos, ayer por la tarde, lamentaban la falta de noticias oficiales. «Ya lo echamos de menos», extrañan. Al cierre de este periódico, desconocían hasta cuándo durará el dispositivo de búsqueda del inspector. Riveiro Cabrera se graduó en Biología en una facultad de Venezuela, donde vivió gran parte de su vida. Su padre es de Valadares.

Fuente:www.lavozdegalicia.es

Aniversario del ataque al «Sierra Aránzazu»

El 13 de septiembre de 1964 el buque mercante «Sierra Aránzazu», de la naviera Marítima del Norte y con matrícula de Bilbao, sufrió un ataque terrorista mientras navegaba a unos 130 km al noreste de la isla de Cuba. El ataque fue reivindicado por grupos anticastristas, apoyados por la CIA, que ametrallaron el puente y camarotes de la tripulación desde varias lanchas. De los 20 miembros de la tripulación, 3 fallecieron a causa de las heridas de bala: el capitán Pedro Ibargurengoitia (de Plentzia), el segundo oficial Francisco J. Cabello y el tercer maquinista José Vaquero.

Ramón San Jacinto (izqda) superviviente del Sierra Aranzazu.

Oficial Radiotelegrafista (+)

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ADRIZANDO

Una humilde aportación para despejar inquietudes personales y para todos aquellos que tengan interés y quieran comentar temas de la mar, los barcos y sus gentes siguiendo los principios del máximo respeto.

HOMENAJE A LOS QUE NOS DEJARON

Desde aquí quiero hacer un homenaje a todos aquellos que se dejaron la vida en la mar. A los que cuando se encontraban en la soledad azul del océano y pidieron auxilio solo tuvieron el silencio como respuesta. A los que tan solo escucharon el eco de los acantilados cuando clamaban en demanda de ayuda. A los que en el último segundo la esperanza los abandonó dejando huérfanos a los que la tenían. A los que lucharon por otros y sucumbieron en una lid desigual, convirtiéndolos en héroes anónimos. A los que quedaron a bordo, creyendo que aún se podía hacer más, y las fauces de una mar océana voraz y hambrienta los engullo para siempre. A los que la mar traicionera  estranguló, como una serpiente pitón a su presa, y los devoró sin darles tiempo a luchar contra ella. A los que el rigor de la responsabilidad les exigió permanecer a bordo hasta perder la última esperanza de recuperar el buque y sucumbieron con él. A los que, implicados en su cotidiano trabajo, el golpe de mar los arrebató de unos brazos ansiosos por abrazarlos. A los que los gases traicioneros del buque petrolero sumieron en un letargo irreversible. A las esposas que también se fueron con ellos y a las que en una soledad cruel la mar las hizo suyas. A los hijos, a los que el horizonte les arrebató la última silueta del barco que emerge para arribar a puerto. A los padres que proyectaron hasta el infinito su silencio en demanda de una insignificante señal de esperanza. A todos aquellos que, desde la posición segura, un gesto, una llamada interna les indujo a retar al monstruo  para rescatar al compañero o al ser amado y ya no regresaron jamás. A las familias rotas, maltratadas y abandonadas por la logística cruel de las empresas que ignoraron el gran sacrificio de los que entregaron su vida en un ingenuo esfuerzo, basado exclusivamente en un alto grado de entrega y profesionalidad.

A   ANTONIO SABORIDO (Mi amigo y compañero)

     ARMANDO ROMERO ( Que te fuiste cuando te sostenía camino del hospital)

     ALFREDO VIDEA  (Capitán del primer buque de CEPSA en donde navegué)

     MARCOS SANCHEZ PARRILLA (Compañero de pensión cuando estudiábamos)

     MIGUEL ROIZ: (Compañero y amigo)

     JUAN GARCÍA BOUZA: Compañero. Navegamos juntos en CEPSA.

ANTONIO SABORIDO:

Era mi amigo. Estudiamos juntos en A Coruña. Paseábamos por Riazor, hablábamos de todo, hasta de política. Era un gallego majo y abierto. Le regalé un bonito bastón que yo tenía, al que él le había echado el ojo. Se lo prometí si yo salía Capitán. Cuando finalizó el curso nos separamos y la siguiente noticia que tuve fue la de su muerte. El mundo se me echó encima. Pude seguir por los medios de comunicación la lucha que tuvo su mujer, María Elena, demandando más y más búsqueda porque no perdía la esperanza de encontrarlos con vida. La mar no entiende de amigos.

El naufragio se produjo el día 13 de Agosto de 1994 aproximadamente a 120 millas al noroeste de Casablanca navegando rumbo a Funchal. Un golpe de mar, una gran escora y como resultado tres tripulantes desaparecidos y uno muerto, Antonio.

Asi apareció la noticia en «El País» :

«Los vi alejarse nadando»

Suspendida la búsqueda de los tres desaparecidos del ‘Tamber River’

 CÁNDIDO ROMAGUERA Algeciras 16 AGO 1994

 «Los vi alejarse nadando». José Carou, el capitán del buque Tamber River, relataba ayer en Cádiz cómo tres tripulantes de su barco lograron saltar del barco antes de que se hundiera a 130 millas al noroeste de Casablanca (Marruecos). A última hora de ayer, la esperanza agotó su plazo: el Centro Zonal de Coordinación de Salvamento de Tarifa suspendió definitivamente la búsqueda de los náufragos. Pese a todo, se seguirá dando aviso a los buques que naveguen por la zona, por si avistaran algún indicio que condujera a la localización de los desaparecidos.El Tamber River, de bandera maltesa y de 859 toneladas de registro bruto, se fue a pique con su carga de varillas de hierro debido a una «enorme» vía de agua que inundó la bodega. Un fuerte golpe de mar provocó la tragedia.

El capitán Carou aseguró ayer que los ocho tripulantes del buque lograron ponerse los chalecos salvavidas antes de saltar al océano. Pero aunque todos saltaron vivos, la suerte ha sido desigual: uno ha fallecido, tres están perdidos y cuatro fueron rescatados con vida. «Lo que pasa es que estábamos muy separados los unos de los otros y con mucho mar y viento».

Los supervivientes llegaron en helicóptero el domingo por la noche a Jerez de la Frontera: el capitán Carou, el primer jefe de máquinas, Isidro Gómez; el segundo maquinista, José Castro, y María Elena Suárez, esposa de Antonio Saborido, uno de los desaparecidos. Los cuatro supervivientes estuvieron seis horas flotando en el mar hasta que fueron rescatados. «El helicóptero pasó una vez sin vernos y creímos que no pasaría más». Pero regresé.

Dos aviones y un helicóptero rastrearon la zona del naufragio, en el que perdió la vida un marino gallego. El fallecido, Manuel Garrido Chouciño, saltó al mar con vida, según el capitán. «Lo dijimos que se tranquilizara, que nadara hacia los botes salvavidas, pero cuando lo recogieron ya estaba muerto».

Los tres desaparecidos son el cocinero, Joaquín Ramas Suárez; el marinero Ramiro Riomayor Nine y el primer oficial, Antonio Saborido. «Aunque anímicamente estamos muy afectados, nuestro único consuelo es que al menos uno de nuestros compañeros sea encontrado con vida», afirmaba el capitán, que pilotaba su buque desde Barcelona a Funchal (Madeira).

Los cuatro tripulantes que lograron ser rescatados con vida llegaron ayer tarde llegaron a Santiago de Compostela, donde el capitán del barco se lamentaba: «Eramos como una familia».

ARMANDO ROMERO:

Yo llegué para embarcar en el «Gerona» aquel día 27 de Octubre de 1979. El buque estaba fondeado para después ir al campo de boyas de la refinería de SC de Tenerife, en La Hondura. Llegado el momento de decidir qué Oficial iría a la maniobra de popa se acordó que fuera Armando, ya que yo acababa de llegar y se suponía debería estar cansado del viaje. Durante esa maniobra, bastante complicada por cierto, al abozarse una estacha y debido a la tensión que sobre la boza se ejerció, ésta no soportó tal carga de trabajo, faltó y un seno de la estacha se disparó contra el pecho de Armando, afectando también a un marinero. Inmediatamente procedimos a trasladar a los dos heridos a una falúa para llevarlos a tierra, en donde una ambulancia esperaba.  Yo embarqué para llevarlos, tenía a Armando en mis brazos y antes de llagar al muelle vi como tuvo un estremecimiento y dejó de respirar. Me resistí a que hubiera muerto. Una vez en el hospital me lo confirmaron. Y una vez más el mundo se me echó encima. Podía haber sido yo.

ALFREDO VIDEA:

La primera vez que navegué en Cepsa lo hice en el «Gerona» (el viejo) , no en el superpetrolero, era un petrolero  de bastantes años, su Capitán era Alfredo, por cuestiones particulares no estuve mucho tiempo en este barco, pero sí recuerdo que cuando anuncié que me marchaba él me sugirió que no lo hiciera porque me consideraba un buen profesional. Posteriormente, y estando yo en otra naviera, me enteré que él también se había marchado a otro buque de más tonelaje, un superpetrolero de 236.000 Tons de peso muerto del año 1976, el «María Alejandra» de Mar Oil. Navegando rumbo al Pérsico, frente a las costas mauritanas tuvo una serie de explosiones que acabaron con  36 de los 43 tripulantes que llevaba. Alfredo estaba entre ellos.

Maria alejandra
MIGUEL ROIZ:

Eramos amigos y compañeros. Hombre dialogante, afabley un gran profesional, por eso murió, en la mar pero a un paso de la salvación. Un temporal desatado en la Bahía de Algeciras hizo zozobrar la «Spabunquer Cuatro».

«El día 21 de enero de 2003, a las 03h 50m el buque «Spabunker  Cuatro» en su viaje desde el pantalán de CEPSA   (situado al Norte de la Bahía de Algeciras) al puerto de Algeciras (Anexo 1), comenzó a embarcar agua por la popa produciéndose la inundación progresiva de los espacios de máquinas y posterior hundimiento del buque Con motivo del accidente dos tripulantes fueron rescatados con vida. El Capitán, sin embargo, falleció siendo recogido su cadaver más tarde. Se activó el Plan Internacional de Contingencias por contaminación marina accidental.» Miguelera su Capitán.

JUAN GARCÍA BOUZA:

Navegamos juntos en CEPSA, era un tipo muy majo y buen profesional, serio, su idea de la responsabilidad escalaba cimas muy elevadas. Su muerte, en la Bahía de Algeciras fue  un duro golpe. Siempre lo mismo,exceso de celo, excesos de muchas cosas que después nadie  reconoce, nadie recompensa y así fue con su viuda: La empresa , el capitán y la inspección actuaron de tal forma que la dejaron bajo mínimos. El oropel de ciertos cargos deja la dignidad de quien lo ostenta a tan bajo nivel que produce náuseas. Y esta es una historia más de las que se escriben, desgraciadamente.


Así apareció la noticia en » El País»: «lunes, 1 de abril de 1991

Dos tripulantes de un petrolero, muertos en La Línea por inhalación de gases

Un oficial y un tripulante del petrolero Mar Victoria, fondeado en aguas de La Línea (Cádiz), fallecieron el pasado fin de semana como consecuencia de las lesiones pulmonares causadas por la inhalación de gases tóxicos en un tanque de carga del buque. Un tercer marinero permanece ingresado en el hospital Zamacola de Cádiz. Las dos víctimas mortales son Marcos Hernández Cobos y Juan Luis García Bouza, ambos de 40 años. El primero, falleció ayer en la residencia Carlos Haya de Málaga. Juan Luis García murió sobre las nueve de la noche del sábado en el hospital de la Seguridad Social de La Línea. El accidente se produjo el pasado sábado, cuando Marcos Hernández y Juan Luis García inspeccionaban  uno de los tanques de carga del petrolero, fondeado junto a la refinería Gibraltar. Al parecer, resultaron afectados por un escape de gas.»

Son muy pocos los homenajes que se hacen a los nuestros.

LA OPINIÓN A CORUÑA

Homenaje a los héroes del ´Urquiola´

El Concello descubre, en el 35 aniversario de la catástrofe del petrolero, una placa conmemorativa ante la viuda del capitán del barco y el práctico del puerto que lo acompañó hasta el final

La viuda del capitán observa la placa junto al práctico del puerto, con gafas, en primer término. / fran martínez 

El capitán que perdió la vida en la catástrofe del petrolero ‘Urquiola’ y el práctico del puerto que logró salvar su vida a pesar de haber permanecido con él hasta el último momento tuvieron al fin un merecido homenaje que se ha retrasado 35 años, tiempo transcurrido desde el fatídico suceso. La viuda del capitán, que estaba embarazada cuando ocurrieron los hechos, agradeció emocionada el reconocimiento y el práctico Benigno Sánchez criticó que las formaciones rocosas que dañaron el barco no estuvieran registradas.

PABLO LÓPEZ | A CORUÑA Han pasado 35 años desde la catástrofe del petrolero Urquiola, que ardió a la entrada del puerto tras rozar con unas rocas que no figuraban en las cartas náuticas, una tragedia que ha marcado a todos aquellos que, de una u otra forma, intervinieron para intentar minimizar las consecuencias del suceso. El homenaje que dispensó ayer el Ayuntamiento al capitán del buque, que perdió la vida en aquel fatídico 12 de mayo de 1976, y al práctico del puerto que pasó con él sus últimas horas a bordo del petrolero sirvió para rememorar aquel suceso.

Benigno Sánchez Lebón, práctico del puerto que, tras haber permanecido en el barco con el capitán hasta el último momento, logró llegar nadando a la costa totalmente cubierto de petróleo, recordó que la causa del accidente fueron unas rocas que no aparecían reflejadas en las cartas de navegación a pesar de que, según denunció ayer, habían sido muchos los marineros que habían alertado de su presencia. «Los barcos que entraban en el puerto ya habían denunciado que las agujas estaban ahí», expuso este hombre, que añadió que la decisión de sacar el barco a mar abierto en lugar de meterlo en el puerto había sido la correcta para evitar que la ciudad, bajo la que pasan las tuberías de la refinería, se convirtiera «en una Roma de Nerón».

A pesar del convencimiento con el que opina el práctico, no todos los que vivieron de cerca la tragedia defienden la misma opinión. El entonces alcalde José Manuel Liaño Flores, que postulan que la acción de sacar el barco del puerto fue un error. «En mi modesta opinión, hubo un error humano, porque se hizo volver al buque fuera del puerto y eso hizo que volviera a producirse un roce. De haberse metido en el puerto, yo creo que no habría ocurrido absolutamente nada», comentó el exalcalde, que rememoró la oscuridad que generó en la ciudad la nube de humo tóxico.

Junto al práctico que permaneció a bordo del Urquiola hasta el final, la gran protagonista del acto fue la viuda del capitán, que no pudo ocultar su emoción ante un homenaje que terminó con el descubrimiento de una placa en una zona costera próxima a la Torre de Hércules. «Las cosas buenas nunca llegan tarde. Los recuerdos de aquel día son duros, tristes y muy difíciles. El enfado no es la palabra correcta para lo que sentí aquel día, más bien sentí indignación (en referencia al hecho de que las rocas no aparecieran señalizadas en las cartas de navegación)», manifestó María Isabel Rodríguez, la viuda de la única víctima mortal de la catástrofe, que recordó que el día en que ocurrieron los hechos estaba embarazada y que se enteró del accidente a través de amigos.

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