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La Armada de Ecuador realiza búsqueda y rescate de tripulación de barco pesquero tras explosión

(CNN Español) — La Armada de Ecuador mantiene este lunes la búsqueda y rescate de un número indeterminado de tripulantes de una embarcación que presuntamente explotó en las costas de la provincia de El Oro, informó la institución en un comunicado.

Según la información oficial, la mañana de este domingo personal de Guardacostas de Puerto Bolívar, ubicado a unos 180 kilómetros al sur de Guayaquil, recibió un llamado de emergencia que alertaba una explosión de un barco pesquero.

Agregó que la embarcación, de nombre Conchita IV, no está registrada en la lista autorizada de Gestión Portuaria y Marítima y zarpó sin permiso, por lo que se desconoce el número de tripulantes exacto que viajaba en ella.

La Armada agregó que investiga los sucesos junto a la Policía Nacional.

Fuente:cnnespanol.cnn.com

La mejor calle del mundo para ir de tapas está en La Coruña: hay colas para conseguir mesa

Muchas zonas de España se pelan por ver quién ofrece la mejor variedad de tapas

La calle Barrera en La Coruña ha conseguido destacarse gracias a la mezcla de bares tradicionales y ofertas innovadoras

La mejor zona para tomar tapas en Galicia, también es un punto clave si te gusta el vino

Los pinchos y las tapas son una parte indispensable de la gastronomía española. Las ciudades se pelean por colgarse la medalla sobre quién las sirve mejor, con el precio más barato y con el mejor ambiente. Ahora ya no hay dudas: la mejor calle para tomar una buena tapa está en La Coruña.

La prestigiosa revista Tapas Magazine ya eligió en 2022 la calle Barrera com0 la mejor zona para ir de tapas en Galicia. El reconocimiento lo consiguió gracias al esfuerzo de muchos negocios por mejorar el ambiente en la calle y atraer al máximo número de personas.

¿Por qué es la mejor calle de tapas de Galicia?

Los coruñeses tiene la calle Barrera como un punto de referencia para disfrutar de la buena comida. En algunos locales, la tapa es gratuita y en otros hay que pagar por ella, pero en todos se crea un ambiente diferente.

Situada entre la calle Bailén y la Estrecha de San Andrés cuenta con algunos de los bares más emblemáticos de la ciudad. Además, puedes disfrutar de los locales de esta zona independientemente de lo que te apetezca. En ella hay tanto bares tradicionales como propuestas más arriesgadas.

También hay varios locales de ocio nocturno, por lo que después de tu buena ración de tapas, podrás salir a tomar una copa sin ni siquiera salir de la calle. Una prueba de su variedad es que Barrera ya formaba parte de la ruta de los vinos de La Coruña.

La Coruña no se queda sin sus bares de tapas clásicos

Uno de los bares más míticos de la calle Barrera es El cocodrilo. Un local tradicional y que se ha hecho famoso gracias a sus tapas. Con unas cuantas puedes comer y a muy buen precio.

Sobre todo, es famoso por la tapa que da nombre al local. Su mítico cocodrilo (filete de ternera gallega con patatas), que durante años provocó colas para conseguir una mesa. Por desgracia, parecía que los coruñeses se iban a quedar sin esta joya gastronómica ya que cerraría las puertas.

Por suerte, en el verano de 2023 volvió a abrir con una nueva gerencia asesorada por los antiguos dueños. Esto les ha permitido reabrir las puertas sin que los clientes noten el cambio.

El Cocodrilo y otros bares tradicionales como el Tarabelo, con casi un siglo de experiencia, son los que han permitido, junto a locales más modernos como el Aloha Waikiki; convertir la calle Barrrera en la mejor de toda La Coruña para ir de tapas.

Fuente:okdiario.com

La flota de buques oceánicos españoles que patrullan todos los mares del planeta

La Comisión de Coordinación y Seguimiento de las Actividades de los Buques Oceanográficos (COCSABO) es el órgano encargado de uno de los principales músculos de investigación de España: la flota oceanográfica. Se trata de nueve barcos que, bajo la bandera española, exploran los mares y océanos del mundo. Aunque cada uno está especializado en algo distinto y tiene su propia región de operación.

Quizás el más conocido de todos sea el Hespérides, un buque de la Armada Española con base en Cartagena. Su equipamiento le permite realizar trabajos de geología, geofísica marina, hidrografía, oceanografía física y química, biología marina y monitorización del océano con vehículos remolcados profundos y vehículos operados remotamente. Durante el año opera en el el Mediterráneo y los océanos Atlántico y Pacífico, pero en el verano austral su misión principal es otra.

Al tener un casco reforzado puede navegar por las zonas polares de la Antártica y el Ártico. Algo que le ha permitido participar en más de una veintena de campañas antárticas españolas, y en una campaña en el Ártico en 2007, desde su botadura en 1990. En resumen, el barco se encarga de dotar de apoyo a las bases españolas que hay en la Antártida. Joan Riba, jefe de la base Juan Carlos I, gestionada por el CSIC, ya explicó a este periódico que su misión es transportar todo el material científico y la comida (congelada y seca) que los habitantes de la base necesitarán.

El pasado 14 de mayo el Hespérides regresó de su última campaña antártica, en la que España invierte, de media, 10 millones de euros al año. En 2024 nuestro país desarrolló 30 proyectos de investigación en esa región, entre los que había un estudio de los cambios en el comportamiento de los pingüinos por el cambio climático, un análisis de las especies invasores de la zona y una exploración de cómo el calor geotérmico de los volcanes podría producir electricidad. El Hespérides desarrolló seis de estos proyectos de investigación en el entorno de las Isla Shetlands del Sur.

La flota del CSIC

La Unidad de Tecnología Marina (UTM) del CSIC es responsable de tresbuques oceanográficos. El primero es el Sarmiento de Gamboa, botado en 2006 y especializado en el estudio de la circulación oceánica global, la biodiversidad marina, los recursos pesqueros y el cambio climático. Dispone de equipamiento científico y técnico para desarrollar trabajos de geofísica, oceanografía, biología y geoquímica Marinas. Cuenta con tecnologías avanzadas en cuanto a sistemas de navegación (como el posicionamiento dinámico) y fue el primer buque oceanográfico español en el que se pudo trabajar con vehículos operados por control remoto de altas profundidades. Salvo en regiones polares, su área de operación es global. Su base está en Vigo.

El García del Cid lleva en funcionamiento desde 1979. Sus áreas principales de trabajo son el Mediterráneo Occidental, la zona ibérica del Atlántico y las Islas Canarias. Su equipamiento le permite realizar investigación marina oceanografía, geología y geofísica, así como en investigación pesquera experimental con artes bentónicos y pelágicos, o investigación de fitoplancton, zooplancton e ictioplancton. Está equipado con laboratorios húmedo y seco, pórtico en popa y chigres para trabajos en cubierta (20 m2), y tiene una buena capacidad de maniobra para el fondeo y recogida de boyas, correntímetros, trampas de sedimentos, etc. Tiene su base en Barcelona, aunque su mantenimiento se realiza en Vigo.

El último de los barcos del CSIC es el Mytilus, cuyo ámbito de investigación es costero. Está concebido para trabajos de biología marina, oceanografía física y geología marina, y está disponible para su utilización por universidades, centros públicos de investigaciones marinas y entidades privadas. Botado en 1997, su base está radicada en Vigo.

Los buques del IEO

El  Ramón Margalef y el Ángeles Alvariño se botaron en 2011 y 2012, respectivamente, y son dos buques prácticamente gemelos, que desarrollan su actividad en el ámbito nacional y en mares adyacentes. Están especialmente diseñados para la investigación oceanográfica y pesquera, incluyendo el estudio integrado de los ecosistemas, y cuentan con tecnología puntera para estudiar la geología marina, oceanografía física y química, biología marina, pesquerías y control medioambiental. El segundo, además, aporta a la flota oceanográfica nacional y europea un laboratorio flotante dotado con las últimas tecnologías.

«Ambos buques han sido la referencia y el modelo a seguir, al menos a escala europea, para la nueva generación de buques oceanográficos de tipo regional, lo que ha colocado a la industria naval española –y en concreto a los astilleros de Vigo– en una posición de vanguardia que les permite a día de hoy competir internacionalmente de forma ventajosa en este nicho de mercado», afirman desde el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el organismo encargado de estos barcos y de los tres siguientes.

El Francisco de Paula Navarro, construido en 1987, es un barco polivalente para pesca y oceanografía, utilizado habitualmente en campañas por toda la costa española y principalmente en el noroeste Atlántico, sur Atlántico y Mediterráneo. Tienen su puerto base en Palma de Mallorca, y dispone de un laboratorio de unos 15 m², con zonas seca y húmeda, con preinstalación para aparatos de medida, filtración, etc. y en cubierta mesa de triado.

El Lura se emplea en campañas de oceanografía y ecología costera, principalmente en aguas de Galicia, tiene su puerto en Vigo y cuenta con un «pequeño local que se puede utilizar como laboratorio, según el IEO. Del último buque, el José María Navaz, sorprende ver que apenas hay información oficial, aunque Diario Atlántico informó de que tiene también tiene su base en Vigo.

El décimo barco, en camino

Con todo, la joya de la corona está por llegar. Y es que el CSIC está ultimando la construcción del ‘Odón de Buen’, que será el buque más grande de toda la flota de investigación oceanográfica española. Tiene 85 metros de eslora y 18 de manga, y podrá estudiar los ecosistemas, hábitats y fondos marinos en todos los océanos del mundo (incluidas las zonas polares) en profundidades superiores a los 6.000 metros. Tendrá capacidad para albergar a 58 pasajeros, y su autonomía será de unos 50 días de navegación. Además, está diseñado para ser especialmente silencioso, y cuenta con los sistemas más avanzados para respetar el medio ambiente y un equipamiento científico de vanguardia, con ecosondas, vehículos no tripulados, sistemas de muestreo, dragas y 500 m2 de laboratorio.

«Se trata de un barco multipropósito y de ámbito global, que será el buque insignia de la flota científica española», a aseguraron desde el CSIC en 2022, cuando pudieron en marcha el proyecto, que cuenta con una inversión aproximada de 85 millones de euros. Precisamente esta semana el medio especializado Puente de Mando informaba de que la entrega oficial y el bautizo del barco están previstos para el próximo 4 de octubre en el puerto de Cádiz, aunque lleva a flote desde julio de 2023.

Fuente:elindependiente.com

El mundo al revés.

Que poca educación y falta de respeto…de la hostelera claro.

No dudo que hubiera sucedido, pero, la hostelería es un desastre.

En Vigo, calle Cesteros, los camareros te echan de las mesas para que las ocupen los «denostados» madrilenos.

Tontos, seguro que los hay en la Meseta, pero, en Galicia, abundan sobran, sobre todo ejemplares como está «distinguida» mesonera.

Un bar de Mera, en Oleiros (A Coruña), cierra una semana «hartos de los madrileños»

Los responsables del bar Puerto Martina aseguran que cerrarán del 12 al 19 de agosto para evitar la gran cantidad de turistas durante el puente del día 15. «Si cae una bomba en Mera quedan sin tontos en la Meseta», han comentado enfadados en redes sociales. «Todos estamos deseando que se acabe agosto para volver a la normalidad», confiesa la responsable.

Cerrar en agosto para dejar de hacer el agosto. Ningún bar de un pueblo con mar y una playa tan bonita como la de Mera, en Oleiros (A Coruña), se atrevería a hacerlo. Pero los responsables de Puerto Marina harán una pausa desde hoy y hasta el día 19 por una cuestión de desgaste físico y mental.

El objetivo es evitar la marabunta de turistas que se espera para el puente del 15 de agosto y adelantar el descanso del personal, previsto inicialmente para septiembre. María, responsable de este bar que abre todo el año, ha explicado a Quincemil por qué este turismo que están recibiendo «no nos enriquece, nos empobrece».

l duro mensaje en redes sociales publicado el pasado 8 de agosto, en el que aseguraban que «si cae una bomba en Mera quedan sin tontos en la Meseta», tiene como explicación que el gran número de turistas que recibe Mera no se traduce en un aumento de ingresos para los bares, sino en lo contrario: clientes a menudo problemáticos, tacaños, tramposos y altivos, con pocas excepciones. La mayoría vienen de Madrid debido a la larga tradición de veraneo en este pueblo de Oleiros, que se remonta a más de medio siglo. Sin embargo, y tal y como explica María, las cosas han cambiado. Los hijos y nietos de aquellos veraneantes de los años 80 y 90 cuentan con un poder adquisitivo muy inferior al de antaño.

Los problemas del «turismo de desgaste»

En los últimos años el turismo en Galicia ha aumentado considerablemente y la población ha inventado una palabra cómica para referirse a los turistas que buscan sol, playa y la deliciosa gastronomía gallega: «fodechinchos». Este término originario de las Rías Baixas se ha puesto de moda rápidamente para denunciar la masificación de playas y lugares de veraneo, casi siempre en detrimento de los vecinos. Cuando se inventó esta palabra, hacía referencia a que los turistas se piden (foden, «joden») todos los jureles (llamados chinchos en las Rías Baixas) de los restaurantes, sin dejar ninguno para los clientes locales.

Pero el problema de Puerto Marina no tiene que ver con agotar los jureles, sino precisamente con no hacerlo. Los turistas que se sientan en la terraza de este bar, situado en el medio del pueblo, tienen muchas exigencias y poco poder adquisitivo, o al menos pocas ganas de usarlo. Las mesas que ocupan suponen muy poco económicamente, y suelen venir acompañadas de «altivez, exigencias, peticiones que no son normales, mala educación y de vez en cuando un insulto xenófobo al personal que no es español», según cuenta María. La responsable del bar define como «turismo de desgaste» la situación que están viviendo en Mera.

«Económicamente nos aporta poco, pero físicamente nos desgasta», confiesa María, que comienza a contar anécdotas para no dar crédito. La gente «se sienta en la terraza y exige un pincho», «consumen poco y se sientan muchos» y por la noche suele haber problemas con los más jóvenes, según relata María. Los menores de edad «se niegan a enseñar el DNI, unos prometen no beber pero otros piden dos copas en lugar de una y las comparten, o por falta de dinero piden dos copas con cuatro vasos, entre otras cosas». En alguna ocasión han acabado echando del bar a algún grupo de jóvenes.

Con algunas familias con niños, se han dado casos, según María, que vienen diez personas, cinco son niños, y «piden cinco vasos de agua o incluso una jarra de agua y cinco vasos (gratis)». Son habituales las situaciones en las que «se sientan seis personas en una mesa de la terraza y solo consumen dos o tres», o que para comer «se pide una ración para cada cuatro personas». Por eso, pese a la gran afluencia de gente, económicamente no tiene sentido para María y su marido, y «es un turismo que nos desgasta mucho», por las maneras de los visitantes.

«No es así todo el mundo, hay excepciones», apunta María, asegurando que tienen clientes de fuera que son encantadores, pero que muchos son altivos y vienen con exigencias: «La mayoría se sientan en la terraza y antes de pedirte una consumición te preguntan si pones pincho gratuito. ¿Y qué tienes de pincho? Depende de lo que tengas de pincho, me voy. Tendrás otra cosa, ¿no?», resume.

«Las cosas no son como hace 40 años»

Los turistas de Madrid suelen ser muy buenos clientes de los restaurantes y bares gallegos, pero en Mera entra en juego el factor tradición. Esta localidad de Oleiros ha sido pueblo de veraneo de madrileños durante muchas décadas, del mismo modo que Cabanas, cerca de Ferrol. 

La diferencia ahora es que «las cosas no son como hace 40 años, cuando había esa cultura de la capital y el galleguiño», cuenta María. Antes, los turistas madrileños que llegaban a Mera contaban con un poder adquisitivo muy superior al de los habitantes locales, pero ahora las cosas han cambiado. No solo es que Galicia y A Coruña hayan progresado económicamente, sino que los abuelos y padres que venían antes eran gente con recursos, y muchos de sus hijos y nietos que continúan la tradición familiar tienen menos posibilidades económicas que sus predecesores en los años 80 y 90.

Sin embargo, continúan con la tradición de veranear en Mera, pero ya no con casa propia, sino «metiéndose muchos en un piso, a veces antiguo». «Antes eran ricos, y ahora no lo son», explica María. Ahora «tratan de regatear los precios de las copas», e incluso de negociar un precio más bajo si van todo el mes al mismo bar, a modo de descuento por volumen o fidelidad.

Que se acabe agosto para «volver a la normalidad»

La situación es común a todos los bares de Mera, pero Puerto Marina es el único que cerrará hasta el día 20. «Todos estamos deseando que se acabe agosto para volver a la normalidad», explica María, que comenta que «el verano lo hacemos con nuestra gente», refiriéndose a lo buenos consumidores que son los clientes del pueblo. «Los que nos sacan adelante son los clientes de todo el año, clientes fieles y agradecidos del día a día, los del pueblo. No estas personas que vienen en verano, que no nos aportan absolutamente nada», dice María.

«Se sientan seis en la terraza y cuatro no quieren nada. Este turismo no nos enriquece. Nos empobrece», concluye la dueña de Puerto Marina.

Fuente:elespañol.com

Vuelca un velero en Canarias con dos personas a bordo

La ONG REN logra rescatar a los ocupantes de la embarcación

Un velero de unos 3,5 metros ha volcado durante el mediodía de este lunes, 12 de agosto, en la playa de Guacimeta, Playa Honda, en el municipio lanzaroteño de San Bartolomé.

En el momento del vuelco, en la embarcación se encontraban dos personas, que fueron rescatadas por socorristas de la ONG REN, que se encontraban en la playa.

Según han informado fuentes del REN, una de las personas que se encontraba en el velero fue traída a tierra en una embarcación de rescate de la ONG que llegó desde Arrecife y la otra, en kayak desde la playa.

El velero se encontraba a unos 200 o 300 metros de la orilla, aproximadamente, cuando por efecto del viento volcó y se hundió.

Fuente:laprovincia.es

El hastío de los pescadores de Xàbia ante la masificación náutica: «Nos estamos planteando no salir en julio y agosto»

  • El Pòsit denuncia el daño a la riqueza medioambiental del litoral que están ocasionando la pesca recreativa y la furtiva, y piden un mayor control para que en el futuro «nuestros nietos también puedan salir al mar»

El descontrol en aguas de Xàbia es absoluto, y la masificación hace tiempo que superó los límites de lo razonable. Cada mañana el mar xabienc se llena de embarcaciones recreativas, de buceo, kayaks… La flota pesquera artesanal se las ve y se las desea para faenar en condiciones. Ya el pasado abril, el Pòsit denunció los perjuicios que le está ocasionando esa masificación y la falta de control de la pesca recreativa y furtiva. Pero si entonces padecía el sector pesquero esos problemas, ahora, en pleno verano, éstos se multiplican. Este jueves, la cofradía de pescadores ha ofrecido una rueda de prensa para insistir en ese mensaje y para denunciar un hecho acaecido recientemente, que parece consecuencia de la disputa entre esta actividad tradicional y los nuevos usos recreativos en el mar. Hace unos días echaron a faltar 100 metros de las redes que habían desplegado en uno de los caladeros habituales de pesca, a 20 metros de profundidad en la zona de la Punta Plana. «Nos la habían cortado». Un acto, señalan, intencionado y que sospechan que podría ser obra de buceadores que practican la pesca submarina. Y es que, añaden, los pescadores «molestamos; tenemos las redes tiradas en los lugares donde ellos van a bucear».

El problema, recalcan, no es tanto el daño de la rotura de la red, sino que esos 100 metros cortados permanecen ahora hundidos como una red fantasma, que atrapa peces y fauna marina, ocasionando un perjuicio en los fondos marinos.

Barcas fondeadas hasta en la Grava

Puede parecer un hecho puntual, pero los pescadores lo ponen sobre el tapete como muestra de un problema generalizado de descontrol y masificación. Este mismo jueves por la tarde, en torno a una veintena de embarcaciones permenecían fondeadas en la playa de la Grava, junto al puerto, y algunas incluso en la bocana. Algo impensable hace solo unos pocos años, cuando ya era habitual en las calas del litoral sur del municipio, pero no frente al núcleo de Duanes. La costa de Xàbia se ha convertido en un enorme aparcamiento de embarcaciones, que llegan desde muy primera hora de la mañana.

«Este verano es imposible trabajar en el litoral de Xàbia», lamentaba uno de los participantes en la rueda de prensa, Pepe Serrat Muñoz. Y es que, incidía, «antes la náutica eran los típicos señoritos: salían a mediodía y fondeaban en una cala; ahora, como hay tantas embarcaciones, ya salen a las 8 de la mañana» para poder coger sitio amarrándose a alguna de las boyas existentes. Aún así, hay quienes ni eso, y lanzan el ancla. «Con ese tráfico es imposible trabajar» para los pescadores. «Motos de agua sin monitor, veleros con 20 personas a bordo, lanchas que pasan a unos pocos metros de nuestro lado… Desgraciadamente, más pronto que tarde tendremos un accidente», ha advertido. «La presión de la náutica es terrible».

Y después está el otro problema: la pesca furtiva. Desde las propias embarcaciones recreativas y por buceadores. La flota pesquera está sometida a un exhaustivo control de todas las capturas que realiza, mientras desde todo tipo de embarcaciones recreativas «todos hacen bogamarins«, saltándose la veda. Y pescan todo tipo de especies. Desde el dentol al atún. «Los bogamarins [erizos de mar] los suben a la lancha o al yate, se los comen allí y encima hacen fotos y las suben a las redes sociales; el otro día vimos hasta una foto de ostras». «No dejan nada, cogen de todo».

Falta de control

«No hay vigilancia de ninguna clase», se queja uno de los vicepresidentes del Pòsit, Pepe Serrat Soliveres. No sólo por la pesca furtiva, sino que además desaparecen boyas, «algunos fondean encima de las redes… tenemos vandalismo cada día».

Así las cosas, recalcan los pescadores, es muy difícil trabajar. Hasta el punto de que «Nos estamos planteando no salir en julio y agosto» a faenar, según ha señalado Serrat Muñoz. Y es que a Xàbia llegan a diario, desde primera hora, embarcaciones que alquilan empresas del municipio, pero también muchas que llegan «de Dénia, de Moraira, de Altea…»

«Habría que poner el foco aquí, porque Xàbia está de moda»

El conflicto latente entre la actividad tradicional de pesca y las diversas modalidades recreativas es el reverso de otra realidad: que el litoral de Xàbia tiene un atractivo y unos valores paisajísticos y medioambientales difíciles de igualar. Por eso precisamente, insiste el Pòsit, hay que preservarlo y poner coto a actividades que, masificadas, suponen una amenaza. Cabría actuar antes de que sea demasiado tarde, «habría que poner el foco aquí, porque Xàbia está de moda», ha señalado Serrat Soliveres.

De hecho, la cofradía ha contactado con un experto biólogo de la Universitat d’Alacant, César Bordehore, para elaborar un proyecto para una mayor preservación de los ecosistemas marinos en algunos de los tramos más valiosos de la costa de Xàbia. Un proyecto del que ofrecerá más detalles conforme tome forma, han señalado los miembros del Pòsit.

«Tenemos la obligación de conseguir que nuestros nietos puedan seguir saliendo al mar»

Amadeu Ros, también vicepresidente de la cofradía, ha resumido el sentir de los pescadores de Xàbia y el propósito de este llamamiento realizado este jueves para que se tomen medidas: «Los marineros profesionales tenemos la obligación de conseguir un mar saludable y productivo, para que nuestros nietos puedan seguir saliendo al mar». El Pòsit de Xàbia es una institución más que centenaria, y «tengo la esperanza de que los pescadores profesionales duren 100 años más», ha añadido.

Fuente:lamarina.eldiario.es

Un velero a punto de hundirse en la costa de Gran Canaria con cuatro tripulantes

Los ocupantes de la embarcación ya se encuentran en tierra con síntomas de hipotermia leve

Un velero se ha visto en serios problemas mientras navegaba en la costa de Gran Canaria. La entrada de una vía de agua ha provocado que la embarcación casi se hundiera con cuatro tripulantes a bordo.

Según informa Salvamento Marítimo, tras la recepción de una aviso del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 112 del Gobierno de Canarias, se trasladó hasta la zona un Helimer 202 y la Salvamar Nunki Helimer para proceder a las tareas de rescate.

Los efectivos de rescate del Servicio de Urgencias Canario (SUC), con los que colaboran agentes de la Policía Local, logran asistir a los tripulantes, que se encuentran ya en tierra con síntomas de leve hipotermia.

Mientras, según Salvamento Marítimo el velero se encuentra varado totalmente fuera del agua.

Fuente:laprovincia.es

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