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Buques que navegan cerca de Irán muestran datos AIS kilómetros tierra adentro.

Los buques están equipados con transmisores similares al GPS, llamados Sistema de Identificación Automática (AIS), que envían señales regulares sobre ubicación, velocidad y otros datos. Sin embargo, las interferencias que ocurren cerca de Irán interrumpen estas balizas y muestras a los navíos kilómetros tierra adentro.

Uno de estos casos ocurrió el domingo 15 de junio con el petrolero Front Tyne, el que navegaba por el Golfo entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos, poco después de las 9:40 am, momento en que los datos de seguimiento de la nave mostraron a la motonave en campos de cebada de Rusia.

A las 16:15 horas del mismo adía, las señales erráticas del barco indicaron que se encontraba en el sur de Irán, cerca de la ciudad de Bidkhun, antes de trasladarse posteriormente de un lado a otro del Golfo.

La interferencia masiva desde el inicio del conflicto entre Israel e Irán ha afectado a casi 1.000 buques  en el Golfo, según Windward, una empresa de análisis naviero.

El martes 17 de junio se produjo una colisión entre petroleros al sur del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el petróleo del mundo, y ambos buques se incendiaron.

Uno de ellos, el Front Eagle, un navío gemelo del Front Tyne y, como éste, de más de tres campos de fútbol de largo, parecía estar en tierra en Irán el 15 de junio, según mostraron los datos de la plataforma de datos de productos básicos Kpler.

“Normalmente no hay interferencias en el Estrecho de Ormuz y ahora hay muchas”, afirmó Ami Daniel, director ejecutivo de Windward.

“La culminación de todo esto es un mayor riesgo. Es una zona peligrosa si no te geolocalizas, hay más probabilidades de tener un accidente”, agregó.

En tanto, Jim Scorer, secretario general de la Federación Internacional de Asociaciones de Capitanes de Barco, sostuvo que “el problema hoy en día es que la mayoría de los barcos utilizan sistemas digitalizados, así que si tu GPS está bloqueado, no tendrás otra forma de navegar que a ojo”.

Cabe mencionar que si la tripulación de una nave interrumpe intencionalmente su señalización, el acto se denomina suplantación de identidad y puede indicar una conducta ilegal, como un intento de ocultar una carga o un destino.

En tanto, si un tercero interrumpe las señales, como sucede en el Golfo, se habla de interferencia, según dio cuenta Dimitris Ampatzidis, analista de Kpler.

La práctica se ha vuelto cada vez más común en zonas de conflicto, ya que algunos militares buscan ocultar la ubicación de navíos de guerra u otros objetivos potenciales.

Además, se han observado interferencias en el Mar Negro durante los ataques rusos a puertos ucranianos, en el Estrecho de Taiwán y en aguas cercanas a Siria e Israel, según analistas.

Varios buques parecían estar en tierra en Puerto Sudán el mes pasado. “Si no sabes dónde están los barcos, no puedes localizarlos”, remarcó Ampatzidis.

La Organización Marítima Internacional (OMI), junto con otras agencias de las Naciones Unidas, emitió una declaración en marzo expresando preocupación por el aumento de casos de interferencia en la navegación mundial.

El petrolero Xi Wang Mu, que fue puesto bajo sanciones estadounidenses, parecía estar en un templo hindú en India a principios de este año cuando falsificó su ubicación, según un análisis de la plataforma de datos marítimos Lloyd’s List Intelligence.

Fuente:portalportuario.cl

Pesca pagará a barcos de 12 a 15 metros cajas azules, que deberán tener en enero.

Imagen de archivo de un pesquero gallego faenando en la Costa da Morte .

Unos 170 pesqueros con ese tramo de esloras tienen base en Galicia.

Ahora opcionales para los pesqueros de entre 12 y 15 metros que faenan en aguas españolas o no pasan más de 24 horas en el mar, los sistemas de geolocalización vía satélite (conocidos como cajas azules) serán obligatorios para todos los barcos de ese tramo de esloras a partir del próximo 10 de enero. Con intención de evitar que los que aún carecen de esos equipos esperen a última hora para comprarlos, instalarlos, probarlos y activarlos, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación prevé subvencionar, «con los topes que se indiquen», el coste total de la adquisición y montaje.

A esa ayuda máxima tendrán opción los que la instalen y soliciten la activación al Centro de Seguimiento de Pesca en los plazos marcados por el ministerio. Antes del 20 de octubre los de 14 a 15 metros de eslora, antes del 10 de noviembre los de 13 a 14 y antes del 30 de noviembre los de 12 a 13. Son las fechas inicialmente apuntadas por Pesca en la consulta pública de la norma que regulará las subvenciones. Si lo hacen después de esas fechas, «podrán recibir como ayuda máxima el 90 %», también con los límites que se establezcan.

Más de 3.000 euros

Según el ministerio, unos 2.350 barcos de bandera española ya cuentan con alguno de los cinco modelos de cajas azules certificadas; entre ellos, parte de los de entre 12 y 15 metros. De ese tramo de esloras, de acuerdo a las últimas cifras oficiales sobre la situación de la flota pesquera nacional, en Galicia hay 172 barcos, 127 de ellos de artes menores, 37 cerqueros, 5 palangreros de fondo y tres volanteros.

Fuentes de la flota apuntan que un equipo de geolocalización permanente puede costar más de 3.000 euros. El ministerio prevé sufragar la primera instalación porque los potenciales beneficiarios «son en su mayoría pymes, micropymes y autónomos que tienen más dificultad para asumir los costes derivados del cumplimiento de la obligación» de llevarlos a bordo.

Marca plazos porque intenta «contribuir a una implantación gradual» y, en lo posible, evitar cuellos de botella en fabricantes e instaladores. También en las administraciones públicas «que han de certificar y acreditar» las cajas azules. No figura en la consulta previa de la orden que regulará las ayudas, pero el ministerio ya ha analizado cuántos pesqueros de entre 12 y 15 metros de eslora deberán tener activas las cajas azules el 10 de enero.

Fuente:lavozdegalicia.es

Los tripulantes de un pesquero atracan en el Puerto de Arrecife y piden asilo

  • Los marineros se encontraban hacinados en el barco y la Policía Nacional se hizo cargo de los trámites tras la petición de asilo

Los 14 tripulantes de un pesquero que llegó este martes a Lanzarote han solicitado asilo tras atracar en el puerto de Los Mármoles, en Arrecife.

Al parecer, los tripulantes supuestamente se habrían apoderado de la embarcación de pesca y, posteriormente, pusieron rumbo a Lanzarote.

Las fuentes consultadas señalaron que el barco tenía bandera marroquí.

Según ha podido saber Diario de Lanzarote, los tripulantes del barco se encontraban hacinados en dos cuartos con capacidad para un total de ocho personas.

La citada embarcación se encuentra atracada en el dique principal del muelle de Los Mármoles.

La Autoridad Portuaria contactó con la Policía Nacional, que se hizo cargo de los trámites oportunos y se llevó a los tripulantes del pesquero.

Las fuentes indican que los marineros son de origen marroquí y uno de ellos es menor de edad.

Al llegar a Arrecife se les ha denegado la entrada en España en base a la Ley de Extranjería y han solicitado asilo político.

Los tripulantes se encuentran en la zona de inadmitidos del puerto lanzaroteño, salvo el menor, que está en un centro.

Si se les denegase el asilo serían repatriados, a excepción del menor, del que se hará cargo el Gobierno canario.

Fuente:diariodelanzarote.com

Publicación de Guardacostas de Galicia

A Subdirección Xeral de Gardacostas de Galicia e a Unidade Operativa de Celeiro desta entidade foron distinguidas polo Clube de Remo Celeiro pola organización do simulacro que tivo lugar con motivo da III Bandeira Liga Galega de Traineiras para Veteranos, celebrada a pasada fin de semana na localidade mariñá.

Recibiron así unha placa conmemorativa realizada con gran saber facer polos usuarios de Aspanane.

Agradecidos polo recoñecemento pero, sobre todo, por darnos a oportunidade de achegar á poboación o servizo que prestamos!.

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Chocan dos petroleros en Omán después de que cientos de barcos sufrieran fallos en la señal tras los ataques entre Irán e Israel.

Los 24 tripulantes de uno de los barcos fueron evacuados y trasladados al puerto emiratí de Khorfakkan.La colisión se produjo cerca del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.

Pasajeros de una embarcación con bandera iraní observan un petrolero en el estrecho de Ormuz.

La Guardia Costera Nacional de Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha evacuado este martes a 24 tripulantes de un petrolero tras una colisión con otro buque en el mar de Omán y los trasladó al puerto de la localidad emiratí de Khorfakkan, en la costa este de este país del golfo Pérsico. El accidente se ha producido muy cerca del estrecho de Ormuz, la entrada marítima estratégica al golfo Pérsico, en el marco de la guerra entre Irán e Israel. Tras la intensificación de los ataques, cientos de barcos han experimentado señales de navegación irregulares.

Los miembros de la tripulación del petrolero Adalynn, que navega bajo la bandera de Antigua y Barbuda, fueron trasladados al puerto mediante embarcaciones de búsqueda y rescate de la Guardia Costera Nacional que se desplazaron hasta el lugar del accidente, a 24 millas náuticas de la costa de Emiratos, ha informado la agencia oficial de noticias emiratí WAM.

La breve nota no aporta más detalles sobre el suceso, ni sobre el estado de los tripulantes o de los buques, de los que se desconoce el grado de daño producido en la colisión así como si existe riesgo de fuga de crudo o de hundimiento.

Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, por el estrecho pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. En 2024, un promedio de 20 millones de barriles de petróleo lo atravesaron cada día. El suceso no ha tenido reflejo en el precio del petróleo y el Brent cotiza este martes por debajo de 75 dólares el barril, un nivel prácticamente igual que el de la víspera.

La firma británica de seguridad marítima Ambrey ha dicho que el incidente no está relacionado con un incidente de seguridad, mientras continúa el conflicto entre Israel e Irán, que está justo al otro lado del estrecho de Ormuz desde la vecina Omán, recogió Associated Press.

Después de que Israel atacara Irán el 13 de junio, aumentó la preocupación sobre si la República Islámica podría bloquear la vía marítima. Expertos en embarcaciones marítimas dicen que los propietarios de barcos son cada vez más prudentes al usar la vía marítima. De hecho, algunos barcos han reforzado la seguridad y otros han cancelado rutas allí.

Tras la intensificación de la guerra entre Israel e Irán durante el fin de semana, cientos de barcos en el estrecho experimentaron señales de navegación irregulares y tuvieron que depender más del radar, aunque no estaba claro de inmediato qué causó el incidente del martes.

El Financial Times informó el viernes que la compañía de petroleros más grande del mundo que cotiza en bolsa, Frontline, dijo que rechazaría nuevos contratos para navegar hacia el golfo a través del estrecho de Ormuz después de que estallara el conflicto entre Israel e Irán.

El rescate de este martes se produjo menos de dos semanas después de que la guardia nacional de Emiratos evacuara por aire a un hombre herido desde un petrolero a un hospital emiratí.

El petrolero, construido en 2002, salió desde el puerto emiratí de Khor al Fakkan y esperaba llegar a su destino, el Canal de Suez, en Egipto, en nueve días, según los detalles proporcionados por VesselFinder y Maritime Optima, dos páginas web de seguimiento de navíos.

No es la primera vez que se produce un siniestro de estas características en la zona, ya que en julio del pasado año el buque petrolero Prestige Falcon, con bandera de las Comoras, volcó en un lugar próximo a este punto, frente a la costa del Sultanato de Omán, según informó entonces el Centro de Seguridad Marítima del Ministerio de Defensa omaní.

Los servicios de emergencias rescataron con vida a nueve miembros de la tripulación, mientras que recuperaron el cuerpo sin vida de uno de ellos y otros seis permanecieron desaparecidos.

Fuente:20minutos.es

Los sistemas de navegación empiezan a fallar en el Estrecho de Ormuz y amenazan al comercio del 20% del petróleo mundial.

  • Un quinto del crudo y del gas del mundo atraviesa la zona en conflicto
  • Durante el fin de semana más de 900 buques han dado señales erróneas
  • Las interferencias demuestran los riesgos que existen ahora para el crudo

Un carguero iraní anclado en el Golfo Pérsico.

El mundo entero mira al Estrecho de Ormuz con la esperanza de que el comercio no se paralice, en uno de los puntos estratégicos más importantes para el tránsito del petróleo y el gas. Por el momento, tanto Irán como Israel están respetando esta zona marítima, pero están empezando a surgir problemas: los sistemas de navegación han colapsado durante el fin de semana y centenas de buques comerciales han lanzado señales erróneas de su posición. Aunque el tránsito de crudo continúa, este es un ejemplo de los problemas que pueden surgir en el Estrecho, añadidos al peligro potencial de que el conflicto afecte directamente a Ormuz.

La escalada bélica que se ha producido durante el fin de semana no ha sido suficiente para que el precio del petróleo se dispare de nuevo. El lunes, incluso antes de conocerse que Irán pretende sentarse ya en la mesa de negociación, el barril Brent se abarataba frente al cierre del viernes; tras la noticia, su precio aceleró las caídas y, a media sesión de bolsa estadounidense, cotizaba en los 73,1 dólares, con una caída diaria del 1,5%, aunque llegó a perder más del 4% durante la jornada. Esto, sin embargo, no supone el final de las tensiones geopolíticas en la región, y durante la tarde se ha confirmado que Israel continúa con los ataques a Teherán.

Sin embargo, el gran problema de fondo que puede terminar disparando los precios del crudo está relacionado con el comercio y el estrecho de Ormuz: es uno de los cuellos de botella a través de los que más crudo se comercia en el mundo, y ya hay indicadores de problemas en este sentido. Más de 900 buques han tenido problemas en los últimos días con sus equipos de navegación, una prueba del riesgo y los problemas que pueden tener los barcos de comercio que atraviesan la zona.

El mundo entero mira al Estrecho de Ormuz con la esperanza de que el comercio no se paralice, en uno de los puntos estratégicos más importantes para el tránsito del petróleo y el gas. Por el momento, tanto Irán como Israel están respetando esta zona marítima, pero están empezando a surgir problemas: los sistemas de navegación han colapsado durante el fin de semana y centenas de buques comerciales han lanzado señales erróneas de su posición. Aunque el tránsito de crudo continúa, este es un ejemplo de los problemas que pueden surgir en el Estrecho, añadidos al peligro potencial de que el conflicto afecte directamente a Ormuz.

La escalada bélica que se ha producido durante el fin de semana no ha sido suficiente para que el precio del petróleo se dispare de nuevo. El lunes, incluso antes de conocerse que Irán pretende sentarse ya en la mesa de negociación, el barril Brent se abarataba frente al cierre del viernes; tras la noticia, su precio aceleró las caídas y, a media sesión de bolsa estadounidense, cotizaba en los 73,1 dólares, con una caída diaria del 1,5%, aunque llegó a perder más del 4% durante la jornada. Esto, sin embargo, no supone el final de las tensiones geopolíticas en la región, y durante la tarde se ha confirmado que Israel continúa con los ataques a Teherán.

Sin embargo, el gran problema de fondo que puede terminar disparando los precios del crudo está relacionado con el comercio y el estrecho de Ormuz: es uno de los cuellos de botella a través de los que más crudo se comercia en el mundo, y ya hay indicadores de problemas en este sentido. Más de 900 buques han tenido problemas en los últimos días con sus equipos de navegación, una prueba del riesgo y los problemas que pueden tener los barcos de comercio que atraviesan la zona.

Durante el fin de semana, las señales de posicionamiento que lanzan los buques que transitan por el Estrecho de Ormuz se han vuelto locas. Por momentos, algunos de los buques más importantes del mundo para el comercio mundial han empezado a lanzar señales que no corresponden con la realidad, como rutas que atravesaban tierra firme, o zigzags imposibles en la navegación. El Starboard Maritime Intelligence (un centro que monitoriza datos sobre el comercio marítimo y los movimientos de los buques) ha confirmado los problemas que están habiendo, que han afectado a cargueros de petróleo, de todo tipo de mercancías, y también a los barcos de pesca.

El problema parece ser una «saturación extrema» de las señales por la zona en conflicto, según ha anunciado el Centro para la Información Marítima, una institución internacional que también vigila la zona. Eso sí, según la información que ha publicado el organismo, el Estrecho de Ormuz, por el momento, está siendo transitado con relativa normalidad, algo que explica las caídas de precio que el petróleo estaba experimentando desde la mañana.

«Este no es un buen sitio, ni un buen momento, para tener sistemas de navegación que no te indican exactamente dónde estás», ha explicado Mark Douglas, un analista de Starboard, en declaraciones que recoge la agencia Bloomberg. «Si bien parece poco probable que se produzca un cierre total del Estrecho de Ormuz, este tipo de saturación de las líneas crea incertidumbre para cualquiera que esté operando en la zona», confirma.

Y no son pocos quienes lo hacen: según la Administración de Información Energética estadounidense, en los últimos años, hasta la primera mitad de 2023, cuando llegan sus registros, por la zona trascurren más de 20 millones de barriles diarios de petróleo, ya sea crudo o derivados, lo cual supone más del 20% de todo el petróleo del mundo, atravesando un estrecho que se para a Irán de muchos de sus rivales y enemigos, como los Emiratos Árabes Unidos, o Arabia Saudí.

La situación en la zona ya ha convencido a algunas compañías para dejar de llevar sus barcos al Golfo Pérsico. Según las fuentes que maneja la agencia Bloomberg, el coste de los futuros para transportar petróleo por la zona, que recogen los contratos sobre el coste de los fletes, se disparó un 12% solo el viernes, un reflejo del incremento de riesgo que están percibiendo los mercados.

Fuente:eleconomista.es

Un avión de Iberia con destino a Madrid hace historia en Vigo al estrenar la primera torre de control remoto de España.

Parte superior de la torre de control física del aeropuerto de Vigo, sobre la que están instaladas 16 de las 19 cámaras que captan en directo las imágenes de las aeronaves que los controladores observan en los monitores de la nueva torre virtual ubicada en el sótano del antiguo aparcamiento público de coches de Peinador.

El puesto virtual se activó a las 9.30 horas y le fue traspasada la gestión del despegue del Airbus A-320 desde la torre física.

El Airbus A-320 de Iberia con matrícula EC-NDN y vuelo entre Vigo y Madrid pasará a la historia de la aviación española como la primera aeronave comercial en ser gestionada en su operativa desde una torre de control remota. A las 9.37 horas de este martes, el avión despegó tras 17 minutos de retraso, demora que hizo que entrase en la horquilla activada para estrenar la torre remota del aeropuerto de Vigo, espacio que en sus primeros días abarcará desde las 9.30 a las 11.30 horas y que se irá ampliando progresivamente hasta final de año. El aparato de Iberia había llegado a las 8.30 horas, diez minutos antes de lo programado, lo que no impidió que saliese con el retraso que llevó a que su control pasase al puesto virtual, eso sí, tras iniciar su posicionamiento otro controlador desde la torre clásica, según constatan fuentes aeroportuarias. 

La demora en el despegue hizo que de manera imprevista un vuelo comercial de pasajeros estrenase la torre remota ubicada en el sótano del antiguo aparcamiento público de coches situado junto a la torre de 26 metros que domina el perfil del aeropuerto de Vigo. Sí estaba previsto en cambio, que una avioneta privada, una Beech C90GT xKing Air, aterrizase y despegase recibiendo órdenes desde el nuevo puesto de control, pero la aeronave procedente del aeródromo madrileño de Cuatro Vientos pasó sobre la pista viguesa a las 11.08 horas y sin tomar tierra puso rumbo de nuevo hacia la capital de España.

Avión privado Beech C90 que pasó por el aeropuerto de Vigo en el estreno de la primera torre de control remoto de España. La avioneta, con capacidad para 8 personas, sobrevoló Peinador pero no tomó tierra y regresó a su punto de partida en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos.

La operatividad del aeropuerto de Vigo estará limitada para todos los vuelos de aeronaves guiados visualmente, no pudiendo operar en las franjas horarias controladas desde la torre virtual. Sí lo podrán hacer las avionetas con control instrumental y los vuelos de emergencia, como extinción de incendios, transportes medicalizados, emergencias y servicios públicos, siempre con permiso de los controladores.

Trayectoria del primer avión comercial gestionado en España desde una torre de control remoto, la instalada en el aeropuerto de Vigo. La aeronave con destino a Madrid despegó de Peinador, a causa de un ligero retraso, dentro de la franja inicial habilitada para estrenar el nuevo puesto de control virtual Flightradar24.

La llegada de la avioneta de ocho plazas que se consideraba iba a ser la primera aeronave en utilizar la torre remota, al margen de los vuelos de prueba y de supervisión de seguridad contratados por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), generó cierta expectación en el entorno laboral del aeropuerto de Vigo por la certificación del cambio tecnológico que supone para Peinador. La representación laboral de los controladores a través del sindicato USCA ha manifestado su oposición a la puesta en marcha en Vigo de un sistema sobre el que han manifestado sus dudas sobre su fiabilidad y limitación de operatividad del aeropuerto, así como también han hecho públicos sus temores de que la nueva base virtual de Vigo acabe concentrando en modo remoto el control de otros aeropuertos, como el de A Coruña. Aena ha reiterado tanto su compromiso de seguridad total de las operaciones gestionadas desde cámaras y monitores, como también ha manifestado que el desarrollo de la torre viguesa para captar otros aeropuertos está en análisis. 

Fuente:lavozdegalicia.es

Inma, la asturiana que trabaja como primer oficial de un buque mercante: «Algún día llegaré a ser capitana»

La avilesina es primera oficial de un buque mercante.

Esta vecina de Avilés descubrió su interés por el oficio de marinero por pura casualidad. A sus 36 años no solo navega los mares sino que además conquista los cielos.

Desde pequeña, Inmaculada Sánchez Pérez-Blanco soñaba con trabajar en el mundo del deporte y tenía claro que estudiaría una carrera universitaria relacionada. Pero, al suspender una asignatura en el último curso y tener que presentarse a la PAU en segunda convocatoria se vio obligada a replantearse su futuro académico. «Me quedé sin plaza en INEF», dice. Mientras pensaba qué camino tomar después del bachillerato, un día su padre se topó con un viejo amigo que era propietario de un barco. Este los invitó a conocer la embarcación y les compartió algunas de sus vivencias en alta mar. Fue entonces cuando empezó a sentir interés por el oficio de marinero y emprendió la aventura de esta profesión, sin imaginar que llegaría a ser primera oficial.

Como estaba convencida de que quería trabajar en el sector naviero, esta avilesina se matriculó en el grado de Marina Civil que se imparte en el Campus Universitario de Viesques, en Gijón. «Aunque, si te digo la verdad, no sabía ni lo que era», confiesa. A la hora de elegir la especialidad, Inma optó por marinero de puente, ya que el tema de las máquinas no le llamaba mucho la atención. A pesar de que eligió sus estudios casi por descarte, con el tiempo descubrió que esa decisión fue realmente acertada y ahora considera que fue «lo mejor que me ha pasado en la vida». «Es una carrera que me llena mucho, es que me encanta navegar», reconoce a sus 36 años.

Empezó a surcar los mares cuando apenas tenía 23 años. «Comencé a navegar como alumna de puente», dice. Se aventuró en un barco de reducidas dimensiones con el que navegó por todo el mundo. «Trasportábamos carga general, desde bobina y chatarra hasta grano. Llevábamos la mercancía a Francia, Italia…y el último viaje fue a Turquía», cuenta de esa experiencia que tiene grabada a fuego en su memoria. «Nunca la olvidaré porque además embarqué en Avilés, desde mi tierra, y mis padres me estaban viendo. El capitán me dejó tocar el tifón y eso me hizo muchísima ilusión», recuerda con esa sonrisa que tanto la caracteriza.

En compañía de marineros de diferentes nacionalidades, Inma navegó en este pequeño barco durante seis meses. Fue el tiempo suficiente para darse cuenta de que trabajar en el mar era lo suyo. Durante ese período, adquirió experiencia y confirmó su pasión por la vida del marinero. Siguió formándose. Para poder obtener el título de oficial de puente tuvo que embarcarse otro medio año. En esta ocasión, lo hizo en un buque mayor. «Estuve transportando contenedores desde la Península hasta Canarias y también me gustó mucho porque vi otro tipo de carga», cuenta la avilesina, quien aprovechó la ocasión para conocer el archipiélago.

A continuación comenzó a trabajar en un barco diseñado para transportar mercancías químicas, como amonno teniaco, gas butano o propano. Durante varios meses se empleó en este carguero especializado hasta que pasó a formar parte de la tripulación de un metanero. Desde entonces, la avilesina lleva gas natural licuado por todo el mundo. Con este buque tanque ha recorrido desde los países árabes hasta la costa india, pasando por diversas regiones de Asia como Japón e Indonesia, así como Latinoamérica, el Mediterráneo e incluso el Mar del Norte. «Vamos a donde nos manden», dice Inma, quien consolida así su experiencia en el sector marítimo.

La avilesina ejerce como primera oficial de cubierta en este buque tanque. «Algún día llegaré a ser capitán», asegura ilusionada. La titulación ya la tiene pero necesita acumular más años de experiencia. Mientras llega el momento de estar al mando de todo, se encargará de asegurar que el barco funcione de manera segura y eficiente, además de comprobar que se cumplan todas las normativas y reglas de navegación y seguridad. «Al principio, era un puesto que me inspiraba mucho respeto, pero ahora que lo ocupo, me gusta mucho, no solo porque dirijo a un equipo humano, sino porque siento que el barco es como si fuera mío», reconoce.

En este punto explica que el barco es como una ciudad a la que también hay que cuidar. «Tiene un hotel con sus habitaciones y sus huéspedes, que en este caso somos la tripulación. Cuenta con una cocina, que precisa supervisión; requiere una gestión de la basura, además de un mantenimiento de sus calles, es decir, hay que cuidar de la cubierta. Por supuesto, también hay que encargarse de la mercancía, algunas cargas son más fáciles que otras. La que transporto ahora es muy delicada: hay que controlar la temperatura, la presión… y hasta la forma en la que navega el barco», señala Inma, quien se reparte las tareas con el resto de oficiales.

En su caso se ocupa de todo el tema médico. Se encarga de que tengan a bordo todas las medicinas obligatorias, que no son pocas, ya que navegan a más de 60 millas de la costa y eso requiere llevar un botiquín especial. Si alguien se pone enfermo es la responsable de sus cuidados, por lo que inmediatamente se pone en contacto con el servicio de radio médico, que está disponible las 24 horas. Es también la responsable de que reine el orden en el barco, además de elaborar informes, supervisar las tareas del equipo, coordinar las operaciones diarias y garantizar que todo funcione conforme a los protocolos establecidos.

Son numerosas las tareas que debe desempeñar. Sin embargo, para ella, el mayor desafío de ocupar el puesto de primera oficial de cubierta es mantener la calma cuando surge un problema o un contratiempo. «Al final, tienes muy poco tiempo para solucionarlo», explica Inma, quien procura seguir siempre todos los procedimientos establecidos por la empresa, de modo que, si algo falla, sea porque inevitablemente tenía que fallar. Gestionar un equipo es también un reto para ella porque implica mucho más que asignar tareas: muchas veces hay que trabajar desde lo psicológico, conocer bien a las personas con las que convive.

Considera fundamental saber en qué destaca cada miembro del equipo para poder apoyarse en sus fortalezas. A veces, dice, el reto está en cómo transmitir ciertas decisiones, como informar de que habrá que trabajar más horas para resolver un problema urgente, o explicar que se tomará una solución provisional que luego se perfeccionará. «Tratar con personas distintas a uno mismo no siempre es fácil; con algunas se tiene más afinidad que con otras, y eso también hay que saber gestionarlo», asegura. Al final para que se respire un agradable ambiente en el barco se requiere una buena convivencia durante los tres meses que están en alta mar.

Aunque está mucho tiempo fuera de casa y lejos de los suyos, Inma es la mujer más feliz del planeta cuando se adentra en las profundidades del océano. «Navegar es muy pero que muy bonito. Estás en otro mundo, que es completamente desconocido para la gente de tierra», resalta la avilesina, quien a menudo observa amaneceres impresionantes y unos cielos increíbles, a parte de avistar ballenas, delfines, focas e, incluso, pingüinos. «Es que ves de todo», asegura.

Durante su travesía también descubre otras culturas, puesto que trabaja con marineros de diferentes nacionalidades, y eso es algo que le llena el alma. De la misma manera, el hecho de conocer nuevos rincones del mundo, aunque sea por poco tiempo, le resulta enriquecedor. «Por el tipo de barco en el que navego no puedo visitar muchos sitios porque si todo sale bien no estamos más de 24 horas en el puerto. Ahora sí, cuando desembarcamos, la empresa en la que estoy me da la oportunidad de cogerme unos días de descanso para conocer la región», detalla.

En cada viaje por las extensas aguas del mar, Inma ha presenciado historias dignas de ser contadas. Una de esas vivencias únicas tuvo lugar en un desatraque. «Estábamos en Indonesia y cuando nos preparábamos para zarpar, había un cocodrilo en el muelle. Los amarradores, por supuesto, no se querían acercar para soltarnos los cabos. Al final tuvimos un retraso de tres o cuatro horas, hasta que lograron echarlo. Nosotros lo veíamos todo desde arriba, y la verdad, fue impresionante: era enorme», recuerda de ese momento inédito.

¿Cómo es vivir un temporal?

En alguna que otra ocasión, mientras surcaba el océano, fue sorprendida por condiciones climáticas adversas. «Pillamos muchos temporales pero el más gordo fue en el mar del Norte. Las olas eran muy grandes, íbamos muy despacio, intentando capear», rememora. En ese momento, estaba en la cubierta, bien agarrada, y pensaba: «Me da respeto pero a la vez confío». «Siempre confío al 100% en las cuatro chapas del barco», asegura, sin ningún tipo de temor.

Aunque a veces se ve atrapada por el mal tiempo, ella y el resto de la tripulación tratan de evitar la tempestad. «Siempre estamos pendientes de los partes y avisos meteorológicos, pero hay ocasiones en las que los temporales te sorprenden, y en el Mar del Norte, simplemente no puedes hacer nada», reconoce. De todas formas, están preparados para lo que pueda pasar. «Para llegar a ser oficiales, aparte de hacer la carrera, tenemos que sacar unos certificados, entre ellos, la formación en equipos de salvamento», dice.

Preparados para lo que pueda surgir

Llevan además unos procedimientos «muy marcados» y realizan simulacros cada fin de semana, como por ejemplo, de abandono de buque o de incendio, para que en caso de emergencia sean capaces de actuar de manera automática. «Aquí no solo tenemos que ir al punto de encuentro sino que también tenemos que intervenir directamente sobre la emergencia. Es decir, si hay un incendio, nosotros somos los bomberos. Si ocurre un accidente, como que alguien se caiga, somos nosotros quienes rescatamos, evacuamos y brindamos la atención inicial», explica. Están, por tanto, capacitados para hacer frente a cualquier tipo de imprevisto.

Una mujer, en un mundo de hombres

Y, por supuesto, Inma está más que preparada para desempeñar en un oficio que tradicionalmente ha sido de hombres. «Pocas veces coincido con otras mujeres», asegura al referirse a la escasa presencia femenina en el sector. Aun así, destaca que cada vez son más las que se animan a embarcarse y abrirse camino en el mundo marítimo, aunque todavía queda mucho por avanzar en igualdad y visibilidad.

«En nuestro mundo todavía somos menos, pero estamos ya en todos los puestos, tanto en los más altos como en los más bajos. Hay desde marineras hasta capitanas, hasta prácticos de puerto», señala antes de reconocer que el hecho de contar con referentes es una fuente de inspiración. « Al ver que hay mujer que han llegado a lo más alto, piensas: “Pues yo también puedo”», confiesa agradecida del camino que han abierto.

Aunque en su trabajo como primera oficial está prácticamente rodeada de hombres, Inma nunca ha recibido un trato desigual por ser mujer. «Puede que sea por mi carácter, pero en verdad, nunca me he sentido discriminado. Sí que es verdad que siempre están los típicos chistes machistas pero nunca me los tomo a mal. De hecho, antes los hombres solo hablaban de chicas pero ahora ya en las conversaciones hacemos comentarios sobre los hombres», dice.

Esa naturalidad forma parte de cómo vive su profesión en igualdad. «Cuando estoy desempeñando mi función, siempre digo que no somos hombres ni mujeres, sino marinos. Por eso, cualquier tarea que realiza un hombre también la puedo hacer yo» asegura y añade: «Cuando los demás ven que sabes desenvolverte, dejan de ofrecerte su ayuda, porque entienden que no la necesitas».

Volar es otra de las pasiones de Inma.

Inma no solo navega los mares sino que además conquista los cielos. En su tiempo libre, esta avilesina pilota ultraligeros. «Aunque navegar es mi pasión, me encanta volar. Eso sí, lo de piloto me lo tomo como un afición porque no me gustaría trabajar de ello. Me parece mucho más interesante los barcos que los aviones», confiesa. Compagina el vuelo con el buceo y cuando está en tierra aprovecha para realizar senderismo, andar en bicicleta, entre otros deportes. Saca, por supuesto, tiempo para estar con sus seres queridos, ya que cuando se embarca pasa mucho tiempo lejos de ellos.

Si hablamos de futuro, la avilesina se quiere «curtir» en el puesto que ocupa y seguir aprendiendo mucho para, algún día, poder dirigir un barco. «Llegaré a ser capitana», dice ilusionada. Y ya si sueña en grande espera poder ser práctico de puerto, quiere poder ser esa marinera que ayude al capitán de un barco en las maniobras de entrada y salida de un puerto, así como en otras situaciones de navegación en aguas restringidas. Llegue a donde llegue, lo que tiene claro es que su carrera profesional siempre va a estar ligada al sector naval. «Me gustaría dedicarme siempre a algo relacionado con el mar o los barcos», confiesa.

Fuente:lavozdeasturias.es

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