Una comitiva se encuentra en Terra Nova, a donde han acudido para inaugurar un memorial en recuerdo de los 21 marineros fallecidos
Emotivo detalle de la Casa Real con los familiares de los 21 marineros fallecidos en el accidente marítimo del Villa de Pitanxo en Canadá. Una comitiva formada por varios familiares de las víctimas se encuentran estos días en San Juan de Terranova, el lugar más próximo a donde se hundió el barco en febrero de 2022, para rendir un homenaje a los fallecidos.
Además de celebrar una misa en una iglesia de la localidad, se ha inaugurado un monumento en memoria de los fallecidos. En el día de hoy, según explica la portavoz del grupo, María José de Pazo, las familias han organizado un acto privado que ha consistido en la visita al Cabo Spear, el lugar más al oeste de América, para simular su cercanía con los fallecidos. Allí han leído sus nombres y han lanzado rosas blancas al mar, para honrar su memoria.
Mensaje de la Casa Real
Las familias se han mostrado muy agradecidas con las palabras de los reyes, Felipe VI y Letizia, que les han enviado un mensaje mostrando su apoyo en un momento tan delicado: «Con un emocionado recuerdo de los marineros del Villa de Pitanxo fallecidos en aguas de Terranova, queremos mostraros nuestra cercanía y reconocimiento cuando habéis inaugurado, con la ayuda y colaboración de todos, el memorial en su recuerdo en el Puerto de San Juan».
María José de Pazo ha agradecido la solidaridad de los reyes asegurando que «a súa cercanía foi sempre unha constante». Una vez han reivindicado que buscarán justicia con una sentencia clarificadora que pueda explicar qué pasó el día del accidente.
Recomendó a la DGMM que estableciera protocolos para evitar los embarres.
Lo hicieron?
De igual forma, la Ciaim, en su Informe Preliminar, dejo bien claro que hubo denegación de auxilio de los barcos en sus cercanías que no escucharon el Distress Alert del Villa de Pitanxo ni las llamadas vía satélite del CNCS de Madrid hasta 15/20 minutos después de la Alerta de Socorro.
Por qué extraña razón no se «airean» estás circunstancias ?
Acaso son las nuevas leyes del Mar ?
Basta ya de manipulaciones !!!
Villa de Pitanxo.
La Santa Biblia es esta.
Denegar el auxilio a un buque en la Mar es un delito.
El pesquero «rescatador» de los náufragos fue calificado de héroe y premiado con un reconocimiento público de la Xunta.
Publicado está.
Su tripulación manifestó públicamente que el Pitanxo no activo ninguna señal de Socorro.
La Agencia Europea de Seguridad Marítima, Ciaim, Halifax y nuestro Grupo han dejado muy claro que el Distress Alert fue recibido en la Radio Costera de La Coruña a las 0419 UTC, se guardaron los preceptivos 5 minutos de escucha en las frecuencias analógicas asociadas y nadie contestó.
A las 0424 UTC el SOS/Digital fue transferido a Sasemar.
Hacemos votos para que algún día no muy lejano, todos aquellos que han manipulado las informaciones y faltado a la verdad sean investigados por la justicia
Las razones por obvias, han desvirtuado la realidad de este luctuoso naufragio.
Hay periodistas que viven para el espectáculo y no para la información. Hay periodistas que no repreguntan por si acaso molestan.
Villa de Pitanxo.
Mantuvimos y mantenemos que el naufragio del Villa de Pitanxo se produjo como consecuencia de una incidencia rutinaria tal y como se demuestra en este report.
Los embarres acontecen en todas las faenas de pesca.
Lo de «picar el copo» caso de riesgo de naufragio es muy relativo.
Pocos lo han «picado» en el bien entendido de que no sufran una «caída de planta» es decir tengan propulsión y la escora lo permita.
Decir que el Patrón del Pitanxo «reventó el motor» por el arrastre de un exceso de peso, es cuando menos, una interpretación temeraria.
Librenos Dios de aparentar ser defensores del Patrón del Villa de Pitanxo.
Pero, cuidado, estamos hablando de 21 homicidios involuntarios.
Sostenemos que el naufragio por embarre, como accidente muy grave (Ciaim) , se contempla en decenas de Informes Técnicos.
En consecuencia, o se cierran los caladeros para evitar más muertes o se investiga a fondo buscando y reclutando a todos los corresponsables que perciben importantes soldadas y asumen responsabilidades identificadas por la Ciaim y pasan de todo.
Arvi admite que el mal tiempo complica las tareas en Terranova y repite que no pueden sustituir a las administraciones.
La Cooperativa de Armadores de Vigo, Arvi, ha admitido este jueves que el empeoramiento de las condiciones meteorológicas está complicando la búsqueda de los náufragos del Villa de Pitanxo, y ha insistido en que, aunque seguirán «con un ojo en los aparejos y otro en las labores de rastreo», los barcos pesqueros que están en la zona del hundimiento «no pueden sustituir a las administraciones» ni a los operativos profesionales de rescate.
Así lo ha trasladado en declaraciones a los medios el presidente de Arvi, Javier Touza, quien ha respaldado la demanda de las familias de que se mantenga el dispositivo de búsqueda.
En todo caso, ha explicado que los barcos que todavía están en la zona del naufragio, 4 gallegos y algún otro portugués, han confirmado el empeoramiento del tiempo. «Tal y como esperábamos se está recrudeciendo la situación, hay escasa visibilidad, vientos fuertes… y tenemos que velar también por la seguridad de nuestros tripulantes», ha recalcado Touza.
El presidente de Arvi ha subrayado que la flota gallega «nunca abandonará» a la gente del mar, pero el rastreo «se está complicando mucho». «Cuanto más tiempo pase también es más difícil recuperar cuerpos y nosotros tenemos que hacer nuestro trabajo. Estaremos mientras se pueda, siempre con un ojo viendo el aparejo y con otro en las labores de rastreo, pero lo que no podemos hacer es sustituir a las administraciones, podemos complementarlas», ha señalado.
Javier Touza también ha recordado que los primeros barcos en llegar a la zona de la tragedia fueron los pesqueros gallegos, gracias a los cuales se pudo rescatar a supervivientes y varios cuerpos de fallecidos, todo ello de forma «desinteresada» y dejando de pescar y generar recursos. «Hemos dado muestras de que con nosotros siempre se puede contar, pero no podemos sustituir a los rescatadores profesionales», ha insistido.
A las complicaciones meteorológicas se suma, según ha abundado, «el desgaste psicológico muy importante» de las tripulaciones de la flota. «Una cosa es pescar y otras es rescatar hermanos, primos, familiares, amigos íntimos. Es muy duro», ha proclamado, al tiempo que ha recordado que, sin apoyo de medios profesionales, «es como buscar una aguja en un pajar».
Además, Javier Touza ha apuntado que «hoy le ha tocado la china al Villa de Pitanxo pero mañana puede ser otro, en una zona más distante o más compleja», por eso ha demandado que se fijen protocolos de búsqueda en caso de siniestro para «fijar precedentes de cara a posibles situaciones complejas en el futuro».
BÚSQUEDA SUBMARINA. Por otra parte, el presidente de Arvi ha confirmado que se ha contactado con la empresa gallega ACSM Ships, proveedora de servicios submarinos, que cuenta con un barco equipado con robots para inmersiones de hasta 4.000 metros de profundidad.
Según ha señalado Touza, esos equipos podrían ayudar a concretar el posicionamiento exacto del pecio hundido del Villa de Pitanxo y tomar imágenes del barco, aunque no está claro que tengan los recursos necesarios para entrar en los compartimentos y rescatar cuerpos. «Son procedimientos complejos y muy costosos», ha afirmado, y se ha remitido a la reunión que esta tarde mantendrán con las familias de los desaparecidos responsables del Sasemar y de la Dirección General de Marina Mercante.
«La pandemia de desinformación”, define Cintora, forma una sociedad manipulable.
«Noticias Marítimas»
Villa de Pitanxo
«Sorprendente e indignante»
Además, Javier Touza ha apuntado que «hoy le ha tocado la china al Villa de Pitanxo pero mañana puede ser otro, en una zona más distante o más compleja», por eso ha demandado que se fijen protocolos de búsqueda en caso de siniestro para «fijar precedentes de cara a posibles situaciones complejas en el futuro».
La crisis económica y la radical reconversión tecnológica de los medios han sido una combinación letal para el ejercicio del periodismo tradicional, que ha desembocado en una crisis de ética y de valores. Los periodistas pierden autoestima profesional, al mismo tiempo que los poderes políticos y económicos ganan terreno, aprovechando la debilidad de las empresas editoras. Sin embargo, la debilidad del periodismo español no solo ni principalmente se deriva de la amenaza externa. La falta de credibilidad tiene que ver también –y sobre todo– con nosotros mismos.
LUCÍA MÉNDEZ*
Hollywood concedió su Óscar de 2016 a Spotlight. Al margen de sus valores cinematográficos, no es difícil deducir que la industria del cine americano quiso con su estatuilla tributar un homenaje al periodismo de siempre. Un homenaje cargado de nostalgia, melancolía y añoranza, ya que la realidad del oficio que refleja la película –no tan lejana en el tiempo, son hechos reales de 2002– ha desaparecido de las redacciones casi por completo. Spotlight es periodismo simple, sin efectos especiales. Un grupo de informadores, respaldados por el director y el editor del Boston Globe, van siguiendo las pistas durante meses hasta descubrir que la jerarquía de la Iglesia católica de Massachusetts encubrió cientos de abusos de pederastia cometidos por sus sacerdotes. Los periodistas del Globeno son héroes. Son profesionales de carne y hueso –con sus dudas, errores y vacilaciones– que pueden hacer su trabajo y sacar a la luz una terrible realidad escondida, gracias a que sus jefes resisten a las presiones del poderoso cardenal Law, cabeza de la institución más influyente de la ciudad en la que se edita el rotativo, y de otras instancias que amenazan a los responsables de la publicación.
Cuesta trabajo reconocer la redacción del Boston Globe, en la que los periodistas trabajan con libreta y lápiz, comparados con los lugares de trabajo de los diarios actuales, convertidos en centros de procesamiento tecnológico, en los que apenas existe el debate y la deliberación sobre las noticias que se publican.
Nunca en la historia ha habido periodismo sin presiones. Los medios de comunicación en una sociedad democrática están sujetos a todo tipo de influencias: las del poder político, las empresariales, las de los anunciantes, las de los poderes económicos y financieros, las de sus jefes e incluso las presiones internas de cada periodista individual que acaban conduciendo a la autocensura.
La primera obligación, ofrecer información veraz y contrastada; la segunda, resistir a las presiones
La tensión entre los medios y las instituciones y organizaciones es natural e incluso sana. Forma parte de las reglas del juego de la profesión. Los periodistas quieren saber, buscan las noticias, persiguen la transparencia. Las organizaciones –sean políticas o económicas– tienden a la opacidad. Los periodistas quieren información. Los partidos políticos, propaganda. La primera obligación profesional de los medios es ofrecer información veraz y contrastada. La segunda es resistir a las presiones.
Las crisis económicas –explica el profesor Bilbeny en su libro Ética del periodismo– son épocas peligrosas para el ejercicio del periodismo libre e independiente, en las que se incrementa “el conformismo y la autocensura”. “Al aumentar el desempleo y la precariedad, al reducirse las plantillas, se favorece en los medios informativos el control político y la presión económica”. En definitiva, las crisis acaban volviendo más dóciles a los medios, que pierden autonomía y capacidad soberana para ejercer su papel de vigilantes.
La crisis económica y la radical reconversión tecnológica de los medios, motivada por la revolución digital, han sido una combinación letal para el ejercicio del periodismo tradicional. Y ambas circunstancias han desembocando en una crisis de ética y de valores. Los periodistas pierden autoestima profesional, al mismo tiempo que los poderes políticos, económicos y financieros ganan terreno, aprovechando la debilidad de las empresas editoras.
Ocho años de continuos expedientes de regulación de empleo (ERE), desaparición de medios y precarización han diezmado las redacciones, instalando el miedo como el peor enemigo de cada medio y de cada periodista. Según el Informe Anual de la Profesión Periodística, realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) a partir de una encuesta entre casi 2.500 profesionales, el 76,8% de los periodistas declara haber recibido presiones. Un porcentaje sin duda elevado que, sin embargo, no produce extrañeza. Lo verdaderamente alarmante es que el porcentaje de periodistas que ceden ante las presiones alcanza el 75% de los que tienen un contrato y el 80% de los profesionales que trabajan en el régimen de autónomos. Del otro lado del muro, el 75% de los periodistas que trabajan en gabinetes de comunicación confiesa que han de ejercer presión sobre sus colegas de los medios con una cierta frecuencia. Las coacciones provienen de la política, la empresa, los bancos, los anunciantes y los propios jefes de las redacciones.
La estadística refleja hasta qué punto los periodistas españoles se encuentran contra las cuerdas. Extraordinariamente débiles para ejercer la función social que tiene encomendada el periodismo libre en las democracias avanzadas. Extraordinariamente débiles para cumplir con su deber.
Cualquier profesional de la información reconocerá estas escenas como habituales en las redacciones de todos los medios españoles. El gesto de horror en la cara del jefe cuando uno de sus periodistas le cuenta la historia que tiene entre manos y que afecta a las prácticas de cualquier banquero o empresario importante. ¿Lo tienes amarrado? Esto será lo primero que escuche. El jefe acercándose al redactor, después de hablar con el responsable de Comunicación de cualquier ministerio, para decirle que el enfoque de su noticia no es exacto. El superior que obliga al periodista a cambiar el título de una noticia que afecta al Gobierno, o a la oposición, para no molestar. El amigo influyente de cualquier personaje que sale en un sumario de corrupción amenazando con querellas porque las filtraciones destruyen su presunción de inocencia. Los redactores que un día son invitados a abandonar la información sobre un club de fútbol porque al presidente del club no le gusta lo que escribe. Comentaristas políticos que son vetados en una emisora porque han publicado en sus medios informaciones –contrastadas y veraces– que dejan en mal lugar al dueño de la cadena. Las historias elaboradas cumpliendo todas las normas de la buena práctica periodística que acaban en un cajón durante semanas o meses porque afectan a un anunciante de campanillas o a un político que mantiene estrechos vínculos con el medio. Noticias que cambian de enfoque por arte de las llamadas que se reciben en cualquier despacho de la redacción. La amenaza de los ERE intermin ables en los medios desde hace siete años y las represalias que pueden sufrir los periodistas si se salen del marco sitúan el oficio ante el más terrible de los dilemas morales. De hecho, muchos informadores experimentados, periodistas brillantes con una impecable hoja de servicios, han salido de los medios apuntados en la lista de un ERE. La buena noticia es que muchos han tenido la valentía de levantarse para liderar proyectos digitales.
En España se ha dado el caso de empresas importantes que han retirado las inserciones publicitarias en un determinado medio por informar de asuntos poco edificantes que afectaban a sus máximos ejecutivos. En España, el Gobierno utiliza el poder administrativo en la concesión de emisoras de radio y televisión para buscar un tratamiento editorial favorable en esos medios.
La situación ideal es que las presiones no salgan del despacho de los directivos
Sin embargo, la debilidad del periodismo español no solo ni principalmente se deriva de la amenaza externa. El periodista, ante sí mismo. Este es el espejo más inquietante. La falta de credibilidad de los medios españoles, contrastada en todos los sondeos, tiene que ver también –y sobre todo– con nosotros mismos. Hay periodistas que miran hacia otro lado cuando se topan con una noticia que puede desagradar a sus jefes o a la opción política que respalda su medio. Hay periodistas que publican informaciones no contrastadas ni elaboradas de acuerdo con una buena práctica profesional. Hay periodistas que sitúan su vanidad, o sus intereses, por delante de los fundamentos de su profesión. Hay periodistas que asumen la presión sin al menos protestar y defender su trabajo. Hay periodistas famosos que no usan sus influyentes tribunas para tratar los temas con neutralidad, sino para echar una mano a determinados partidos políticos. Cada uno al suyo. Hay periodistas que hacen preguntas para agradar a sus seguidores en Twitter. Hay periodistas que viven para el espectáculo y no para la información. Hay periodistas que no repreguntan por si acaso molestan.
La función básica del periodista es buscar, molestar, preguntar hasta bordear incluso la insolencia. Y la situación ideal es que las presiones nunca salgan del despacho de los directivos de los medios.
“La buena conciencia del periodismo es la que habla con sinceridad al poder. Los héroes de la profesión ciertamente lo hicieron, pero a menudo les costó su puesto de trabajo. Por cada corajinoso empresario periodístico, como Katherine Graham, del Washington Post, que respaldó a sus periodistas en la trama del Watergate, hay otros muchos a quienes no importa sacrificar a sus periodistas con tal de tener contentos a sus amigos poderosos”. Es un párrafo del inmenso discurso de Michael Ignatieff cuando le concedieron el Premio Francisco Cerecedo.
La batalla más difícil: contra uno mismo, no contra el enemigo que presiona
Todos los periodistas del mundo sabemos que nuestras empresas son un negocio y que los negocios tienen sus servidumbres. Sabemos también que la independencia es un principio filosófico que no se derrama gratis sobre las redacciones. La independencia es una colina concreta que se ha de conquistar todos los días, en cada una de las redacciones. Y la batalla más difícil no es la que se libra contra el enemigo que presiona, sino contra uno mismo. Albert Camus nos dejó dicho que la prensa refleja el estado de espíritu de quienes la hacen. El estado de espíritu del periodismo español no atraviesa por un momento de euforia precisamente. Y sin embargo, es en épocas de crisis cuando más se echa de menos la confianza del periodista en su profesión y en sí mismo. Esa es la responsabilidad individual que tenemos con lectores, oyentes y espectadores. La que todos los periodistas deben ejercer cada minuto, cada hora y cada día. Sin conformismos y sin desmayo. No se trata de ser héroes. Solo buenos periodistas como los que salen en Spotlight.
San Juan de Terranova (Canadá), 22 jun (EFE).- El arzobispo católico de San Juan de Terranova, Peter Joseph Hundt, ofició este sábado en la ciudad canadiense una misa en memoria de las 21 víctimas del hundimiento del pesquero español Villa de Pitanxo, a la que asistieron familias de los desaparecidos así como representantes del Gobierno español, la Xunta de Galicia y la Armada española.
Los familiares de los fallecidos, que habían solicitado la misa para honrar no sólo a las víctimas del Villa de Pitanxo sino también a todos los marineros que han perdido su vida en el Atlántico, entraron en la catedral de San Juan Bautista de San Juan de Terranova portando una lona con las imágenes de los 21 muertos.
El arzobispo católico de San Juan de Terranova, Peter Joseph Hundt, ofició este sábado en la ciudad canadiense una misa en memoria de las 21 víctimas del hundimiento del pesquero español Villa de Pitanxo a la que asistieron familias de los desaparecidos así como representantes del Gobierno español, la Xunta de Galicia y la Armada española.
Los familiares de los fallecidos, que habían solicitado la misa para honrar no sólo a las víctimas del Villa de Pitanxo sino también a todos los marineros que han perdido su vida en el Atlántico, entraron en la catedral de San Juan Bautista de San Juan de Terranova portando una lona con las imágenes de los 21 muertos.
Tras la homilía, que fue traducida al español, se leyeron los nombres de los fallecidos del Villa de Pitanxo a la vez que los familiares depositaban una rosa blanca por cada una de las víctimas al pie del altar.
Al oficio religioso asistieron la secretaria general de Pesca de España, Isabel Artime; el secretario general de Pesca de la Xunta, Antonio Basanta; el director general de Españoles en el Exterior y de Asuntos Consulares, Xavier Martí; el embajador de España en Canadá, Alfredo Martínez Serrano así como parte de la dotación de la patrullera Tarifa de la Armada española.
La portavoz de las familias, María José de Pazo, explicó a EFE que la misa era una forma de mostrar su agradecimiento a los canadienses anónimos que en febrero de 2022 se solidarizaron con los marineros del Villa de Pitanxo cuando se tuvo noticia de la tragedia.
«La gente de Terranova es gente de mar. Queríamos oficiar para esta gente del mar que nos prestó ayuda. Aquí hubo personas que la noche del naufragio y los días de búsqueda fue a misa y estuvo rezando para que fueran hallados. Gente que no nos conocía absolutamente de nada. Pero nos consta que se llenaron iglesias con ciudadanos de Terranova pidiendo por los nuestros», declaró.
«Es una forma también de devolver y de agradecer. Gracias de corazón por esas oraciones de esos días», añadió.
El domingo, antes de partir de regreso hacia España, las 11 personas que han viajado a Terranova en representación de las familias, arrojarán flores al Atlántico en un acto privado.
La delegación se desplazó a San Juan de Terranova, el primer lugar al que llegaron los tres supervivientes del Villa de Pitanxo así como los restos mortales de los nueve marineros recuperados, para inaugurar el viernes una placa y una escultura en memoria de los fallecidos.
La placa, con los nombres de los 21 muertos e idéntica a otras nueve que se han instalado por toda la geografía española, es la última que las familias colocarán.
La placa y la escultura titulada Dos Orillas, obra de Arturo Berned y donada por la Cámara de Comercio de España en Canadá, han sido instaladas en el parque Harbourside de San Juan de Terranova a pocos metros del muelle donde desembarcaron el 18 de febrero los supervivientes y los cuerpos recuperados.
Las familias han declarado que tras la colocación de la placa y la escultura, «San Juan de Terranova es un lugar ligado para siempre al Villa de Pitanxo y a sus familias».
El pesquero se hundió el 15 de febrero de 2022 a unos 460 kilómetros al este de las costas de Terranova en medio de una tormenta en el Atlántico norte.
Un informe de peritos encargado por la Audiencia Nacional ha señalado que «la causa más probable» del hundimiento fue «error humano» del patrón de la embarcación, Juan Padín, uno de los tres supervivientes junto con su sobrino, el marinero Eduardo Rial, y el marinero de origen ghanés Samuel Kwesi.
Desde el primer momento estuvimos en primera linea buscando y exigiendo responsabilidades y sanciones.
Los atriles y micros «nos han vetado».
Bien, pues todo muy claro.
De las críticas se «han mudado» a loas y alabanzas.
Razones?
Expertos del Sistema Mundial de Socorro afean que tras el Pitanxo «nada se ha corregido»
A Coruña, 15 ago (EFE).- El Grupo de Expertos No Gubernamentales del Sistema Mundial de Socorro ha lamentado este martes que tras el naufragio del «Villa de Pitanxo» «nada se ha corregido» para mejorar la seguridad.
El pesquero gallego «Villa de Pitanxo» se hundió el 15 de febrero de 2022 en aguas canadienses, con 21 víctimas morales y tres supervivientes.
Ahora, en un comunicado, un portavoz del Grupo de Expertos No Gubernamentales del Sistema Mundial de Socorro, Antonio Salgado, recuerda que las sucesivas catástrofes marítimas han servido para mejorar los sistemas y crear distintos mecanismos de seguridad.
En cambio, «desde el naufragio del ‘Villa de Pitanxo’, nada se ha corregido ni mucho menos sancionado», denuncia Salgado.
De hecho, recuerda que había doce pesqueros en la zona de la embarcación hundida y «ninguno tenía las escuchas de socorro abiertas».
«Este conjunto de manifiestas infracciones recogidas y sancionadas por el Reglamento de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, obligaba a sancionar de oficio a los responsables de la omisión del socorro y/o denegación de auxilio», continúa.
En ese sentido, cree que es posible utilizar lo ocurrido en la tragedia para implementar nuevos sistemas que eviten que se repita algo así.
Sin embargo, ha afeado también el rechazo a una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados, donde en su opinión «no se mostró el más mínimo interés por las partes afectadas». EFE
Los rescatadores de los cayucos, que no paran de llegar a las islas, reclaman mejores condiciones ante un verano muy complicado: «Es como si un médico estuviera operando 24 horas»
La crisis migratoria en Canarias tiene unos grandes olvidados. Aquellas personas que se ponen al frente del rescate y, sin pensarlo, acuden al punto donde se encuentra la patera en peligro cada vez que suena la señal de emergencia. Son los trabajadores de Salvamento Marítimo. En total, 74 personas desplegadas en Canarias. Los cayucos, además, no dan tregua, y este mismo viernes se conoció la muerte de 30 migrantes a bordo de un bote que fue encontrado por un crucero.
«No tiene sentido que la ministra de Trabajo [Yolanda Díaz] diga que la jornada laboral de 37 horas y media a la semana es una barbaridad y eso solo sea un día y medio nuestro cuando aún nos quedan seis días más». Ismael Furió, secretario general del sector Mar y Puertos de la Confederación General de Trabajo en Salvamento Marítimo, denuncia las condiciones laborales a las que se encuentran sometidos estos trabajadores, fundamentales para responder a la emergencia en el archipiélago.
«Con la crisis migratoria de El Hierro, hubo casos en los que las salvamares estaban más de 24 horas en rescates continuados», asegura. «Solo va un patrón en el barco realizando operaciones de rescate de vidas sin parar día y noche, no podemos sostener esto más», lamenta. Furió hace la comparativa y pide una reflexión al Gobierno: «Es como si un médico en el hospital estuviera operando 24 horas, a nadie se le ocurriría». Asimismo, destaca que «es arriesgado para la vida de las personas que rescatas y para la tuya propia».
El secretario aclara que Salvamento Marítimo depende del Ministerio de Transportes, y apunta que, al comentarles la situación de los trabajadores y sus horarios, la respuesta es siempre la misma: «Cumplan la jornada laboral legal, pero, en caso de emergencia, hay que hacer lo que haga falta».
Asimismo, asegura que el Ministerio de Transportes vendió como un «gran logro» el poner un segundo marinero en las salvamares. Sin embargo, garantiza que no les han mejorado las condiciones de trabajo: «Lo pedíamos porque solo llevábamos una persona para sacar a 200 personas a pulso de una embarcación y era un matadero, moría mucha gente».
Este periódico se ha puesto en contacto con Salvamento Marítimo, que niega que la situación laboral de los trabajadores sea la que comentan los sindicatos. Desde la institución trasladan que cuentan con «un protocolo que implica que si un día se superan las 12 horas de navegación, la embarcación de tipo salvamar quedaría inoperativa durante el día siguiente y sería reemplazada por una unidad que esté descansada».
Igualmente, indican que «ninguna salvamar ha alcanzado las 12 horas diarias durante junio. Esta cifra de horas de navegación sí la pueden superar las embarcaciones de tipo guardamar, porque estas unidades cuentan con tripulaciones para navegar las 24 horas de modo ininterrumpido».
Armas Trasmediterránea utiliza la varada rutinaria en el astillero de reparaciones de Navantia, en Cádiz, para cambiarle el nombre a su ‘Ciudad de Melilla’ por el de ‘Fortuny’
Ha dejado de llamarse ‘Ciudad de Melilla’ para no herir susceptibilidades entre las autoridades marroquíes
En el mundo de la mar, entre otras muchas supersticiones, algunas de ellas giran en torno al nombre que se le ponga a un barco. No puedes ponerle cualquier nombre a un barco. Se cree que el nombre atrae lo que ocurrirá, por eso se desaconseja ponerle nombres como ‘Tormenta’, por ejemplo y tampoco hay que repetir nombres que pertenecieron a barcos que naufragaron alguna vez.
Pero no hay ninguna ley no escrita que diga que un barco no puede recuperar su antiguo nombre.
Ha sido el caso del Ciudad A. de Melilla, que Trasmediterránea lo renombraba como ‘Fortuny’ en enero de 2019 cuando cubría la línea Melilla-Málaga, al igual que hizo con el ‘Ciudad de Granada’, que hasta entonces se llamaba ‘Sorolla’. Era una apuesta de la compañía por recuperar los nombres de ciudades para los barcos que forman parte de su flota.
De hecho, el propio Ayuntamiento de Melilla expresaba su agradecimiento a Trasmediterránea por haberle puesto el nombre de su ciudad a uno de los mejores barcos de su flota. ”Nos ha llenado de satisfacción”. Así se lo agradecía el entonces alcalde de la ciudad de Melilla.
Pero cinco años ha durado ese reconocimiento, ya que Armas Trasmediterránea ha tomado la decisión de destinar al Ciudad de Melilla, durante la Operación Paso del Estrecho de este año (OPE 2024) a la línea Almería-Nador.
Este cambio de uso, que, se supone, tiene una duración limitada en el tiempo ha llevado consigo otra decisión:el Ciudad de Melilla vuelve a llamarse Fortuny, con el consiguiente malestar por parte de las autoridades locales melillenses.
Según fuentes cercanas al sector, este cambio de nombre se lleva a cabo con la intención de no herir susceptibilidades en el seno de las autoridades gubernamentales marroquíes que verían con muy malos ojos que la compañía Armas Trasmediterránea destinara a Nador, un puerto marroquí, a un buque con el nombre de una ciudad española en territorio africano como es Melilla.
Esta decisión ha tomado del todo cuerpo cuando se ha hecho efectivo ni más ni menos que en la factoría gaditana de reparaciones de Navantia en Cádiz ese cambio de nombre de Ciudad de Melilla a Fortuny. Y como más vale una imagen que mil palabras, como prueba, la imagen que ilustra esta información en la que se ve el buque que entrara hace unos días en el dique seco del astillero de Navantia en Cádiz con el nombre de Ciudad de Melilla y que saldrá con el nombre recuperado de Fortuny, tal y como se llamaba hasta ese enero de 2019.
Este periódico ha preguntado en Armas Trasmediterránea el motivo real de este cambio de nombre y lo único que indican es que Fortuny era el antiguo nombre de este buque que ahora conectará Almería con Nador. Y sobre la polémica que ha habido en torno a los motivos, “preferimos no entrar en ello”, dicen desde la compañía naviera que une la península con las Islas Canarias ya sólo a través de Cádiz.
Se da la circunstancia de que el Ciudad de Melilla, rebautizado como Fortuny, se encuentra ahora en varada rutinaria en el astillero gaditano de reparaciones de Navantia, donde coincide con la estancia de otro de los buques de Armas Trasmediterránea:el Volcán de Tamasite, con puerto base en Las Palmas y que sirve de conexión entre las islas, menos en verano, que se ha llevado un tiempo en el que llegó a operar en la línea Motril – Melilla.