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La radiobaliza del pesquero ‘Playa del Mar’ no se activó en el naufragio

El barco llevaba el modelo Kannad 406, uno de los mecanismos que presentan fallos

El pesquero asturiano Playa del Mar, hundido el pasado lunes a cuatro millas del Cabo Peñas, a pesar de tener activada la radiobaliza no pudo notificar la circunstancia de peligro que vivía -una vía de agua- porque la radiobaliza no respondió a la puesta en marcha manual ni de forma automática. Este fue el motivo por el que los dos tripulantes, un asturiano y un marroquí, recurrieron a un teléfono móvil para avisar al padre del primero y que este diese la alerta a Salvamento Marítimo.

El accidente del Playa del Mar y el incidente de la radiobaliza -que estaba encendida según personas que pudieron acceder a ella tras recuperarse algunos restos del naufragio- se produjo apenas una semana después de que LA OPINIÓN publicase las deficiencias registradas en las radiobalizas de 406 megahercios Kannad, que pueden ser decisivos a la hora de localizar un naufragio y prestar auxilio a las tripulaciones.

Retirada de equipos

El buque asturiano utilizaba este tipo de radiobaliza según las revisiones realizadas en 2007 y según han confirmado a este periódico fuentes que tuvieron acceso a ella. La Guardia Civil recuperó el mecanismo de seguridad del pesquero entre los objetos del barco rescatados por los medios de Salvamento para que, junto con el testimonio de los tripulantes, la Capitanía Marítima de Avilés pueda informar del accidente a la teórica Comisión de Investigación.

El fallo de la radiobaliza impidió que el Centro de Maspalomas recibiese la señal del barco al paso por la vertical del satélite correspondiente.

La Marina Mercante y Salvamento conocen estos fallos y han comenzado a retirar algunas radiobalizas Kannad de 406 MHz, una pequeña parte de las existentes en España.

Fuente:laopinioncoruna.es

Salvamento Marítimo asegura que la mayor parte del vertido ya ha llegado a la playa

Embarcaciones especializadas y un helicóptero rastrean la zona en busca del origen del hidrocarburo contaminante

Buques de Salvamento Marítimo y un helicóptero, así como una embarcación de Cruz Roja, están peinando la costa sur de València en busca del posible origen del vertido de hidrocarburos que ha obligado a cerrar al baño las playas de El Saler y L’Arbre del Gos. Hasta el momento no se ha encontrado ninguna embarcación en las proximidades, por lo que todas las posibilidades están abiertas. Lo que sí se va sabiendo es el vertido está muy diluido en el agua y que la gran mayoría del mismo ya se ha depositado en la playa, aunque no se descarta que las corrientes vayan «manchando» algunos metros más de litoral en la zona sur del vertido. De hecho, ya se ha izado también la bandera roja en la playa de la Garrofera.

Tras detectarse el vertido a primeras horas de hoy, la Capitanía Marítima de Valencia ha activado el Plan Marítimo Nacional (PMN) en situación uno. Y en estos momentos, bajo la dirección de la Capitanía, trabajan en la zona los medios de Salvamento Marítimo salvamar Pollux y Helimer 211, y la LS Tomás Marco de Cruz Roja.

Su objetivo es valorar la extensión del vertido y su posible origen. También se está a la espera del resultado de los análisis de las muestras para confirmar el tipo de contaminante, que parece un hidrocarburo.

El PMN se activa en fase de emergencia situación 1 cuando se produce en el mar un episodio de contaminación que pueda afectar a la costa.

Fuente:levante-emv.com

Camelle volvió a 1897 y recordó la tragedia del City of Agra

Música, teatralizaciones, Feira Mariñeira y concursos hubo a lo largo de todo el fin de semana

Estades a piques de vivir un feito histórico». Con tal solemnidad se anticipaba el sábado noche la teatral llegada a Camelle de los supervivientes del barco City of Agra, recreación que formaba parte del programa que durante todo el fin de semana se desarrolló en recuerdo de la tragedia marítima ocurrida el 3 de febrero de 1897.

Algo antes de que los náufragos arribaran a puerto, una comitiva anunciaba por todo el pueblo lo sucedido, y entre voces de «Acudide, veciños!» bajaban a la dársena a aguardar por los supervivientes y por los valientes marineros que, a bordo de las chalanas Mercedes, Pedro y Manuel, arriesgaron sus propias vidas para salvar a los marineros «dunha morte segura», explicaba el narrador durante la representación, ambientada musicalmente por el grupo Kreze. «Benvidos a Camelle, mariños estranxeiros. Entre a veciñanza seredes ben acollidos e non vos faltará leito, roupas e algo que levar á boca», continuó la historia una vez llegados los náufragos.

La segunda parte de la historia, la despedida y agradecimiento de las autoridades inglesas, se recreó al día siguiente, ayer domingo. «Lembrade para sempre este intre e transmitídello ás xeracións vindeiras», reflexionaban durante el acto. Programas como este, el «meirande de Galicia dedicado a un naufraxio», sin duda contribuyen a fijar este momento de la historia en la memoria colectiva.

Por la tarde, un partido entre náufragos ingleses y gentes de Camelle ponía punto y final a una programación que duró tres días y en la que hubo Feira Mariñeira, una exposición, teatro, conciertos, foliada, roteiro animado y varios premios. O Estanco se llevó el de la mejor tapa elaborada con especias del City of Agra, mientras que Taberna da Folja triunfó en el concurso del mejor puesto decorado al estilo marinero de finales del siglo XIX. A Taberna dos Marcote ganó a mejor fachada.

Fuente:lavozdegalicia.es


Nos remontamos al 31 de enero de 2008.

El pesquero Mildorf Eagle, navega por aguas del Gran Sol a unas 150 millas al oeste de las
costas de Irlanda, con un incendio a bordo.

A bordo van 16 hombres, once portugueses y cinco gallegos.

Aún no son las dos de la madrugada y su situación es de máximo peligro.

La estación Valentía Radio (Irlanda ) recibe la señal de socorro del buque, un – mayday- emitido por radio, pero no logra entenderse con su capitán.

La razón, que en el barco no hablan inglés.

Hasta ahora, el Milford, no ha activado su
radiobaliza ni ha hecho una llamada selectiva digital, sistemas que harían que su
emergencia fuese recibida en todos los centros europeos conectados al Sistema Mundial de Socorro.

Valentía, reclama la mediación de la Radio Costera de A Coruña, para saber qué ocurre.

El Mildorf, no puede controlar las llamas.

Las costeras emiten mensajes de socorro continuados a todos los navegantes.

Nadie contesta.

Veinte minutos después del primer mensaje de socorro, responde un buque, el Nuevo Navegante Magallanes, que dice que no puede intervenir porque está a más de cien millas.

El Mildorf Eagle, sigue comunicando que tiene el motor principal apagado, el alumbrado de emergencia y la telefonía a baterías, por
lo que tiene que limitar el consumo.

El buque no responde a más llamadas.

Las costeras dan la llamada digital y pide al pesquero que active su radiobaliza.

No hay respuesta.

Valentía retransmite periódicamente mensajes de SOS y dos helicópteros despegan de Shannon y Dublín para localizar el buque.

A las cinco de la madrugada, tres horas después, la tripulación es localizada en los botes salvavidas y rescatada.

Esta vez, por suerte, no ha habido que lamentar víctimas.

Si el Milford Eagle, activase su radiobaliza en el momento del incendio, la señal sería recibida de inmediato por el satélite Cospas- Sarsat, que a su vez la remitiría al centro terrestre
correspondiente al operativo de rescate.

Pero los barcos, o sus mandos, todavía no están muy duchos en el manejo de estos aparatos.

No es la primera vez que están faenando
con ellos apagados, por temor a que se pueda accionar de forma accidental o que, quizás por la fuerza de la costumbre, siguen prefiriendo las comunicaciones por radio a las satelitarias y digitales en las que se basa el SMSSM.

Capitanía Marítima actualiza las normas de navegación en materia de seguridad en la Ría

Capitanía Marítima actualiza las normas que estaban en vigor materia de seguridad en la Ría de Arousa para incluir las limitaciones de navegación en el islote de O Areoso y el conocido como archipiélago de Os Guidoiros, tras la orden autonómica que regula su acceso. Así, la nueva resolución mantiene la limitación de velocidad para las embarcaciones de recreo entre las bateas a 8 nudos. El texto publicado en el Boletín Oficial de la Provincia expone que se decide “limitar la navegación de todas las embarcaciones y artefactos, independientemente de su lista de matrícula, a una velocidad inferior a 8 nudos, cuando naveguen por el interior de los polígonos de bateas, o a menos de 50 metros de su perímetro exterior”. La zona navegable es la que se incluye entre Punta do Castro y Punta Fradiño.


En lo referente a las zonas de playa “en los canales debidamente balizados para lanzamiento y varada desde la playa, la velocidad de las embarcaciones y artefactos flotantes de recreo no superará los 3 nudos. Cuando no exista canal balizado, el lanzamiento y la varada se realizará con derrotas perpendiculares a la línea de playa, y a una velocidad no superior a los 3 nudos”.


Asimismo, establece que la navegación deportiva y de recreo, sea a vela o a motor, está prohibida en las áreas balizadas reservadas para el baño, y que “su lanzamiento y varada deben realizarse exclusivamente a través de canales autorizados”, con excepción del surf y el paddle surf, que podrán practicarse dentro de esos límites con un resguardo mínimo de 50 metros de bañistas y buceadores.


En caso de que la zona de baño no esté acotada, las limitaciones se extenderán a una franja de 200 metros de las playas y 50 metros de la costa. Por otra parte, limita el uso de artefactos de recreo solamente “en horas de luz diurna, en condiciones de buena visibilidad y con buen tiempo”. Salvo que el usuario disponga de titulación, solamente podrá navegar a menos de dos millas de un puerto, marina o lugar de abrigo. 

Fuente:diariodearousa.com

Dónde van los pesqueros al morir

En vez de al desguace, los viejos barcos iban al fondo del mar, en una triste despedida para el armador a su compañero de vida

No hay pescador que niegue que su barco tiene alma. En el duro oficio de vivir en la mar, buque y armador se compenetran en una hermandad solitaria y algo salvaje. Así pasan la vida, salvándose uno al otro. Hasta que llega la despedida. «Mi padre lloró mucho cuando hundimos el ‘Nuevo firmamento’ junto a la isla del Pato», cuenta el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Cartagena, Bartolomé Navarro. Lo desnudaron y deshuesaron para que el calafate lo socavara antes de verlo desaparecer como Virginia Woolf en las aguas. «Si lo hundes bien, se crea vida marina alrededor, pero como lo hicieron a poca profundidad, el temporal sacó a flote las maderas. Fue casi peor que verlo hundirse», comenta el pescador cartagenero.

En las lágrimas del viejo pescador estaba toda una vida junto al cerquero de madera de apenas diez metros y la popa redondeada. Demasiados recuerdos a la hora de soltar el cabo. «Sufrió mucho para pagarlo. Cuando no había pesca, se iba a coger pésoles y patatas para pagar el barco», recuerda Bartolo de su padre. El ‘Consuelo Llorca’, un once metros con el nombre de la madre, no borró el recuerdo de su antecesor, aunque el padre quiso que fuera también de madera porque «navega mejor, bailando con las olas», puso el viejo pescador como condición.

Ya no se hunden los barcos desechados. Se mandan, con el alma incrustada como los caracolillos en el casco, directamente al desguace, aunque esta costumbre ya caduca dejó numerosos pesqueros en los fondos de la costa murciana. Justo es que el cementerio de las embarcaciones sea el mar y no las rotondas, aunque también las hay que hacen de peana a algunos buques achacosos.

Destino parecido tuvo el ‘José y María’, enraizado en la finca privada de Cabo de Palos donde el político Federico Trillo cocinaba michirones cada verano. La familia Méndez habría preferido clavarlo en lo alto de un acantilado, pero les denegaron el permiso. Supersticioso como es, el pescador Adolfo Méndez vio una mala señal cuando lo hundieron y se desguazó. Se le humedecieron los ojos al despedir al compañero con el que persiguió durante 30 años gallinetas, déntoles y cigalas. Comprado a los Colache, de San Pedro del Pinatar, su hijo José María se inició en la pesca a bordo de su bañera estrecha y veloz. «Yo no tenía más de 7 años cuando paramos a calar la red en lo que ahora es la reserva, y pasaron tres ballenas. Dos de ellas se restregaron el lomo en el barco y todo tembló. Me quedé sin respiración», cuenta José María. El ‘Punta del Cabo’ es su nuevo socio, pero siempre lleva dentro los brincos de la vieja bañera porque «cada barco tiene su alma». «Con el mío hicieron siete más, pero no hay ninguno igual», afirma Méndez.

Alma compartida

Para el exjefe del Distrito Marítimo de Mazarrón, Federico López-Cerón, «el alma del barco es la del armador, que convive con la nave, la cuida, la mima y, llega un día en que tiene que sacrificarla para que salga algo nuevo». El experto recuerda que «los barcos de pesca se construyen en función del esfuerzo pesquero». Para estrenar un barco, tienes que destruir uno de similar manga, eslora y puntal con el fin de mantener el equilibrio entre la pesca y los recursos marinos. Las subvenciones europeas para renovar las flotas españolas generaron una gran cantidad de material de desguace.

Ha presenciado decenas de hundimientos y el dolor que vive el pescador. Un duelo como otro cualquiera. Esa caducidad que recuerda que todos, barcos y humanos, somos vivos provisionales, pero mientras nosotros seremos polvo, los pecios hundidos conservan un porte señorial imperecedero en su cielo submarino.

En Mazarrón, el último barco hundido fue el ‘Tres Caballeros’, del viejo pescador José ‘El Niño’, ya fallecido. «Lo hundió para retirarse», cuenta el patrón mayor, Manuel Sánchez. «Ves que se te va el medio con el que has dado de comer a los tuyos, y muchos no quieren ni verlo», cuenta. Él mismo hundió su ‘Antina II’ en los noventa por hacer prosperar a los ‘Kaena’, como conocen en Mazarrón a esta saga en la que hasta la abuela era pescadora y vendía sardinas por Bolnuevo con un canasto sobre la cabeza.

Otra suerte distinta fue la del ‘Kalima’. El farmacéutico murciano Pedro Román salvó al precioso buque del ahogamiento convirtiéndolo en velero de paseo. Cuando le llegó el ineludible final, el mecenas le colocó una placa que aún descansará en el abismo clavada al armazón fantasmal: «Los sueños de la razón producen pecios». Sólo los buzos pueden con suerte visitar el lugar donde mueren los barcos, como dijo Víctor Hugo, «allí donde se halla el umbral difícil de adivinar».

Fuente:laverdad.es

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