El trabajo de los 50 radioaficionados voluntarios de la Red Nacional de Radio de Emergencia (REMER) ha sido “fundamental” en la provincia de Pontevedra. Desde las nueve de la noche proporcionaron apoyo VHF para permitir el enlace de la comandancia de la Guardia Civil con otros 21 cuarteles y puestos, incluidos el aeropuerto de Peinador y el 112. Según el subdelegado del Gobierno, Abel Losada, “durante un largo período de tiempo fueron las únicas comunicaciones viables”. Según Losada, a primera hora de la mañana aún estaban dando cobertura en Lalín (20.000 habitantes) cuando el resto de la provincia “ya estaba normalizada”. “Ha sido la primera vez que la red ha tenido que activarse y ha mostrado enorme utilidad en estos momentos críticos”, concluyó el subdelegado.
Responsables de la estación instalada en la Subdelegación.
Un grupo de doce radioaficionados de Ourense, miembros de la Red de Radio de Emergencias, Remer, activaron sus equipos y se pusieron a disposición del Centro de Coordinación Operativa, el CECOP provincial, para complementar la comunicación entre los diferentes servicios de atención a las emergencias durante las largas horas del apagón. Su apoyo siempre es bienvenido en situaciones como esta porque pueden establecer comunicación sin necesidad de red eléctrica.
Así, tras recibir el mensaje de la Remer, a las 13.00 horas, los voluntarios se sumaron al operativo. Cuatro, entre ellos dos coordinadores, establecieron una estación en la Subdelegación del Gobierno, y otros ocho en distintos puntos de la provincia, y mantuvieron abierta la comunicación hasta las 3.00 de la madrugada. «Nos centramos en recibir información y enviar alguna instrucción para las zonas más afectadas», explica José Ángel Casanova, coordinador provincial. Por petición del Cecopi comprobaron si algún centro de salud necesitaba grupos electrógenos y estuvieron atentos a otras necesidades. «Enseguida nos dimos cuenta de que el apagón era importante».
La resistencia del apagón: el día que los radioaficionados fueron los amos de España
Radioaficionados, emisoras y viejos transistores a pilas devolvieron las voces cuando solo había silencio y desconexión. El apagón demostró que la radio sigue siendo el único medio que resiste cuando todo lo demás falla.
Un grupo de personas escucha la radio en Madrid tras el apagón.
A las 12:33 del lunes, España se apagó. No metafóricamente. El país entero quedó sumido en un colapso eléctrico sin precedentes: sin luz, sin internet, sin cobertura móvil. Durante horas, millones de personas permanecieron incomunicadas, atrapadas en una especie de paréntesis tecnológico, incapaces de acceder a información o contactar con sus seres queridos. El siglo XXI, de repente, se detuvo. La pregunta más simple — “¿qué está pasando?”— se volvió un enigma. Y en esa incertidumbre, reapareció la radio.
Durante horas, las únicas voces que llegaban en esa “oscuridad” eran las de los locutores que seguían emitiendo desde emisoras alimentadas por generadores. En plazas, terrazas, paradas de autobús y portales, grupos de vecinos se arremolinaban en torno a un pequeño aparato de radio a pilas. En los bares que no podían servir café, pero sí sintonizar la FM, la gente se detenía a escuchar. “¿Alguien tiene una radio?” fue la frase más repetida en muchas calles. Esa tecnología que muchos creían relegada a las estanterías del pasado, se convirtió en la única forma de saber qué estaba ocurriendo. Se volvió el único canal de conexión entre los ciudadanos y el exterior y la del lunes fue, en palabras de muchos, una nueva “noche de los transistores”, evocando aquella jornada de 1981 durante el 23-F.
David Marugán, especialista en seguridad y radiocomunicaciones, además de veterano radioaficionado, fue uno de los protagonistas inesperados de este apagón. Desde su casa en Madrid, se convirtió en nodo de comunicación y refugio informativo. Tiene decenas de receptores de radio, y ese día los puso en manos de sus vecinos y conocidos, que acudieron a su puerta. «Me llamaron al timbre, algunos casi desesperados, preguntando si sabía algo de lo que pasaba, si tenía una radio que prestarles», explica Marugán. «Muchos no tenían ni un receptor a pilas en casa y algunos jóvenes ni siquiera sabían cómo poner en marcha los aparatos. Me decían: ‘¿Cómo se enciende esto?’, o ‘¿cómo puedo sintonizar alguna emisora? Siempre he escuchado la radio en una app de móvil'».
Durante el apagón, Marugán estuvo en contacto por ondas con otros radioaficionados a través diferentes bandas, como VHF y UHF, algunas frecuencias específicas están destinadas a emergencias. «Nos comunicamos como siempre lo hacemos: y permanecemos a la escucha en ciertos canales de emergencia. Tenemos autorización, formación técnica, equipos autónomos y además estamos obligados por ley a colaborar con las autoridades si nos lo requieren», subraya.
Un vecino sintoniza una radio en el rellano tras el apagón eléctrico en España.
El suyo no fue un caso aislado. Cientos de radioaficionados en todo el país hicieron lo mismo. Sacaron sus equipos, alimentados por baterías o paneles solares portátiles, y mantuvieron viva la comunicación, no solo entre ellos, sino retransmitiendo información fiable para quienes se acercaban a escuchar. Mientras las redes caían, ellos seguían hablando. «Después de 40 años en esto, nunca me habían dado tantas gracias como ese día», dice Marugán.
Durante años, este experto ha sido una de las voces más activas en defensa de la radiodifusión. Sus hilos en redes sociales, a veces leídos entre líneas por algunos usuarios como advertencias anticuadas y cuasi-apocalípticas, cobraron un nuevo sentido tras el apagón. «No soy ningún prepper«, aclara. «Pero llevamos años ignorando una vulnerabilidad básica: la dependencia total de internet. La radio puede parecer vieja, pero es la única que sobrevive al colapso digital». Cuenta que en su caso dispone de paneles solares portátiles y un stock importante de baterías y de pilas para todo el equipo que posee. «Y las bandas de frecuencia que usamos pueden comunicarse a miles de kilómetros en caso de desastre o colapso»
Una mujer pasea con una radio en Madrid durante el apagón que dejó a España sin red eléctrica.
Mientras las redes 4G y 5G colapsaban por la falta de energía eléctrica, las ondas de FM y AM seguían transmitiendo. La radio no solo informó. También calmó y acompañó. Las emisoras generalistas, como Onda Cero, Cadena SER, COPE o Radio Nacional, improvisaron especiales informativos desde estudios sin luz, usando generadores y baterías.
Pero sin duda, lo que este apagón reveló, más allá de un fallo en el sistema eléctrico, fue nuestra dependencia absoluta de internet para informarnos y organizarnos. “Lo más grave no es solo que no sepamos cómo funcionan las radios. Es que no sabemos vivir sin conexión digital. Y eso nos hace vulnerables”, resume Marugán. La hiperconexión digital ha creado una sociedad eficiente, pero profundamente dependiente. El apagón fue un espejo al que no nos gusta mirarnos: nadie sabía cómo actuar sin conexión. Ni siquiera cómo sintonizar una emisora. “Vi mucha gente que no había usado una radio física en su vida”, relata Marugán.
Una persona compra una radio en un establecimiento de Sevilla durante el apagón.
Aun así, en las tiendas y centros comerciales, las radios a pilas y las baterías volaron. En todos los bazares cercanos a Atocha, cualquier tipo de transistor para comunicaciones se agotó en cuestión de media hora. En Amazon, fueron los productos más vendidos en las horas posteriores al apagón. Un mercado que parecía dormido, destinado a nostálgicos de las ondas, despertó. También el apagón ha provocado una avalancha inesperada en la compra de artículos de emergencia como cocinas portátiles de gas, baterías externas, linternas y pilas tradicionales. En pocas horas, estos productos han desaparecido de las principales plataformas de comercio electrónico, donde los pocos modelos disponibles han duplicado —e incluso triplicado— su precio habitual.
Un vistazo a los listados de productos más vendidos en estos sitios lo confirma: las primeras posiciones están completamente dominadas por artículos de supervivencia. Algunos usuarios en redes sociales advertían que “ya no quedan radios en Amazon” o que “las de 10€ no vuelven hasta mayo”, en referencia a modelos básicos que hasta hace unos días eran fáciles de conseguir. El valor total de ventas de la categoría de baterías en AliExpress creció más de un 300% en España respecto al día anterior y la mayoría de los pedidos fueron enviados desde almacenes locales. Voces del sector explican que esta subida de precios responde tanto a la brusca escalada en la demanda como a movimientos especulativos puntuales por parte de algunos vendedores.
Este fenómeno incluso ha impulsado a muchas personas a preparar, por primera vez, sus propios kits de emergencia domésticos. «Me voy a montar mi mochila de emergencia, ya era hora», se leía en muchos comentarios tras el colapso eléctrico. Mientras tanto, en redes sociales, decenas de usuarios agradecieron a Marugán sus consejos,sus guías sobre radios de emergencia y su incansable labor divulgativa. “Hoy muchos se habrán acordado de David. Quizás hoy sea un día más que importante para la radio”, escribió uno. Otro publicó un vídeo sintonizando desde su casa en España con una radio de apenas 15 euros. “Lo he pasado con la XHDATA D-608WB que me recomendó David hace unos meses. Además de conectar la nevera a placas solares y cocinar con gas. Pero la radio fue esencial”, respondía otro.
Su capacidad de resistir ante el apagón no solo evidenció una ventaja tecnológica, sino también la necesidad de reconsiderarla como infraestructura crítica. Porque el lunes que España se apagó, la radio se encendió. Y su sonido fue más fuerte que nunca.
Profesionales ajenos al STCW «copan» el 80% de los puestos/cargos clave en la administración marítima.
Justificación
La presencia e intervención de Pilar Tejo como representante del Ministerio de Fomento en el debate celebrado el pasado 29 de octubre de 2007 en la Escuela Superior de la Marina Civil de Gijón sobre Puertos de Refugio, ha sido calificada por distintos marinos civiles asistentes al acto, como de autenticamente lamentable.
El Código de Buenas Prácticas para los Funcionarios encargados de la Supervisión por el Estado Rector del Puerto de la Organización Marítima Internacional ( OMI ) caso de aplicarse parcial o totalmente a la Directora de Sasemar, demostraría su condición de » outsider » como profesional ajena al Convenio Internacional de Formación, Titulación y Guardias para Gente de Mar ( STCW 78/95 ).
Este Código, es de aplicación a los funcionarios que actúen en nombre del Estado rector del puerto y del Estado ribereño, así como a otras partes, según proceda.
A destacar que el citado Código exige la actualización de los conocimientos técnicos de los funcionarios de forma regular además de la preceptiva transparencia y profesionalidad, con el fin de demostrar en todos y cada uno de sus actos el grado de aplicación de normas de conducta profesional, conocimientos técnicos, cordialidad, respeto y responsabilidad.
Como colofón, observa también las normas profesionales que otorgan mayor credibilidad a los funcionarios e incrementa la relevancia de sus conclusiones, advirtiendo que nada de lo dispuesto en el presente Código eximirá a dichos funcionarios de cumplir las prescripciones específicas de los instrumentos sobre supervisión por el Estado Rector del Puerto y la legislación nacional aplicable.
Poco o nada aclaró o aportó en su intervención la Directora de Sasemar sobre la intervención de la Task Force existente en España antes de meter buques con accidentes graves o muy graves en radas, puertos o lugares de refugio, haciéndole un flaco favor al Ministerio de Fomento.
Sirva como ejemplo lo publicado en la prensa de Galicia el 14 de julio de 2007, donde se anunciaba el transporte por parte del Ministerio de Defensa de 3.500 metros de dispositivos para detener el carburante del buque Don Pedro, sistemas de contención de fabricación gallega, además de los procedentes de las bases logísticas de Santander y Zaragoza, de las cinco que existían en España en aquellos momentos.
El Grupo de Expertos No Gubernamentales del Sistema Mundial de Socorro, quiere dejar constancia ante la Sra. Tejo y la opinión pública que la experiencia acumulada en Galicia, nos permite hacer un análisis de la actuación del Ministerio de Fomento en el naufragio del buque Don Pedro en aguas de Ibiza en 2007 y que podría servir de referencia para accidentes graves o muy graves de los buques en la mar con episodios contaminantes.
No resulta nada sorprendente que la opinión pública mostrara su desagrado por el cierre de las playas, pérdidas económicas en la hostelería y el daño a la imagen de Ibiza.
No fue nada nuevo que los grupos ecologistas denunciasen situaciones que evidentemente dañaron la flora y la fauna marina.
Por esperadas, tampoco resultaron novedosas las denuncias de los distintos grupos políticos.
Pero, guste o no guste, la respuesta del Ministerio de Fomento, fue ejemplar en aquellos momentos.
Las hemerotecas, están llenas de episodios dramáticos de la catástrofe del Prestige.
Los ciudadanos de toda España, participaron en la lucha contra la contaminación de una forma u otra.
Nunca Mais, se erigió en el coordinador de las protestas y de las medidas correctoras para una labor futura de lucha contra la contaminación.
Todos somos, en cierta medida, responsables del despliegue de medios desarrollados y ejecutados en el naufragio del buque Don Pedro.
Todos, hemos conseguido, la mejora de los tiempos de respuesta en caso del Don Pedro.
Todos, logramos dar a conocer el Plan Nacional de Contingencias.
Decir que no existieron medios o que los tiempos de respuesta fueron tardíos, fue faltar a la verdad.
Se habló de que faltaron las barreras necesarias para contener la contaminación y por lo que pudimos presenciar en la televisión, las barreras estuvieron allí desde el primer momento.
Era imposible contener la contaminación repentina de un buque naufragado de madrugada.
Era imposible que los tiempos de respuesta fueran inmediatos.
Alguien debería explicar el significado de las Task Force en Europa, centros de apoyo logístico para episodios de contaminación ubicados en Malta y Brest.
España, gracias a la lucha ciudadana, ha conseguido crear su propia Task Force, o grupos de intervención inmediata,
Las dramáticas circunstancias vividas en Galicia en episodios contaminantes, nos ha obligado a crear nuestros propios grupos externos de trabajo, vigilantes y fiscalizadores de las actuaciones del Ministerio de Fomento.
El Ejercicio Progamado de Lucha Contra la Contaminación, Vigo 2007, es buena prueba de ello.
Nuestras conclusiones, hechas públicas en distintos medios de comunicación, identificaban, lo que a nuestro juicio, podría ser susceptible de mejoras para la oportuna aplicación de medidas correctoras y se hicieron llegar al Ministerio de Fomento a través del Parlamento de Galicia y Congreso de los Diputados, a través de distintas iniciativas de diferentes grupos parlamentarios.
Nadie podrá acusarnos de que no hemos sido críticos con la Administración Marítima, siempre en aras a mejorar los sistemas y medios de la Lucha Contra la Contaminación.
En el año 2005, en Baleares, se celebró un Ejercicio Internacional Programado de Lucha Contra la Contaminación.
Buena prueba de que el Ministerio de Fomento, sí pensó en los riesgos de las Islas Baleares.
Los grupos políticos, que se sepa, nada denunciaron entonces que no fuera de su agrado y que fuera transmitido a los ciudadanos, a la opinión pública.
Dicho esto, la Directora de SASEMAR, es fiel reflejo de las recientes actuaciones de su Departamento y de la DGMM, en los recientes accidentes graves o muy graves registrados en aguas de Galicia.
Se ha bajado la guardia, recurriendo a actuaciones pretéritas que deberían ser corregidas de forma inmediata.
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente.
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.Cedida
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
Este código fue fundamental en el siglo XX, especialmente en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría, en comunicaciones militares, así como de inteligencia y espionaje. Pero lo más interesante es que este sistema que salvó miles de vidas sigue siendo útil en la actualidad gracias a su simpleza y gratuidad. En concreto, Crónica ha identificado siete usos actuales.
1. Comunicación entre radioaficionados
Los radioaficionados usan el código morse para establecer comunicaciones globales por telegrafía. En España, el sevillano Juan Manuel Sánchez es uno de los socios de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE). Tiene 70 años y aprendió el morse «con 12 o 14». «Al final, el cerebro humano tiene la potencia suficiente para hacerlo de forma casi automática. Es como escribir a máquina o los cambios de marcha de un coche, que ya llega un momento en que uno lo hace de forma automática», presume. Lo que más le llama la atención de este sistema es que «como es tan simple, tan barato y además tiene una robustez muy completa, lo hace muy útil en entornos remotos».
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.Cedida
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
Este código fue fundamental en el siglo XX, especialmente en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría, en comunicaciones militares, así como de inteligencia y espionaje. Pero lo más interesante es que este sistema que salvó miles de vidas sigue siendo útil en la actualidad gracias a su simpleza y gratuidad. En concreto, Crónica ha identificado siete usos actuales.
1. Comunicación entre radioaficionados
Los radioaficionados usan el código morse para establecer comunicaciones globales por telegrafía. En España, el sevillano Juan Manuel Sánchez es uno de los socios de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE). Tiene 70 años y aprendió el morse «con 12 o 14». «Al final, el cerebro humano tiene la potencia suficiente para hacerlo de forma casi automática. Es como escribir a máquina o los cambios de marcha de un coche, que ya llega un momento en que uno lo hace de forma automática», presume. Lo que más le llama la atención de este sistema es que «como es tan simple, tan barato y además tiene una robustez muy completa, lo hace muy útil en entornos remotos».
Juanma incluso cuenta con el indicativo EA7A, «que otorga la Administración a todos los que obtenemos el permiso para ser radioaficionados». En el caso de España, explicativa, la nomenclatura de todos los radioaficionados comienza por «EA». Seguidamente, el número, que indica la zona donde vive. En caso de Juanma, el 7 corresponde a Andalucía. «Es como las matrículas de los coches. Ya queda identificado esa estación de radio con ese indicativo y cuando se hace el uso de la estación de radio, siempre estamos obligados a tener un libro de guardia en el que se reflejan los contactos que se realizan», detalla.
Su pasión por la radio y la telegrafía lo llevó a desafiar a Franco. Juanma aún tiene el recuerdo en su mente: «En la época de de la dictadura había un férreo control sobre este tema…La primera gestión para solicitar el indicativo, ese permiso de radioaficionado, era enviar el expediente a la Dirección General de la Policía. Y ellos investigaban a ver por qué esta persona quería sacar una licencia de radio. Era una cosa rara».
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.Cedida
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
Este código fue fundamental en el siglo XX, especialmente en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría, en comunicaciones militares, así como de inteligencia y espionaje. Pero lo más interesante es que este sistema que salvó miles de vidas sigue siendo útil en la actualidad gracias a su simpleza y gratuidad. En concreto, Crónica ha identificado siete usos actuales.
1. Comunicación entre radioaficionados
Los radioaficionados usan el código morse para establecer comunicaciones globales por telegrafía. En España, el sevillano Juan Manuel Sánchez es uno de los socios de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE). Tiene 70 años y aprendió el morse «con 12 o 14». «Al final, el cerebro humano tiene la potencia suficiente para hacerlo de forma casi automática. Es como escribir a máquina o los cambios de marcha de un coche, que ya llega un momento en que uno lo hace de forma automática», presume. Lo que más le llama la atención de este sistema es que «como es tan simple, tan barato y además tiene una robustez muy completa, lo hace muy útil en entornos remotos».
Juanma incluso cuenta con el indicativo EA7A, «que otorga la Administración a todos los que obtenemos el permiso para ser radioaficionados». En el caso de España, explicativa, la nomenclatura de todos los radioaficionados comienza por «EA». Seguidamente, el número, que indica la zona donde vive. En caso de Juanma, el 7 corresponde a Andalucía. «Es como las matrículas de los coches. Ya queda identificado esa estación de radio con ese indicativo y cuando se hace el uso de la estación de radio, siempre estamos obligados a tener un libro de guardia en el que se reflejan los contactos que se realizan», detalla.
Su pasión por la radio y la telegrafía lo llevó a desafiar a Franco. Juanma aún tiene el recuerdo en su mente: «En la época de de la dictadura había un férreo control sobre este tema…La primera gestión para solicitar el indicativo, ese permiso de radioaficionado, era enviar el expediente a la Dirección General de la Policía. Y ellos investigaban a ver por qué esta persona quería sacar una licencia de radio. Era una cosa rara».
En su juventud, contó con la ayuda de un vecino que lo impulsó a dominar el morse. «Él fue militar de los cuerpos especiales, estaba en transmisiones y me enseñó, y a base de práctica y práctica lo terminé de aprender». Cuando le tocó hacer el servicio militar, sorprendió al capitán de transmisiones cuando le dijo que aquello de la telegrafía ya lo dominaba a la perfección. Desde entonces, esa afición ha cumplido años junto a Juanma.
2. Tecnología de asistencia para personas con discapacidad
Para quienes no pueden hablar ni moverse con facilidad, el morse puede adaptarse a cualquier señal voluntaria como un parpadeo, un movimiento leve de cabeza o de la lengua o la presión de un botón. A su vez, los dispositivos pueden convertir estas señales en texto o voz.
Es útil para personas con parálisis cerebral, cuadriplejía o esclerosis lateral amiotrófica (ELA). También puede ser una herramienta para personas con discapacidad visual o auditiva. Por ejemplo, se puede usar el código morse táctil tocando la palma de la mano o a través de vibraciones.
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.Cedida
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
Este código fue fundamental en el siglo XX, especialmente en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría, en comunicaciones militares, así como de inteligencia y espionaje. Pero lo más interesante es que este sistema que salvó miles de vidas sigue siendo útil en la actualidad gracias a su simpleza y gratuidad. En concreto, Crónica ha identificado siete usos actuales.
1. Comunicación entre radioaficionados
Los radioaficionados usan el código morse para establecer comunicaciones globales por telegrafía. En España, el sevillano Juan Manuel Sánchez es uno de los socios de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE). Tiene 70 años y aprendió el morse «con 12 o 14». «Al final, el cerebro humano tiene la potencia suficiente para hacerlo de forma casi automática. Es como escribir a máquina o los cambios de marcha de un coche, que ya llega un momento en que uno lo hace de forma automática», presume. Lo que más le llama la atención de este sistema es que «como es tan simple, tan barato y además tiene una robustez muy completa, lo hace muy útil en entornos remotos».
Juanma incluso cuenta con el indicativo EA7A, «que otorga la Administración a todos los que obtenemos el permiso para ser radioaficionados». En el caso de España, explicativa, la nomenclatura de todos los radioaficionados comienza por «EA». Seguidamente, el número, que indica la zona donde vive. En caso de Juanma, el 7 corresponde a Andalucía. «Es como las matrículas de los coches. Ya queda identificado esa estación de radio con ese indicativo y cuando se hace el uso de la estación de radio, siempre estamos obligados a tener un libro de guardia en el que se reflejan los contactos que se realizan», detalla.
Su pasión por la radio y la telegrafía lo llevó a desafiar a Franco. Juanma aún tiene el recuerdo en su mente: «En la época de de la dictadura había un férreo control sobre este tema…La primera gestión para solicitar el indicativo, ese permiso de radioaficionado, era enviar el expediente a la Dirección General de la Policía. Y ellos investigaban a ver por qué esta persona quería sacar una licencia de radio. Era una cosa rara».
En su juventud, contó con la ayuda de un vecino que lo impulsó a dominar el morse. «Él fue militar de los cuerpos especiales, estaba en transmisiones y me enseñó, y a base de práctica y práctica lo terminé de aprender». Cuando le tocó hacer el servicio militar, sorprendió al capitán de transmisiones cuando le dijo que aquello de la telegrafía ya lo dominaba a la perfección. Desde entonces, esa afición ha cumplido años junto a Juanma.
2. Tecnología de asistencia para personas con discapacidad
Para quienes no pueden hablar ni moverse con facilidad, el morse puede adaptarse a cualquier señal voluntaria como un parpadeo, un movimiento leve de cabeza o de la lengua o la presión de un botón. A su vez, los dispositivos pueden convertir estas señales en texto o voz.
Es útil para personas con parálisis cerebral, cuadriplejía o esclerosis lateral amiotrófica (ELA). También puede ser una herramienta para personas con discapacidad visual o auditiva. Por ejemplo, se puede usar el código morse táctil tocando la palma de la mano o a través de vibraciones.
3. Señal universal de socorro (SOS)
Tres puntos, tres rayas y tres puntos (…—…) significan SOS, las tres letras universales de auxilio. El código puede enviarse por radio, reflectores, linternas, espejos, señales acústicas o incluso tirones de cuerda en rescates. Se estableció como señal de socorro en 1908 porque es corta y fácil de recordar.
Durante décadas, este ha sido el estándar para pedir auxilio en alta mar. Cuando el Titanic chocó con el iceberg, los operadores de radio a bordo enviaron un SOS en Morse. Sin ello, es muy probable que los 710 sobrevivientes no hubieran sido rescatados a tiempo. La señal, sin embargo, sigue vigente. Aunque ya no es obligatorio con radio, puede usarse en luces, sonidos, espejos, o señales manuales en situaciones de emergencia.
Cuando el suministro de electricidad falla, los tres puntos, tres rayas y tres puntos son la señal idónea para pedir auxilio. Imagine un apagón en España (el ejercicio le resultará sencillo): si precisara de ayuda en su hogar, por ejemplo, puede emitir la señal mediante los destellos de luz de una linterna desde una ventana para indicar SOS en morse.
El código morse es un sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-).
4. Usos en aviación
Aunque las tecnologías modernas como el GPS han reducido su uso, sigue siendo relevante. Por ejemplo, para identificar ayudas en la navegación con señales que permiten a los pilotos orientarse y navegar correctamente. Estas estaciones emiten una señal continua que los aviones pueden captar para saber en qué dirección volar. Cada estación de ayuda a la navegación tiene un identificador de 2 o 3 letras, como si fuera su «nombre», que se transmite en morse de forma repetitiva. En el caso de Madrid, «MAD».
El morse funciona como un factor de respaldo en la identificación de señales de navegación. Aunque los equipos modernos hacen esto automáticamente, la verificación auditiva sigue estando disponible en muchos aviones. Además, se enseña en algunas escuelas de aviación como parte de una familiarización con la navegación tradicional. Esto permite que los pilotos puedan operar incluso si fallan los sistemas digitales.
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.Cedida
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
Este código fue fundamental en el siglo XX, especialmente en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría, en comunicaciones militares, así como de inteligencia y espionaje. Pero lo más interesante es que este sistema que salvó miles de vidas sigue siendo útil en la actualidad gracias a su simpleza y gratuidad. En concreto, Crónica ha identificado siete usos actuales.
1. Comunicación entre radioaficionados
Los radioaficionados usan el código morse para establecer comunicaciones globales por telegrafía. En España, el sevillano Juan Manuel Sánchez es uno de los socios de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE). Tiene 70 años y aprendió el morse «con 12 o 14». «Al final, el cerebro humano tiene la potencia suficiente para hacerlo de forma casi automática. Es como escribir a máquina o los cambios de marcha de un coche, que ya llega un momento en que uno lo hace de forma automática», presume. Lo que más le llama la atención de este sistema es que «como es tan simple, tan barato y además tiene una robustez muy completa, lo hace muy útil en entornos remotos».
Juanma incluso cuenta con el indicativo EA7A, «que otorga la Administración a todos los que obtenemos el permiso para ser radioaficionados». En el caso de España, explicativa, la nomenclatura de todos los radioaficionados comienza por «EA». Seguidamente, el número, que indica la zona donde vive. En caso de Juanma, el 7 corresponde a Andalucía. «Es como las matrículas de los coches. Ya queda identificado esa estación de radio con ese indicativo y cuando se hace el uso de la estación de radio, siempre estamos obligados a tener un libro de guardia en el que se reflejan los contactos que se realizan», detalla.
Su pasión por la radio y la telegrafía lo llevó a desafiar a Franco. Juanma aún tiene el recuerdo en su mente: «En la época de de la dictadura había un férreo control sobre este tema…La primera gestión para solicitar el indicativo, ese permiso de radioaficionado, era enviar el expediente a la Dirección General de la Policía. Y ellos investigaban a ver por qué esta persona quería sacar una licencia de radio. Era una cosa rara».
En su juventud, contó con la ayuda de un vecino que lo impulsó a dominar el morse. «Él fue militar de los cuerpos especiales, estaba en transmisiones y me enseñó, y a base de práctica y práctica lo terminé de aprender». Cuando le tocó hacer el servicio militar, sorprendió al capitán de transmisiones cuando le dijo que aquello de la telegrafía ya lo dominaba a la perfección. Desde entonces, esa afición ha cumplido años junto a Juanma.
2. Tecnología de asistencia para personas con discapacidad
Para quienes no pueden hablar ni moverse con facilidad, el morse puede adaptarse a cualquier señal voluntaria como un parpadeo, un movimiento leve de cabeza o de la lengua o la presión de un botón. A su vez, los dispositivos pueden convertir estas señales en texto o voz.
Es útil para personas con parálisis cerebral, cuadriplejía o esclerosis lateral amiotrófica (ELA). También puede ser una herramienta para personas con discapacidad visual o auditiva. Por ejemplo, se puede usar el código morse táctil tocando la palma de la mano o a través de vibraciones.
3. Señal universal de socorro (SOS)
Tres puntos, tres rayas y tres puntos (…—…) significan SOS, las tres letras universales de auxilio. El código puede enviarse por radio, reflectores, linternas, espejos, señales acústicas o incluso tirones de cuerda en rescates. Se estableció como señal de socorro en 1908 porque es corta y fácil de recordar.
Durante décadas, este ha sido el estándar para pedir auxilio en alta mar. Cuando el Titanic chocó con el iceberg, los operadores de radio a bordo enviaron un SOS en Morse. Sin ello, es muy probable que los 710 sobrevivientes no hubieran sido rescatados a tiempo. La señal, sin embargo, sigue vigente. Aunque ya no es obligatorio con radio, puede usarse en luces, sonidos, espejos, o señales manuales en situaciones de emergencia.
Cuando el suministro de electricidad falla, los tres puntos, tres rayas y tres puntos son la señal idónea para pedir auxilio. Imagine un apagón en España (el ejercicio le resultará sencillo): si precisara de ayuda en su hogar, por ejemplo, puede emitir la señal mediante los destellos de luz de una linterna desde una ventana para indicar SOS en morse.
El código morse es un sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-).
4. Usos en aviación
Aunque las tecnologías modernas como el GPS han reducido su uso, sigue siendo relevante. Por ejemplo, para identificar ayudas en la navegación con señales que permiten a los pilotos orientarse y navegar correctamente. Estas estaciones emiten una señal continua que los aviones pueden captar para saber en qué dirección volar. Cada estación de ayuda a la navegación tiene un identificador de 2 o 3 letras, como si fuera su «nombre», que se transmite en morse de forma repetitiva. En el caso de Madrid, «MAD».
El morse funciona como un factor de respaldo en la identificación de señales de navegación. Aunque los equipos modernos hacen esto automáticamente, la verificación auditiva sigue estando disponible en muchos aviones. Además, se enseña en algunas escuelas de aviación como parte de una familiarización con la navegación tradicional. Esto permite que los pilotos puedan operar incluso si fallan los sistemas digitales.
5. Señalización marítima y náutica
Sigue utilizándose en faros, boyas luminosas, sirenas de niebla o balizas costeras como medio fiable de identificación y aviso para embarcaciones, especialmente de noche o en condiciones de baja visibilidad. Por ejemplo, un barco varado puede enviar señales en morse con una linterna.
Al igual que ocurre con la aviación, el morse aún se enseña en escuelas náuticas como parte del conocimiento básico de señales de emergencia. Puede ser un plan B de comunicación cuando todo lo demás falla.
6. Comunicaciones y operaciones militares
Especialmente en situaciones donde la tecnología moderna no es viable, hay interferencias, o se necesita discreción extrema. El militar estadounidense Jeremiah Denton es el ejemplo perfecto de cómo un simple parpadeo puede transmitir un mensaje en entornos de riesgo vital.
Sin duda, esta forma de comunicación sigue siendo un sistema respaldo cuando fallan las tecnologías o radios modernas por interferencia, daño o ciberataques.
CRÓNICA
El dato que faltaba
Los siete usos del morse que resisten casi dos siglos después: radioaficionados, navegación… y competición
El código fue fundamental en el siglo XX, especialmente durante las guerras, en comunicaciones militares, de inteligencia y espionaje. Este sistema, que no requiere de electricidad, salvó miles de vidas y tiene una utilidad aún vigente
Juan Manuel Sánchez, radioaficionado que sabe código morse, muestra la palabra ‘Crónica’ codificada en su telégrafo.Cedida
En 1966, el estadounidense y prisionero de guerra Jeremiah Denton fue obligado por los vietnamitas a salir en televisión contando lo bien que lo trataban. Mientras su boca decía «Me dan ropa adecuada, comida adecuada y atención médica cuando la necesito», con sus ojos daba otro mensaje: «Tortura». Lo hizo pestañeando cada letra en código morse y sin que sus captores se percataran de ello. Fue la primera vez que el Gobierno tuvo certeza de las torturas a las que eran sometidos los prisioneros de guerra en Vietnam.
Cada 27 de abril se conmemora el Día del Código Morse en honor a su creador, Samuel Morse, que nació un 27 de abril (de 1791). El estadounidense ideó este sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-). Se desarrolló para transmitir mensajes a través de señales telegráficas, primero en líneas de telégrafo y luego en radio. Algo así como el WhatsApp de la época. «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) fue el primer mensaje enviado en morse por su inventor desde Washington hasta Baltimore, el 24 de mayo de 1844.
EL 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse. Este mismo día, pero en 1791, nació su creador: Samuel F. B. Morse.
Este código fue fundamental en el siglo XX, especialmente en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría, en comunicaciones militares, así como de inteligencia y espionaje. Pero lo más interesante es que este sistema que salvó miles de vidas sigue siendo útil en la actualidad gracias a su simpleza y gratuidad. En concreto, Crónica ha identificado siete usos actuales.
1. Comunicación entre radioaficionados
Los radioaficionados usan el código morse para establecer comunicaciones globales por telegrafía. En España, el sevillano Juan Manuel Sánchez es uno de los socios de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE). Tiene 70 años y aprendió el morse «con 12 o 14». «Al final, el cerebro humano tiene la potencia suficiente para hacerlo de forma casi automática. Es como escribir a máquina o los cambios de marcha de un coche, que ya llega un momento en que uno lo hace de forma automática», presume. Lo que más le llama la atención de este sistema es que «como es tan simple, tan barato y además tiene una robustez muy completa, lo hace muy útil en entornos remotos».
Juanma incluso cuenta con el indicativo EA7A, «que otorga la Administración a todos los que obtenemos el permiso para ser radioaficionados». En el caso de España, explicativa, la nomenclatura de todos los radioaficionados comienza por «EA». Seguidamente, el número, que indica la zona donde vive. En caso de Juanma, el 7 corresponde a Andalucía. «Es como las matrículas de los coches. Ya queda identificado esa estación de radio con ese indicativo y cuando se hace el uso de la estación de radio, siempre estamos obligados a tener un libro de guardia en el que se reflejan los contactos que se realizan», detalla.
Su pasión por la radio y la telegrafía lo llevó a desafiar a Franco. Juanma aún tiene el recuerdo en su mente: «En la época de de la dictadura había un férreo control sobre este tema…La primera gestión para solicitar el indicativo, ese permiso de radioaficionado, era enviar el expediente a la Dirección General de la Policía. Y ellos investigaban a ver por qué esta persona quería sacar una licencia de radio. Era una cosa rara».
En su juventud, contó con la ayuda de un vecino que lo impulsó a dominar el morse. «Él fue militar de los cuerpos especiales, estaba en transmisiones y me enseñó, y a base de práctica y práctica lo terminé de aprender». Cuando le tocó hacer el servicio militar, sorprendió al capitán de transmisiones cuando le dijo que aquello de la telegrafía ya lo dominaba a la perfección. Desde entonces, esa afición ha cumplido años junto a Juanma.
2. Tecnología de asistencia para personas con discapacidad
Para quienes no pueden hablar ni moverse con facilidad, el morse puede adaptarse a cualquier señal voluntaria como un parpadeo, un movimiento leve de cabeza o de la lengua o la presión de un botón. A su vez, los dispositivos pueden convertir estas señales en texto o voz.
Es útil para personas con parálisis cerebral, cuadriplejía o esclerosis lateral amiotrófica (ELA). También puede ser una herramienta para personas con discapacidad visual o auditiva. Por ejemplo, se puede usar el código morse táctil tocando la palma de la mano o a través de vibraciones.
3. Señal universal de socorro (SOS)
Tres puntos, tres rayas y tres puntos (…—…) significan SOS, las tres letras universales de auxilio. El código puede enviarse por radio, reflectores, linternas, espejos, señales acústicas o incluso tirones de cuerda en rescates. Se estableció como señal de socorro en 1908 porque es corta y fácil de recordar.
Durante décadas, este ha sido el estándar para pedir auxilio en alta mar. Cuando el Titanic chocó con el iceberg, los operadores de radio a bordo enviaron un SOS en Morse. Sin ello, es muy probable que los 710 sobrevivientes no hubieran sido rescatados a tiempo. La señal, sin embargo, sigue vigente. Aunque ya no es obligatorio con radio, puede usarse en luces, sonidos, espejos, o señales manuales en situaciones de emergencia.
Cuando el suministro de electricidad falla, los tres puntos, tres rayas y tres puntos son la señal idónea para pedir auxilio. Imagine un apagón en España (el ejercicio le resultará sencillo): si precisara de ayuda en su hogar, por ejemplo, puede emitir la señal mediante los destellos de luz de una linterna desde una ventana para indicar SOS en morse.
El código morse es un sistema de comunicación que representa letras y números mediante secuencias de puntos (.) y rayas (-).
4. Usos en aviación
Aunque las tecnologías modernas como el GPS han reducido su uso, sigue siendo relevante. Por ejemplo, para identificar ayudas en la navegación con señales que permiten a los pilotos orientarse y navegar correctamente. Estas estaciones emiten una señal continua que los aviones pueden captar para saber en qué dirección volar. Cada estación de ayuda a la navegación tiene un identificador de 2 o 3 letras, como si fuera su «nombre», que se transmite en morse de forma repetitiva. En el caso de Madrid, «MAD».
El morse funciona como un factor de respaldo en la identificación de señales de navegación. Aunque los equipos modernos hacen esto automáticamente, la verificación auditiva sigue estando disponible en muchos aviones. Además, se enseña en algunas escuelas de aviación como parte de una familiarización con la navegación tradicional. Esto permite que los pilotos puedan operar incluso si fallan los sistemas digitales.
5. Señalización marítima y náutica
Sigue utilizándose en faros, boyas luminosas, sirenas de niebla o balizas costeras como medio fiable de identificación y aviso para embarcaciones, especialmente de noche o en condiciones de baja visibilidad. Por ejemplo, un barco varado puede enviar señales en morse con una linterna.
Al igual que ocurre con la aviación, el morse aún se enseña en escuelas náuticas como parte del conocimiento básico de señales de emergencia. Puede ser un plan B de comunicación cuando todo lo demás falla.
6. Comunicaciones y operaciones militares
Especialmente en situaciones donde la tecnología moderna no es viable, hay interferencias, o se necesita discreción extrema. El militar estadounidense Jeremiah Denton es el ejemplo perfecto de cómo un simple parpadeo puede transmitir un mensaje en entornos de riesgo vital.
Sin duda, esta forma de comunicación sigue siendo un sistema respaldo cuando fallan las tecnologías o radios modernas por interferencia, daño o ciberataques.
7. Competiciones de telegrafía de alta velocidad
En estos concursos, los radioaficionados u otros operadores demuestran destrezas enviando y recibiendo decenas de palabras por minuto. En España, el equipo de la URE suele estar entre los primeros lugares en concursos mundiales.
España, a su vez, cuenta con torneos específicos, como el Concurso Nacional de Telegrafía y el Concurso de Su Majestad el Rey, organizados anualmente por la URE. Estos concursos reúnen a operadores de todo el país y también a estaciones extranjeras, lo que demuestra un interés y nivel de participación significativo. Juanma no se pierde ninguno como buen aficionado.
«Hoy en día con el WhatsApp, el Telegram y demás, se establecen las comunicaciones muy fáciles. Pero ¿qué ocurre cuando se va a internet, se nos va la Wi-Fi y no tenemos conexión? Nos ponemos un poquitín hasta nerviosos», describe premonitoriamente Juanma en conversación con este periódico, antes del blackout del pasado lunes.
El sevillano resalta las ventajas del código morse y está convencido de que esta forma de comunicación seguirá siendo una alternativa eficaz, sobre todo para emergencias. Para aprender el código morse hay infinidad de tutoriales con diversas estrategias de memorización e, incluso, existen aplicaciones para móvil creadas para aprenderlo.
«Cuando hay una catástrofe, como la que hubo hace poco en Valencia, siempre queda el recurso de tener un equipo pequeño de transmisión que va alimentado a 6 o 12 voltios, eso y un trozo de cable preparado que sirva como antena, y ya se puede transmitir y establecer la comunicación». La telegrafía y el morse son para Juanma el dúo infalible para sustituir WhatsApp en un percance eléctrico.
Comienza en las aguas de Porticello una operación para aclarar el misterio de una tragedia que se cobró las vidas del magnate tecnológico británico Mike Lynch y de otras seis personas
El lujoso velero Bayesian.
Frente a las costas de Sicilia, este miércoles comenzará en las aguas de Porticello una operación para aclarar el misterio de una tragedia que capturó la atención del mundo: el naufragio del lujoso velero Bayesian, que en la madrugada del 19 de agosto pasado se cobró las vidas del magnate tecnológico británico Mike Lynch, de 59 años, su hija Hannah (18) y otras cinco personas. Ahora, la cuenta atrás ha comenzado para desvelar los secretos que yacen a 49 metros de profundidad. Una compleja y costosa operación de rescate, digna de un thriller marítimo, se ha puesto en marcha para reflotar el yate y, con él, la esperanza de encontrar respuestas a varios interrogantes. La pregunta que resuena con más fuerza es cómo el velero pudo hundirse en solo 16 minutos. El Bayesian, un coloso de 56 metros de eslora, diseñado por el astillero italiano Perini Navi, era considerado ‘insumergible’.
En el ‘rescate’ del velero, la pieza clave de este intrincado rompecabezas logístico es el Hebo Lift 10, un coloso flotante de bandera neerlandesa, una de las grúas marinas más grandes de Europa. Su viaje desde Rotterdam, circunnavegando la península ibérica, ha sido seguido con atención. Con una capacidad de elevación de 5.695 toneladas, su imponente brazo de 83 metros, será el encargado de extraer el Bayesian de su lecho marino. Pero antes de que la Hebo Lift 10 pueda desplegar su fuerza, un ejército de especialistas ha trabajado contrarreloj. Drones submarinos equipados con escáneres láser han cartografiado con precisión milimétrica la posición del pecio, asegurando que no se haya movido en estos largos meses bajo el mar. Buceadores expertos han preparado el terreno para una de las tareas más delicadas: amputar el mástil de 72 metros del velero, uno de los más altos del mundo. Un robot submarino equipado con una sierra de diamante cortará el mástil, de 24 toneladas, para facilitar la elevación del casco.
El coste del operativo, coordinado por las empresas holandesas Hebo Maritiemservice y Smit Salvage, ronda los 30 millones de euros, asumidos por las aseguradoras. El plan incluye la colocación de una red de cables de acero bajo el casco para crear un arnés de elevación. Estos cables se conectarán al poderoso gancho de la Hebo Lift 10, que primero enderezará el yate, acostado sobre un lado, antes de izarlo lentamente a la superficie. Los expertos auguran que esta delicada maniobra podría extenderse durante uno o dos días, dependiendo de las condiciones del mar y de la integridad estructural del pecio. Una vez que el Bayesian emerja de las profundidades, suspendido en el aire como un fantasma marino rescatado de su tumba acuática, será trasladado al cercano puerto de Termini Imerese. Allí, en un área acordonada y bajo la atenta mirada de los magistrados de la Fiscalía, comenzará el minucioso examen forense del yate. Se escrutará cada grieta, abolladura o señal que llame la atención. Los fiscales analizarán las cajas fuertes -con posibles documentos de Lynch- y los discos duros.
El operativo, vigilado por la Guardia Costera italiana, ha convertido la zona en un espectáculo mediático. La expectación en la pequeña localidad pesquera de Porticello es palpable. Hoteles y casas de huéspedes colgaron el cartel de «completo», tomados por asalto por periodistas y curiosos llegados sobre todo de Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia e Italia. «Quieren ver cómo resurge el velero y se aclara un misterio», dice Vincenzo, titular de una empresa de excursiones por mar en Porticello, quien explica que algunos turistas y submarinistas intentaron alquilar barcos para acercarse al lugar del naufragio, a pesar de la vigilancia y fuertes restricciones.
Varias hipótesis
Hasta ahora, las hipótesis sobre las causas de la tragedia son variadas: Desde un portón lateral mal cerrado, que habría permitido la entrada masiva de agua, hasta un error en la gestión de la deriva o del ancla durante la violenta tormenta. El capitán de Bayesian, el neozelandés James Cutfield, y dos tripulantes británicos están investigados por homicidio imprudente. La fiscalía sospecha que ignoraron las alertas meteorológicas y los protocolos de seguridad. Incluso se desataron teorías conspirativas, alimentadas por la información sobre los valiosos datos que Mike Lynch podría haber custodiado en cajas fuertes a bordo. La muerte de Lynch añadió un halo de intriga al drama.
El empresario, al que se comparaba con Bill Gates, había sido absuelto en junio de 2024 de un fraude de 9.500 millones de euros en la venta de su empresa Autonomy a HP. El viaje en el Bayesian era una celebración por su libertad, cuando el mar lo atrapó. Pero Lynch no era solo un magnate tecnológico. Fundador de Darktrace, una empresa de ciberseguridad, colaboradora de agencias de inteligencia como el MI5 británico y la NSA estadounidense. Incluso se rumoreaba que guardaba en el yate discos duros con datos sensibles. La CNN reveló en septiembre de 2024 que esos archivos podrían interesar a gobiernos como Rusia o China, lo que obligó a la marina italiana a vigilar el pecio. «Era un personaje de película: brillante, conectado con el espionaje, pero navegando sin guardaespaldas», comentaron los medios al ocurrir el hundimiento del velero. Además, su socio, Stephen Chamberlain, murió atropellado días antes del naufragio, alimentando las teorías conspirativas.
Los 15 supervivientes, incluida Angela Bacares, viuda de Lynch, relataron escenas caóticas: «Quedamos atrapados en camarotes oscuros, sin poder orientarnos», declaró un tripulante. Los buzos encontraron los cuerpos no donde se esperaba, sino en zonas colapsadas por el agua. Hannah Lynch, la hija del magnate, fue la última en ser recuperada, tras días de búsqueda. Paralelamente a la investigación judicial italiana, la agencia del gobierno del Reino Unido encargada de investigar accidentes marítimos (MAIB), también ha puesto en marcha sus propias pesquisas. El Bayesian era propiedad de una empresa controlada por la viuda de Lynch, Angela Bacares. Para los familiares de las víctimas, el ‘rescate’ del Bayesian es un paso hacia la verdad. Para Sicilia, es el epílogo de un drama que mezcla lujo, poder y misterio.
La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) entregó a los familiares de las víctimas del naufragio del pesquero gallego ‘Villa de Pitanxo’ un borrador del informe que está elaborando sobre lo ocurrido, esperando tener el documento definitivo el próximo mes de junio.
La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) entregó a los familiares de las víctimas del naufragio del pesquero gallego ‘Villa de Pitanxo’ un borrador del informe que está elaborando sobre lo ocurrido, esperando tener el documento definitivo el próximo mes de junio.
Así lo ha señalado la portavoz de las familias de las 21 víctimas mortales, María José de Pazo, quien ha dicho que este borrador fue recibido hace unos días con el objetivo de que se proceda a presentar alegaciones con un plazo de un mes.
A partir de ahí, se espera que la Ciaim presente su informe definitivo en el mes de junio, según ha informado la propia De Pazo.
Todo ello después de que la Audiencia Nacional ampliase seis meses más la instrucción del hundimiento del Pitanxo ante la falta de dicho documento. Un documento que no busca establecer legalidades ni responsabilidades sobre lo ocurrido, sino investigar las causas y mejorar la seguridad marítima para que algo así no vuelva a suceder.
Por ahora el borrador del informe es «confidencial» y las partes tienen orden expresa de «no comentar» las conclusiones del mismo.
Sin embargo, hace meses salió a la luz el estudio pericial realizado tras la bajada al pecio precisamente elaborado por dos miembros de la Ciaim, que en esa ocasión actuaron con peritos judiciales.
Ese documento apuntaba a un «error humano» del capitán, Juan Padín (uno de los tres supervivientes), como «causa más probable» del hundimiento del buque.
«Se concluye que la causa más probable del hundimiento del buque fue un error humano del capitán, por la falta de percepción cabal del riesgo de hundimiento que suponía la maniobra que realizó para librar el embarre del aparejo del fondo marino», indicaba.
SUCESO El pesquero gallego ‘Villa de Pitanxo’ naufragó a 450 kilómetros de la costa de Terranova (Canadá) en febrero de 2022, acabando con la vida de 21 de los 24 marineros a bordo. A partir de ahí, las familias de los fallecidos han iniciado una serie de acciones para tratar de esclarecer los hechos.
Durante la instrucción, el juez tomó declaración al patrón del pesquero, Juan Padín –en calidad de imputado–, a su sobrino Eduardo Rial y al marinero Samuel Kwesi, como testigos, al ser los tres únicos supervivientes del naufragio. También acudieron ante el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que investiga lo ocurrido, directivos de la armadora Grupo Nores, así como antiguos marineros del barco, entre otros.
La investigación judicial se debe a que Samuel Kwesi ofreció una versión que contradice la expuesta por Padín y Rial, y que apuntaría a posibles negligencias por parte de estos que habrían desencadenado en la tragedia.
Tras tomarles declaración, el magistrado prohibió salir de España al patrón del pesquero, le retiró el pasaporte y le impuso la medida cautelar de comparecer cada quince días en sede judicial y permanecer localizado.
El Informe Preliminar ya fue publicado por CIAIM en su web allá por 2022.
Queda claro ?
Se trata de un borrador entregado a las partes con el compromiso de la preceptiva confidencialidad, como así se recoge en el Estatuto Jurídico de la Comisión.
Se vuelve a citar los nombres de los dos Peritos Judiciales cuando está terminantemente prohibido.
Se vuelven a hacer interpretaciones y valoraciones sobre el «error humano» del Patrón cuando en realidad el Código de Prácticas Recomendadas para la Investigación de Siniestros Marítimos es «taxativo».
Siempre habla de causas probables.
Es decir poco o nada se puede demostrar ni con las imágenes de los videos del robot que demuestran todo lo contrario de lo manifestado o más bien denunciado por una de las partes.
No hubo embarre.
Lo que si se contempla en los videos es o son las compuertas del guardacalor de la máquina abiertas.
Apopado el pesquero, el agua inundó la Sala de máquinas y se produjo la parada del motor principal, la escora y el naufragio.
Nuevamente los «voceiros» incurren en el recurrente error de la supuesta mala praxis en el abandono de buque.
El Patrón activo el Distress Alert en DSC y los barcos en sus cercanías no recibieron el SOS.
Y eso, señores nuestros, es un delito de omisión del Socorro y denegación de auxilio.
El SOS fue recibido por la Radio Costera (CCR) de La Coruña que de inmediato paso a observar las frecuencias analógicas tratando de contactar con el Patrón y/o los pesqueros que debieron recibir la alarma DSC.
Todo ello significa que el Patrón del Villa de Pitanxo cumplió con el protocolo establecido realizando un abandono de buque «de libro».
A ver si se enteran.
Las causas probables del naufragio, jamás, se podrán demostrar.
Los registros de la navegación electrónica y GMDSS, si, y ahí está el secreto.
Pero, se colige, por lo publicado, que interesa más la cuestión técnica del naufragio que la minimizacion de los tiempos de respuesta en la recogida de naufragos.
El Informe Preliminar de CIAIM, donde se recoge la ralentización del salvamento es concluyente.
Por lo demás, es una perdida de tiempo tratar de explicar los conceptos IAMSAR y RR 06 de España a periodistas o presuntos Expertos de no se sabe que cosa.
El tiempo dará o quitará razones.
Chile
Lo deja todo muy claro.
Los Informes CIAIM inadmisibles en sumarios judiciales.
España
Que está fallando ?
Villa de Pitanxo.
En que quedamos…
El Informe CIAIM puede reclamarse desde un Juzgado y aplicar sanciones penales ?
Todo ello después de que la Audiencia Nacional ampliase seis meses más la instrucción del hundimiento del Pitanxo ante la falta de dicho documento. Un documento que no busca establecer legalidades ni responsabilidades sobre lo ocurrido, sino investigar las causas y mejorar la seguridad marítima para que algo así no vuelva a suceder.