Aunque las cifras subieron respecto a 2023, el total de contenedores perdidos se mantiene entre los más bajos en diez años. El desvío por el Cabo de Buena Esperanza fue clave en el circunstancial aumento.
El informe precisa que el total de contenedores transportados en el mundo superó los 250 millones, lo que coloca la pérdida en apenas un 0,0002%
Según el último informe del World Shipping Council (WSC), durante 2024 se perdieron 576 contenedores en el mar, una cifra que, aunque superior a los 221 contenedores de 2023, se mantiene muy por debajo del promedio de la última década (1.274 por año). Estos datos, obtenidos a partir de una encuesta entre las principales navieras del mundo, reflejan una mejora sostenida en la seguridad del transporte marítimo de contenedores y un fuerte compromiso del sector con la prevención de incidentes logísticos.
La leve subida registrada en 2024 tiene una explicación clara: el conflicto en el Mar Rojo y los ataques a la navegación comercial obligaron a miles de buques a modificar sus rutas, incrementando en un 191% los tránsitos por el Cabo de Buena Esperanza, una zona con condiciones meteorológicas notoriamente peligrosas. Solo en esta región se perdieron unos 200 contenedores, lo que representa más del 35% del total anual.
El informe destaca que esta concentración de pérdidas en un área geográfica determinada responde a factores excepcionales y que, en términos generales, las rutas marítimas muestran un alto grado de fiabilidad. En efecto, el total de contenedores transportados en el mundo superó los 250 millones, lo que coloca la pérdida en apenas un 0,0002%.
Desde el WSC señalan que cada contenedor perdido es un evento no deseado que puede impactar tanto en la integridad de las cargas como en la seguridad marítima y el medio ambiente. Por eso, el informe enfatiza que la responsabilidad por la seguridad de los contenedores no recae en un único actor, sino que es compartida por todos los eslabones de la cadena logística: operadores, exportadores, consolidadores, puertos, terminales y transportistas.
Cada uno de estos actores debe garantizar el cumplimiento de normas como el Código CTU, la Convención SOLAS y el Código IMDG, que regulan desde el estado físico del contenedor hasta su estiba y el correcto etiquetado de mercancías peligrosas.
Una parte esencial de la prevención es el adecuado embalaje y distribución de la carga dentro del contenedor, ya que un error en esta etapa puede generar desequilibrios que afecten la estabilidad del buque, especialmente ante fenómenos climáticos extremos.
Estos datos, obtenidos a partir de una encuesta entre las principales navieras del mundo, reflejan una mejora sostenida en la seguridad del transporte marítimo de contenedores y un fuerte compromiso del sector con la prevención de incidentes logísticos.
Nuevas medidas y avances normativos
A partir del 1 de enero de 2026, será obligatorio para todas las navieras reportar la pérdida de contenedores a la Organización Marítima Internacional (OMI). Esta decisión, que enmienda el Capítulo V del Convenio SOLAS, fue impulsada por el WSC y marca un avance significativo hacia una mayor transparencia, capacidad de respuesta ante emergencias y protección ambiental.
En paralelo, el sector trabaja en el desarrollo de herramientas tecnológicas para la detección temprana de riesgos. Un ejemplo es el Cargo Safety Program, impulsado por el WSC y el National Cargo Bureau, que utilizará inteligencia artificial para detectar inconsistencias en las reservas de carga, especialmente relacionadas con mercancías peligrosas no declaradas, una de las principales causas de incendios a bordo.
Además, el transporte de carbón vegetal, que ha provocado incidentes graves por su combustibilidad, será regulado bajo nuevas normas del Código IMDG a partir de 2026. Ya en 2025 muchas navieras comenzaron a aplicar los nuevos protocolos de forma anticipada.
Una tendencia que alienta a la logística internacional
Si bien los picos de pérdida de contenedores —como los ocurridos en 2013, 2020 y 2021— generaron una fuerte preocupación en el sector, los esfuerzos coordinados de la industria están dando resultados. El promedio móvil de pérdidas para el período 2022-2024 se ubica en 489 unidades anuales, menos de la mitad del registrado entre 2021 y 2023.
Estos avances tienen un impacto directo en la logística global, ya que una menor pérdida de contenedores significa menos interrupciones en las cadenas de suministro, mayor previsibilidad en los flujos de comercio y reducción de los costos asociados a siniestros, reenvíos y demoras.
El transporte marítimo continúa siendo el pilar del comercio internacional, y la tendencia descendente en la pérdida de unidades es una señal clara de que las inversiones en seguridad, tecnología y regulación están logrando su cometido: fortalecer la resiliencia logística en un contexto global cada vez más desafiante.
Los pescadores sobrevivieron sin combustible ni provisiones luego de una falla en su embarcación.
La Semar rescató a cuatro náufragos tras 30 días a la deriva en el Pacífico mexicano.
Perderse en altamar es uno de los escenarios más extremos a los que puede enfrentarse un ser humano. Sin acceso a tierra firme, sin comunicación y expuestos a las inclemencias del clima, los náufragos dependen exclusivamente de su resistencia física, su capacidad de improvisación y, muchas veces, del azar.
A pesar del avance en tecnologías de navegación y protocolos internacionales de seguridad marítima, este tipo de emergencias sigue siendo una realidad común, sobre todo entre pescadores de pequeña escala que operan en condiciones precarias.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hay alrededor de 39 millones de pescadores en el mundo a bordo de unos 4,56 millones de buques pesqueros, de los cuales el 82% mide menos de 12 metros y en su mayoría no cuenta con cubierta ni equipos adecuados de seguridad, comunicación o navegación. Las estadísticas muestran que la mayor parte de los accidentes y muertes ocurren precisamente en este tipo de embarcaciones, donde fallos de motor, caídas, incendios, naufragios o la falta de preparación para emergencias pueden resultar fatales.
Un ejemplo de esta realidad tuvo lugar en aguas del océano Pacífico, frente a las costas del sur de México. En ese lugar, cuatro pescadores fueron rescatados por la Secretaría de Marina Armada de México tras haber pasado 30 días a la deriva, una historia de supervivencia en condiciones límite que refleja los riesgos reales del trabajo en el mar cuando se navega con lo mínimo indispensable.
De acuerdo con un comunicado de prensa oficial emitido el domingo 01 de noviembre de 2015 por la Secretaría de Marina Armada de México, el rescate se llevó a cabo a 260 kilómetros al suroeste del puerto de Chiapas, en aguas del océano Pacífico.
Las acciones iniciaron cuando un avión de Patrulla Marítima tipo Persuader, durante un vuelo nocturno de vigilancia, avistó una embarcación menor cuyos tripulantes agitaban los brazos en señal de auxilio. En respuesta, se activó una operación de búsqueda y rescate, ordenando a un buque clase Patrulla Oceánica, que se encontraba en la zona, realizar un patrón de búsqueda para salvaguardar la vida humana en el mar.
Según lo detallado, el buque logró localizar la embarcación menor, identificada como “El Pregón”, una lancha azul equipada con un solo motor fuera de borda. En ella, se encontraban cuatro hombres, dos ecuatorianos de 26 y 42 años, y dos colombianos de 28 y 34 años, quienes presentaban evidentes signos de desgaste físico.
Los náufragos relataron que zarparon del Puerto de Esmeraldas, Ecuador, el 24 de septiembre con fines de pesca, pero el 1 de octubre, al quedarse sin combustible mientras intentaban regresar a puerto, quedaron a la deriva y fueron arrastrados por la corriente durante un mes completo hasta llegar a aguas mexicanas. Durante este tiempo, sobrevivieron bajo condiciones climáticas adversas y con recursos extremadamente limitados.
Una vez rescatados, el personal naval les brindó atención médica inmediata, además de suministrarles alimentos y bebidas. Según el comunicado, todos presentaban un cuadro clínico de deshidratación, aunque sin lesiones graves reportadas. Posteriormente, los cuatro hombres fueron trasladados a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tapachula, Chiapas, para su resguardo y seguimiento conforme a los protocolos vigentes.
¿Cómo sobreviven los náufragos durante semanas en altamar?
La mayoría de los accidentes marítimos afectan a pescadores en embarcaciones pequeñas y sin equipamiento.
Aunque en el caso de los cuatro pescadores rescatados por la Marina mexicana no se documentó la forma exacta en que lograron sobrevivir durante 30 días, existen referencias útiles sobre cómo es posible resistir en el océano bajo condiciones extremas. La Revista Oxígeno, especializada en deporte y naturaleza, detalla que en las derivas de larga duración las prioridades vitales son tres: mantener la salud física y mental, asegurar la hidratación y buscar alguna forma de alimentación.
La deshidratación es uno de los primeros y más graves riesgos. En condiciones de calor, el cuerpo puede soportar un máximo de tres a cuatro días sin agua dulce antes de comenzar a colapsar, además, el agua de mar, debido a su alta concentración de sal, solo puede ingerirse en cantidades mínimas, ya que de lo contrario agrava la deshidratación.
En situaciones sin acceso a agua potable, los náufragos dependen casi exclusivamente de la lluvia. Muchas balsas de emergencia están diseñadas con sistemas para recolectar dicha agua, pero en lanchas como El Pregón, todo dependerá de la improvisación y de condiciones climáticas favorables.
La alimentación en altamar representa otro desafío, aunque según explica la publicación, una de las fuentes más accesibles es el plancton, que puede acumularse en las anclas flotantes y ser recolectado directamente. La pesca también es posible, especialmente si se cuenta con equipo de emergencia o se improvisan líneas.
Los peces suelen acercarse a las embarcaciones pequeñas buscando sombra durante el día o atraídos por la luz reflejada durante la noche; incluso los restos orgánicos como vómito o heces pueden atraerlos, aunque deben usarse con cuidado para evitar atraer también a tiburones, que además de ser un peligro ahuyentan la pesca.
Finalmente, la exposición prolongada al sol puede causar quemaduras graves, mientras que el frío y la humedad nocturna aumentan el riesgo de hipotermia, sumado a ello, la inmovilidad, común en embarcaciones pequeñas, puede provocar problemas musculares y circulatorios, por lo que es importante realizar movimientos simples o estiramientos. Incluso un baño controlado en el mar, sujeto a la embarcación, puede ayudar a regular la temperatura corporal y prevenir la deshidratación.
El equipo de historiadores y arqueólogos colombianos que investiga en el pecio más grande del Caribe publica su primer estudio: los restos del barco están juntos, lo que hace pensar en un colapso estructural. El yacimiento sigue siendo un secreto, inaccesible para los españoles.
Hace una década desde que la Armada de la República de Colombia tomó posesión de los restos del galeón San José, el buque de la Monarquía Hispánica.
La historia de Galicia está profundamente ligada al mar. Entre los hechos más relevantes, sobresale un trágico naufragio, el mayor de la región, que ocurrió en el año 1810.
La historia de Galicia está profundamente ligada al mar. Entre los hechos más relevantes, sobresale un trágico naufragio, el mayor de la región, que ocurrió en el año 1810.
El 2 de noviembre de ese mismo año, la playa de Covas, en Viveiro (Lugo), amaneció con centenares de cadáveres sobre su arena. La fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo se hundieron en un trágico naufragio que costó la vida a 800 personas.
La historia de Galicia está profundamente ligada al mar. Entre los hechos más relevantes, sobresale un trágico naufragio, el mayor de la región, que ocurrió en el año 1810.
El 2 de noviembre de ese mismo año, la playa de Covas, en Viveiro (Lugo), amaneció con centenares de cadáveres sobre su arena. La fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo se hundieron en un trágico naufragio que costó la vida a 800 personas.
Josep Cister: «Mi madre movía el mundo sin que se notara»
El mayor naufragio de Galicia ocurrió frente a esta playa
Los integrantes de una Armada de guerra compuesta por navíos españoles e ingleses, que se encontraba fondeada en la ría de Viveiro, en plena Guerra de la Independencia contra Francia, fueron sorprendidos por un fuerte temporal.
Dos de los fallecidos permanecían fundidos en un abrazo. Eran padre e hijo, y su muerte sirvió para que la Armada prohibiese el embarque de familiares directos en la misma unidad.
El Palomo se estrelló contra los acantilados en Sacido, mientras que la Magdalena se hundió a unos 8 metros de profundidad en la playa de Covas.
Uno de los arenales más populares de la costa lucense aún guarda la memoria de aquel trágico naufragio, pero hoy en día es una zona de baño muy frecuentada por visitantes que buscan tranquilidad.
Así es la playa de Covas
En forma de concha, la playa de Covas es una playa urbana de arena blanca y aguas sumamente tranquilas. Se extiende a lo largo del núcleo urbano viveirense, con una longitud aproximada de 1,5 kilómetros.
La historia de Galicia está profundamente ligada al mar. Entre los hechos más relevantes, sobresale un trágico naufragio, el mayor de la región, que ocurrió en el año 1810.
El 2 de noviembre de ese mismo año, la playa de Covas, en Viveiro (Lugo), amaneció con centenares de cadáveres sobre su arena. La fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo se hundieron en un trágico naufragio que costó la vida a 800 personas.
Josep Cister: «Mi madre movía el mundo sin que se notara»
El mayor naufragio de Galicia ocurrió frente a esta playa
Los integrantes de una Armada de guerra compuesta por navíos españoles e ingleses, que se encontraba fondeada en la ría de Viveiro, en plena Guerra de la Independencia contra Francia, fueron sorprendidos por un fuerte temporal.
Dos de los fallecidos permanecían fundidos en un abrazo. Eran padre e hijo, y su muerte sirvió para que la Armada prohibiese el embarque de familiares directos en la misma unidad.
El Palomo se estrelló contra los acantilados en Sacido, mientras que la Magdalena se hundió a unos 8 metros de profundidad en la playa de Covas.
Uno de los arenales más populares de la costa lucense aún guarda la memoria de aquel trágico naufragio, pero hoy en día es una zona de baño muy frecuentada por visitantes que buscan tranquilidad.
Así es la playa de Covas
En forma de concha, la playa de Covas es una playa urbana de arena blanca y aguas sumamente tranquilas. Se extiende a lo largo del núcleo urbano viveirense, con una longitud aproximada de 1,5 kilómetros.
En el extremo oeste de la misma presenta curiosas formaciones de tipo pizarroso, que son conocidas por los lugareños como Castelos.
Es precisamente en esta zona donde se encuentra el monumento dedicado en recuerdo de los náufragos de la escuadra cántabra, en especial del bergantín Palomo y la fragata Magdalena, hundidos en la ría, por el temporal, el 2 de noviembre de 1810.
La playa de Covas está dotada con todas las comodidades (aseos, duchas, lavapiés, papeleras, servicio de limpieza…) y complementada por un vistoso paseo marítimo, que delimita la playa y separa el arenal y las dunas de un amplio parque.
El parque en cuestión es el José Antonio Pernas Peón, que cuenta con una zona de pícnic, área de camping y otros servicios.
La historia de Galicia está profundamente ligada al mar. Entre los hechos más relevantes, sobresale un trágico naufragio, el mayor de la región, que ocurrió en el año 1810.
El 2 de noviembre de ese mismo año, la playa de Covas, en Viveiro (Lugo), amaneció con centenares de cadáveres sobre su arena. La fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo se hundieron en un trágico naufragio que costó la vida a 800 personas.
Josep Cister: «Mi madre movía el mundo sin que se notara»
El mayor naufragio de Galicia ocurrió frente a esta playa
Los integrantes de una Armada de guerra compuesta por navíos españoles e ingleses, que se encontraba fondeada en la ría de Viveiro, en plena Guerra de la Independencia contra Francia, fueron sorprendidos por un fuerte temporal.
Dos de los fallecidos permanecían fundidos en un abrazo. Eran padre e hijo, y su muerte sirvió para que la Armada prohibiese el embarque de familiares directos en la misma unidad.
El Palomo se estrelló contra los acantilados en Sacido, mientras que la Magdalena se hundió a unos 8 metros de profundidad en la playa de Covas.
Uno de los arenales más populares de la costa lucense aún guarda la memoria de aquel trágico naufragio, pero hoy en día es una zona de baño muy frecuentada por visitantes que buscan tranquilidad.
Así es la playa de Covas
En forma de concha, la playa de Covas es una playa urbana de arena blanca y aguas sumamente tranquilas. Se extiende a lo largo del núcleo urbano viveirense, con una longitud aproximada de 1,5 kilómetros.
En el extremo oeste de la misma presenta curiosas formaciones de tipo pizarroso, que son conocidas por los lugareños como Castelos.
Es precisamente en esta zona donde se encuentra el monumento dedicado en recuerdo de los náufragos de la escuadra cántabra, en especial del bergantín Palomo y la fragata Magdalena, hundidos en la ría, por el temporal, el 2 de noviembre de 1810.
La playa de Covas está dotada con todas las comodidades (aseos, duchas, lavapiés, papeleras, servicio de limpieza…) y complementada por un vistoso paseo marítimo, que delimita la playa y separa el arenal y las dunas de un amplio parque.
El parque en cuestión es el José Antonio Pernas Peón, que cuenta con una zona de pícnic, área de camping y otros servicios.
Playa de Covas
Usuarios de la playa de Covas destacan la belleza natural del arenal, perfecto para pasear, practicar un poco de ejercicio o simplemente pasear el día y relajarse. «Su paisaje es una maravilla», dice Vanesa.
En este rincón de la costa lucense, «las mareas vivas son espectaculares». Este fenómeno natural ocurre cuando la Tierra, el Sol y la Luna se encuentran alineados, resultando en mareas más altas de lo normal durante la pleamar y más bajas durante la bajamar.
Según fuentes municipales, la superficie de la playa de Covas alcanza aproximadamente 280.000 metros cuadrados (m²) en bajamar, reduciéndose a unos 150.000 m² en pleamar.
La historia de Galicia está profundamente ligada al mar. Entre los hechos más relevantes, sobresale un trágico naufragio, el mayor de la región, que ocurrió en el año 1810.
El 2 de noviembre de ese mismo año, la playa de Covas, en Viveiro (Lugo), amaneció con centenares de cadáveres sobre su arena. La fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo se hundieron en un trágico naufragio que costó la vida a 800 personas.
Josep Cister: «Mi madre movía el mundo sin que se notara»
El mayor naufragio de Galicia ocurrió frente a esta playa
Los integrantes de una Armada de guerra compuesta por navíos españoles e ingleses, que se encontraba fondeada en la ría de Viveiro, en plena Guerra de la Independencia contra Francia, fueron sorprendidos por un fuerte temporal.
Dos de los fallecidos permanecían fundidos en un abrazo. Eran padre e hijo, y su muerte sirvió para que la Armada prohibiese el embarque de familiares directos en la misma unidad.
El Palomo se estrelló contra los acantilados en Sacido, mientras que la Magdalena se hundió a unos 8 metros de profundidad en la playa de Covas.
Uno de los arenales más populares de la costa lucense aún guarda la memoria de aquel trágico naufragio, pero hoy en día es una zona de baño muy frecuentada por visitantes que buscan tranquilidad.
Así es la playa de Covas
En forma de concha, la playa de Covas es una playa urbana de arena blanca y aguas sumamente tranquilas. Se extiende a lo largo del núcleo urbano viveirense, con una longitud aproximada de 1,5 kilómetros.
En el extremo oeste de la misma presenta curiosas formaciones de tipo pizarroso, que son conocidas por los lugareños como Castelos.
Es precisamente en esta zona donde se encuentra el monumento dedicado en recuerdo de los náufragos de la escuadra cántabra, en especial del bergantín Palomo y la fragata Magdalena, hundidos en la ría, por el temporal, el 2 de noviembre de 1810.
La playa de Covas está dotada con todas las comodidades (aseos, duchas, lavapiés, papeleras, servicio de limpieza…) y complementada por un vistoso paseo marítimo, que delimita la playa y separa el arenal y las dunas de un amplio parque.
El parque en cuestión es el José Antonio Pernas Peón, que cuenta con una zona de pícnic, área de camping y otros servicios.
Playa de Covas Shutterstock
Usuarios de la playa de Covas destacan la belleza natural del arenal, perfecto para pasear, practicar un poco de ejercicio o simplemente pasear el día y relajarse. «Su paisaje es una maravilla», dice Vanesa.
En este rincón de la costa lucense, «las mareas vivas son espectaculares». Este fenómeno natural ocurre cuando la Tierra, el Sol y la Luna se encuentran alineados, resultando en mareas más altas de lo normal durante la pleamar y más bajas durante la bajamar.
Según fuentes municipales, la superficie de la playa de Covas alcanza aproximadamente 280.000 metros cuadrados (m²) en bajamar, reduciéndose a unos 150.000 m² en pleamar.
En definitiva, la playa de Covas es el mejor refugio climático para los días de calor intenso en Viveiro. La villa dispone de otras zonas de baño, como la playa de Area, de arena blanca, aguas cristalinas y tranquilas.
En el límite de los ayuntamientos de Viveiro y Xove, se encuentra una pequeña cala situada en un entorno virgen. Portonovo era muy frecuentada por turistas alemanes y franceses, pero hoy en día tiene un grado de ocupación bajo.
Por otro lado, la playa de Sacido cuenta con abundantes acantilados y una rica vegetación marítima, mientras que Seiramar se considera la prolongación de Covas, con arena fina y rocas.
La desaparición de la pequeña lancha ‘Endless Coccoo2’, de diez metros de eslora, había causado una gran inquietud en Ibiza. La embarcación zarpó de es Figueral, en el municipio ibicenco de Santa Eulària, con la intención de llegar a Andratx. El tiempo estimado para afrontar esta travesía con buena mar era de menos de tres horas. Pero la tardanza y la completa ausencia de noticias causaron una gran alarma.
Tras denunciar su desaparición, la Guardia Civil movilizó el helicóptero y una patrullera del Servicio Marítimo. También se activó una embarcación de Salvamento Marítimo. Asimismo se dio aviso a navegantes por radio ante la posibilidad de que pudieran toparse con esta lancha en el mar.
En buen estado
Sin embargo, a medida que la ausencia de noticias se prolongaba en el tiempo, la preocupación por el paradero y el estado de los dos ocupantes de la pequeña lancha era creciente. No obstante las condiciones de navegación eran óptimas.
Finalmente, desde un helicóptero particular han dado la buena noticia tras avistar la ·Endless Coccoo2′ en las inmediaciones de la pequeña isla de Dragonera, con sus dos ocupantes en aparente buen estado. Tras comunicar la incidencia a los servicios de rescate, la Guardia Civil y Salvamento Marítimo han concluido sus misiones de búsqueda de la lancha desaparecida.
La tripulación del buque mercante atacado cerca de la costa de Yemen este domingo se prepara para abandonar la nave, que está haciendo agua, según la Oficina de Operaciones de Tráfico Marítimo del Reino Unido (UKMTO), una agencia británica de rastreo marítimo.
“La UKMTO ha recibido confirmación del Oficial de Seguridad de la Compañía de que el buque está haciendo agua y la tripulación se prepara para abandonar el barco”, declaró la agencia.
La UKMTO, administrada por la Marina Real Británica, actúa como punto de enlace para la información sobre seguridad marítima entre entidades militares y privadas.
El buque fue atacado por un proyectil, así como por cuatro vehículos no tripulados de superficie (USV), este domingo, según informes de la firma de seguridad marítima Ambrey. La mitad de los USV fueron interceptados por el equipo de seguridad armado del buque, informó Ambrey, pero los otros dos “impactaron en el costado de babor del buque, dañando su carga”, añadió.
Según Ambrey, el proyectil también impactó en el buque, lo que provocó un incendio.
La UKMTO había reportado el incidente, el primer de este tipo en varios meses, más temprano este domingo.
La Oficina dijo que el hecho se produjo a unos 80 kilómetros al suroeste del puerto de Al Hudaydah, en Yemen, el cual está bajo control de los rebeldes hutíes.
No está claro quién fue responsable del ataque al barco, cuya identidad no fue revelada por la UKMTO.
Los hutíes acordaron a principios de mayo dejar de atacar buques navales estadounidenses en el mar Rojo después de más de un mes de bombardeos por parte de Estados Unidos.
En ese momento, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijo: “Esto siempre fue un asunto de libertad de navegación. Son un grupo de individuos con armamento avanzado que estaban amenazando el comercio global, y el objetivo era poner fin a eso”.
Sin embargo, los hutíes no se comprometieron específicamente a detener los ataques contra otros buques en la zona.
También han seguido atacando a Israel con misiles en apoyo a la población palestina en Gaza.