En primer lugar guardar el máximo respeto por muertos, desaparecidos y familiares.
Dicho esto.
Las cosas se complican.
La aseguradora denunció la instalación de un tanque oculto de combustible de reserva que, según el criterio de sus peritos, ayudo a la perdida de estabilidad del pesquero.
Puestos a pensar, el lugar idóneo para su utilización, sería la sala de máquinas.
Por otra parte la casa armadora, afirma que esa denuncia es falsa.
Un juzgado de lo mercantil ha dado el visto para sentencia.
Si esto fuera cierto, tal y como afirma la casa armadora, quedaría en evidencia la capitanía marítima de Vigo y sus inspectores e inspecciones.
El embrollo, tal y como anticipamos, es monumental.
Lo advertimos hace tiempo.
Los factores causales determinantes del naufragio, podrían estar más allá del lugar del suceso.
La CIAIM, año tras año, identifica a todos y cada uno de los posibles causantes de los naufragios en sus Recomendaciones.
Nada se ha corregido por el rotundo rechazo a las mismas.
Nadie ha movido un dedo.
Hoy, se celebra un nuevo homenaje y una misa en recuerdo de los fallecidos y, nuevamente, los políticos y hasta la valedora do pobo, estarán presentes.
Bien harían en entonar su «mea culpa» por su laxitud en el estricto cumplimiento de la Lay de Prevención de Riesgos Laborales y el trato justo a la gente de mar.
Para mayor abundamiento, el Diario ABC, señala como abusivas las horas de trabajo y descanso de los tripulantes del Villa de Pitanxo.
Efectivamente.
Justicia y verdad, pero, en todo y para todos.
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