Grupo de Expertos no Gubernamentales del Sistema Mundial de Socorro

(30 de mayo 2013)

Repudiamos las declaraciones del Capitán Kostazos :

La aparición del Prestige en las costas de Galicia, parece un milagro, tras las manifestaciones del ex Capitán del petrolero.

La manipulación de este sujeto, es tan palmaria, que produce sonrojo.

Dejamos constancia ante la opinión pública que el petrolero Prestige no se hundió por ser un buque calificado como deficiente.

Las causas de su naufragio no fueron otras que la mala práxis de los gestores del Estado Ribereño.

En anteriores sesiones del Juicio, quedó perfectamente demostrado que un Capitán, no es un Inspector o Ingeniero, para asumir las responsabilidades de verificación sobre las competencias de reparación, sustitución o medición de las 15.000 mediciones de planchas realizadas en el Prestige.

Un Capitán » asume » lo avalado por los Inspectores.

Las » impactantes » imágenes sobre la presunta corrosión de los tanques mostradas en el Juicio y que vieron la luz pública, fueron calificadas por Mangouras como » un color herrumbroso » normal o habitual » en los buques de esta antiguedad.

Cosa diferente resulta en los nuevos buques petroleros que van revestidos de una pintura protectora.

El motor principal funcionó de forma correcta desde el puerto de salida ( Vertis ) hasta Finisterre.

A la entrada del DST de Finisterre ( Corredor ) se bajaron las revoluciones por el temporal y pasando a ser gobernado el buque manualmente, por un timonel.

El plotter del Control del Canal de la Mancha ( control francés ) demuestra que la velocidad siempre se mantuvo en 10 nudos constantes.

Una vez en el Corredor de Finisterre ( DST ) el rumbo era 180 º y la velocidad se redujo por el estado de la mar.

Los denunciados cambios de rumbo del Prestige en el Corredor de Finisterre no eran otra cosa que ¡¡¡ guiñadas !!!

Buques de menor porte adelantaron con el mismo rumbo y en paralelo o través al Prestige, entre ellos el portacontenedores Flaminia, que alcanza una velocidad de 25,5 nudos, pero que también navegaba en esos momentos moderado pero a mayor velocidad que el Prestige.

Mangouras, restó importancia al temporal reinante con fuerza 8/9, por estar acostumbrado y ser norma habitual dentro de los fenómenos atmosféricos adversos y una vez bajo el control del CZCS de Finisterre, no recibió orden o notificación de meterse en puerto o lugar de refugio hasta que amainara el temporal ni tampoco pensó como Capitán buscarlo por ser práctica habitual capear temporales.

El Subcomité de Seguridad de la Navegación de la Organización Marítima Internacional, en su 48 período de sesiones de julio de 2002, en su anexo 12 y en su punto 3.1.3.1. Dice que: un equipo de inspección designado por el Estado Costero, abordará el buque, cuando sea apropiado y si hay tiempo para ello, con el fin de recoger datos para la evaluación, formando el equipo, técnicos con la experiencia apropiada para la situación.

En la catástrofe del Prestige ha sido imposible evaluar, a bordo, su posible mal estado para la navegación por distintas circunstancias, siendo quizás la más importante que los técnicos españoles que subieron a bordo para inspeccionar la estructura no estaban sujetos a las titulaciones, cualificación y experiencia contempladas en el Plan Nacional de Contingencias y en el Subcomité de Navegación de la OMI en su 48 período de sesiones de julio de 2002.

Recordemos que el entonces Subinspector de la Capitanía Marítima de A Coruña, Serafín Díaz, dentro del organigrama del Plan Nacional de Contingencias, figuraba dentro del Capítulo de la Coordinación de las Operaciones en la Mar, como Auxiliar de Coordinación, sin olvidarnos de los Controles por el Estado del Puerto que avalaron las certificaciones en regla de la sociedad de clasificación del buque Prestige, al no mediar ningún tipo de denuncia previa.

Existen probadas evidencias que en ningún momento estuvo a bordo un ingeniero naval capaz de analizar y valorar el esfuerzo estructural del buque.

El Subcomité de Seguridad de la Navegación en su 48 período de sesiones de julio de 2002, en su anexo 12 y en su punto 3.1.3.1. Dice que: un equipo de inspección designado por el Estado Costero, abordará el buque, cuando sea apropiado y si hay tiempo para ello, con el fin de recoger datos para la evaluación, formando el equipo, técnicos con la experiencia apropiada para la situación.

Conviene recordar que hace unos años, un pesquero portugués abanderado en Sierra Leona, tuvo un incendio cerca de la costa coruñesa.

Era el » Kabou «, una auténtica ruina flotante, que arribó al puerto de A Coruña remolcado.

El Capitán Marítimo de A Coruña, Ángel del Real, decía entonces que » está claro que si Portugal nos confirma que los papeles del pesquero están en orden y lo despachó para salir a la mar, yo no puedo obligar a lo que no se puede obligar » y reconocía que muchos pesqueros y buques mercantes de bandera de conveniencia carecen de las medidas de seguridad marítimas, pero ahí ya entran las autoridades del país de origen.

La Capitanía Marítima de Aveiro, localidad portuguesa donde tenía su base el pesquero, confirmaba que el Kabou, salió a la mar con todos los documentos y los certificados en regla, tanto del barco como de la tripulación.

Los certificados son internacionales y está todo en orden, confirmó la Capitanía de Aveiro, asegurando que teniendo todos los documentos en regla no necesitaba pasar inspección.

Sólo se procede a inspeccionar el buque si se presenta una denuncia.

Hubo constancia de diversas irregularidades a bordo del Kabou y entre ellas estaban los sellos caducados de los containers de las balsas salvavidas, botes salvavidas en pésimo estado con distinto nombre e indicativo, así como un estado lamentable de la estructura y la falta del obligado GMDSS.

Todo ello fue denunciado en el diario La Opinión de A Coruña con pruebas fotográficas que no sólo fueron obviadas sino también borrados los sellos caducados, saliendo a los pocos días el pesquero luso, remolcado, con rumbo a Aveiro para ser reparado.

¿ Acaso no es esto un agravio comparativo flagrante ?

¿ Quién o quiénes irrumpieron en el Prestige » manu militari » y encarcelaron al Capitán Mangouras ?

¿ Qué diferencias hay entre los certificados del Kabou y los del Prestige ?

¿ Existen diferentes varas de medir las banderas de conveniencia ?

¿ Hubo o no hubo denuncia a través de un medio de comunicación alertando a las autoridades marítimas ?

¿ Existen interpretaciones interesadas según convenga o no convenga ?

¿ Se actúa sólo de cara a la galería cuando están en peligro los puestos de los responsables marítimos ?

El Capitán Mangouras y su tripulación navegaban por Fisterra metidos en temporal sin ningún tipo de novedad hasta que una repentina escora les obligó a lanzar un SOS en Llamada Selectiva Digital.

Conviene recordar también que horas antes se emitieron avisos a los navegantes sobre troncos a la deriva.

Manifestaba el Profesor Gabaldón que lo peor y más injusto para un capitán es la criminalización abusiva de los accidentes marítimos, que suele producirse por dos razones :

1.- Conseguir una declaración de responsabilidad civil en el proceso penal, que escape a las excepciones y limitaciones propias del Derecho marítimo.

2.- Encontrar un » chivo expiatorio » para dar satisfacción a una opinión pública más o menos conmocionada.

En total sintonía con el Profesor Gabaldón, podemos añadir, que la instrumentalización es tal, que los errores de los gestores marítimos que convirtieron el accidente del Prestige en una catástrofe, les conduce a justificar con métodos » abracadabrantes » su lamentable gestión.

La culpa siempre será del Capitán, se convocan ruedas de prensa y el objetivo ya estará cumplido.

Son tan graves las acusaciones contra el Capitán Mangouras y su Jefe de Máquinas, a la vez que injustificadas, que uno llega a preguntarse si a partir de estos momentos un capitán con su buque en peligro se atreverá a enviar SOS.

Denunciamos la presunta o posible manipulación del documento/dibujo/peritación entregado al Subinspector Serafín Díaz por el Primer Oficial, pero que todo apunta a que fue realizado por el Capitán Mangouras, una peritación entregada en tiempo y forma a conveniencia del que fuera Director General de la Marina Mercante en el año 2009 y publicada y pormenorizadamente explicada en la Voz de Galicia.