Reclaman que la nueva normativa europea que entra el 10 de enero de preaviso de dos horas y media de lo capturado y tener que notificar cada pieza independientemente de su peso es «un sinsentido»

Es una batalla en los despachos detrás de otra. Los pescadores valencianos siguen enfrentando trabas impuestas a miles de kilómetros. Primero fueron la reducción de días de faenar por la sobrepesca, pero la buena noticia de finales de año de otorgar 143 días de pesca, más los 52 días de subvención supuso un respiro tras «cinco años con la lengua fuera», como relatan. Pero ahora, un varapalo amenaza con cambiar su día a día.

En una semana, el próximo 10 de enero, entra en vigor la nueva normativa europea por la que los pescadores tendrán que notificar con dos horas y media de antelación lo que han pescado, además de pasar de tener que anotar el peso exacto de todas las especies, eliminando el mínimo de 50 kilogramos por captura. «Esto es un sinsentido total que no saben cómo hundirnos o hacernos desaparecer», dice desesperado a LA RAZÓN Pedro Carmona, patrón mayor de la Cofradía de pescadores de Torrevieja, presidente de la federación de cofradías de pescadores de Alicante y vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pesca. «Han abierto la mano, por un lado, pero por otra la vuelven a cerrar», añade.

Hasta ahora, los barcos de entre 12 y 15 metros, tenían que anotar en el Registro Diario de Capturas lo pescado antes de entrar a puerto, sin tiempo de antelación, y registran tan solo las grandes especies que superen los 50 kilogramos de peso, pero ahora esto amenaza con cambiar su día a día. «Los barcos menores que pescan necesitarían dos horas en llenar el diario porque hay que poner el nombre científico y los kilos no te puedes equivocar en menos de un 10% porque si no te multan», explica Carmona.

El patrón asegura que estas trabas burocráticas no son sencillas de aplicar en el día a día y que suponen una pérdida de tiempo y de dinero, o la exposición a sanciones. El primer problema es el peso, reduciendo el margen de error. «Cuanto más bajo es el porcentaje de los kilogramos el equívoco es más grande. Por ejemplo, si un lenguado tiene 450 gramos y no te puedes equivocar más del 10% pues por 45 gramos te pueden sancionar», afirma.

Unos cálculos que los pescadores deberán hacer «a ojo» si no quieren tener que pagar una fortuna para un peso debe estar homologada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación porque «no es báscula normal y corriente, sino que debes asegurarte de que aun con el movimiento del barco no falle, para eso lleva una serie de sensores». Por poner un ejemplo, Carmona asegura que un pescador de Torrevieja compró hace diez años una báscula homologada que la tuvo que buscar en Holanda y se gastó 30.000 euros.

El razonamiento detrás de esta nueva medida es asegurarse de que los pescadores declaren el total de lo pescado, pero Carmona alega que «el barco que se guarda un kilo de langosta para vendérselo a un amigo lo va a seguir haciendo igual» y lo acaban pagando la mayoría: «Lo que no puede ser es apretar a los barquitos pequeños y cuando haya un día de mal tiempo el barco tenga que estar moviéndose para aquí para allá por no entrar a puerto o tener un ojo clínico pesar cada pieza para no equivocarse», afirma.

Los pescadores aseguran que la intención inicial era de tenerlo en cuatro horas, igualándose a cualquier buque que entra en alta mar a pasar meses, pero que tras sus quejas lo redujeron a dos horas y media. Aun así, es insuficiente. «Imagínate un día con marea de Levante y estás deseando llegar para meterte dentro del puerto, pero te tienes que quedar fuera. Podrías estar una hora y media antes amarrado pero si entras y está el inspector con los prismáticos mirando a ver cuándo has llegado te puede multar». Unas multas que van desde los mil euros hasta la posibilidad de perder las subvenciones recibidas.

El 7 de enero la Federación Nacional de Cofradías de Pesca se reúne para presentar sus alegaciones antes de que finalice el plazo el 8 de enero, pero tienen pocas esperanzas.

Los pescadores tienen el apoyo del Consell, quien reclamó ayer al Gobierno de España que paralice la implementación del preaviso de dos horas y media firmado en la Unión Europea. «No tiene ningún sentido que una embarcación que está faenando a media hora del puerto tenga que notificar con dos horas y media de antelación su llegada o la previsión de lo que trae a bordo. Eso no es control, es desconexión con la realidad», dijo ayer el conseller del ramo, Miguel Barrachina. «Le pedimos al Gobierno de Pedro Sánchez que haga valer la voz de todos los pescadores valencianos en Bruselas», exigió.

Fuente:larazon.es