A los tradicionales vapores que habían venido realizando los enlaces marítimos entre el puerto de Algeciras y los de Tánger y Ceuta desde final de los años veinte, a cargo de la Compañía Trasmediterránea, con las motonaves Ciudad de Algeciras y Ciudad de Ceuta; y de Algeciras con Gibraltar por medio de la Compañía Vapores La Punta de Europa, a partir de los años cincuenta vinieron a unirse nuevas líneas de navegación trasatlánticas que conectaron, por primera vez, después de los fallidos intentos realizados en la década de los años treinta –mencionados en un capítulo anterior de esta serie-, el puerto de Algeciras con puertos de Norteamérica por medio de trasatlánticos italianos.
La llegada de modernos navíos para las líneas del Estrecho y la entrada en servicio de los citados trasatlánticos eran una consecuencia del auge que, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, estaba adquiriendo el transporte de pasajeros y de automóviles y, sobre todo, con el enorme desarrollo que estaba teniendo el turismo internacional. Y de ese auge, no podía quedar al margen el puerto de Algeciras, que gozaba, y goza, de una situación privilegiada entre los dos grandes mares civilizadores y en pleno estrecho que separa, o mejor, une dos continentes.
En la década de los años cincuenta el de Algeciras había pasado de ser un puerto de ámbito regional, aunque con grandes expectativas de desarrollo, como se había demostrado en los años veinte cuando fue punto de arribada de numerosos buques mercantes italianos y alemanes, a un puerto de carácter internacional, sin duda favorecido por la posición geográfica que poseía, al estar ubicado en la boca del Estrecho y en las rutas de las grandes compañías navieras que enlazaban Europa meridional con América.

El ‘Ciudad de Alicante’, atracado en el muelle de la Galera en el año 1951.
La Compañía Trasmediterránea en los años cincuenta
Una vez finalizada la Guerra Civil, la Compañía Trasmediterránea, que tan importante labor había desarrollado en el tráfico de pasajeros y mercancías en las líneas del Estrecho en los veintitrés años anteriores (desde 1927), mediante la puesta en funcionamiento de las dos motonaves encargadas a la Unión Naval de Levante en 1927 y 1928, comenzó una etapa de modernización de su flota, exigida por los motivos antes expuestos. Aunque, debido a las penurias económicas provocadas por la posguerra española y la Segunda Guerra Mundial, la renovación de los buques de las líneas del Estrecho tendría que esperar hasta los años 1952 y 1953, cuando entraron en servicio los trasbordadores o ferrys Victoria y Virgen de África.
A partir de esas fechas, los vapores Ciudad de Algeciras y Ciudad de Ceuta, que habían cubierto las líneas Algeciras-Ceuta y Algeciras-Tánger desde 1927 y 1928, respectivamente, como se ha referido, no estando dotados de medios para el embarque de automóviles, fueron trasladados a las islas Canarias y a las Baleares. El Ciudad de Algeciras cubrió la línea Ciudadela-Cabrera-Ibiza, hasta que se vendió el 15 de febrero de 1976, siendo adquirido por la Asociación Asturiana de Capitanes de la Marina Mercante que lo utilizó como sede social y biblioteca. El Ciudad de Ceuta pasó a cubrir la línea Ceuta-Melilla en 1957. En 1975 causó baja en la lista de Trasmediterránea siendo adquirido por la Asociación Vizcaína de Capitanes de la Marina Mercante que lo amarró a puerto en la ría de Bilbao donde una riada le causó tan grandes daños que tuvo que ser desguazado.
Al principio de la década de los cincuenta, la capacidad de las dos motonaves que enlazaban ambas orillas del Estrecho había quedado ampliamente superada por la enorme afluencia de viajeros que debían atender, con especial incidencia en los meses de verano, y por la imposibilidad de ambos barcos para transportar automóviles, al no haber sido construidos con esa finalidad. Como respuesta a estas demandas la Compañía Trasmediterránea tuvo que reforzar el servicio en el puerto de Algeciras, en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, con el buque Ciudad de Alicante, que disponía de un portalón de costado y plancha móvil que posibilitaba el embarque y desembarque de vehículos.
En la sesión celebrada el 30 de septiembre de 1953, el presidente de la Junta de Obras del Puerto informó a sus miembros “que ante la aglomeración de pasajeros y automóviles para pasar a Marruecos español y francés que se aprecia en estas fechas y teniendo anunciada la Compañía Trasmediterránea el establecimiento desde mañana de servicios sencillos, ha dirigido telegrama al Ilmo. Sr. Subsecretario de la Marina Mercante y Excmo. Sr. Delegado del Estado en la Compañía Trasmediterránea, interesándoles el mantenimiento de los servicios dobles, en tanto continúen las circunstancias apuntadas, esperando una favorable resolución”.
El 14 de junio de 1952 el trasbordador Victoria realizó el viaje inaugural entre Algeciras y Ceuta y, en octubre del año siguiente, lo haría el Virgen de África. Estos dos ferry-boats eran un tipo de buques que venía siendo utilizado con gran éxito entre los puertos de Copenhagen y Malmoe, preparados para el transporte de pasajeros y vehículos, incluyendo automóviles, autobuses, camiones e, incluso, vagones de ferrocarril.
El Victoria fue botado en julio de 1951 y entregado a la Empresa Nacional Elcano el 2 de junio de 1952, que lo cedió en arriendo a Trasmediterránea para las líneas del Estrecho. Tenía 103,64 metros de eslora y 16 de manga con un registro bruto de 3.310 toneladas. En el año 1955 la Compañía Trasmediterránea lo adquirió por 84.500.000 pesetas. Entre los años 1961 y 1964 fue enviado a las Baleares para reforzar el servicio con las islas en los meses de verano. En el año 1981 se acordó su venta, quedando retirado del servicio hasta que fue comprado por la empresa de los Hermanos López Villalba de Villanueva y Geltrú el 13 de julio de 1982 para su desguace.
El Virgen de África fue botado el 27 de mayo de 1952. El 6 de abril de 1953 se entregó a la Empresa Nacional Elcano y el 11 del mismo mes, en el puerto de Ceuta, se cedió a Trasmediterránea en régimen de arriendo. El 19 de noviembre realizó su primer viaje en la línea Algeciras-Tánger. Fue adquirido en propiedad por la Compañía el 3 de agosto de 1955 por el precio de 90.500.000 pesetas, prestando servicio durante treinta y dos años, hasta el 4 de enero de 1986, cuando efectuó su último viaje entre Algeciras y Tánger. Tenía una eslora de 103,64 metros, una manga de 16,57 metros y un registro bruto de 3.392 toneladas.
Ambos buques disponían de una amplia bodega habilitada para albergar gran número de vehículos y de una zona de embarque y desembarque en popa, lo que obligaba a disponer de un muelle especial con planchas móviles para posibilitar la entrada y salida de los vehículos transportados. Por tal motivo, con carácter de urgencia se construyó un saliente especial en el cantil sur del muelle de la Galera, muy cerca de la estación marítima, con dos planchas móviles o plataformas, una para cada uno de los ferry-boats que iban a entrar en servicio.
El 28 de febrero de 1949 la Dirección General de Puertos había remitido a la Junta una comunicación por la que le informaba que “la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante…, ha contratado la construcción de dos buques transbordadores para el Estrecho de Gibraltar, previstos para la línea Algeciras-Ceuta y Algeciras-Tánger. Los referidos buques se han proyectado especialmente para el transporte de vehículos de todas clases, incluyendo vagones de ferrocarril, por lo cual es preciso prever muelles adecuados en los puertos mencionados para que dichos buques puedan efectuar las operaciones de embarque y desembarque”. Atendiendo a esta comunicación, la Junta remitió al Ministerio, el 22 de julio de 1951, un “Proyecto de solución provisional para el atraque de los ferry-boats”, que fue aprobado por Orden Ministerial de 31 de diciembre de 1951. Las obras fueron acometidas entretanto que se construía un muelle para pasajeros y automóviles en la zona noroeste de la Isla Verde (del que se tratará en un próximo capítulo).

El trasbordador ‘Ciudad de Tarifa’ y el vapor ‘Punta Europa’, atracados en el muelle de la Galera en el año 1966.
El incremento de viajeros que se observa en los estudios estadísticos en los años siguientes a la puesta en servicio del Victoria y el Virgen de África demuestra la relevancia que tuvo el dotar al puerto de Algeciras de aquel nuevo tipo de buques para el transporte de pasajeros y de vehículos. En el año 1950 se habían movido por el puerto algecireño 10.398 vehículos; en 1953, la cifra había alcanzado los 36.607 vehículos de diversa tipología y en 1960 se contabilizaron 50.925. Ambos trasbordadores realizaban un servicio diario de ida y vuelta en invierno y dos viajes al día en verano.
Unos años más tarde la Compañía Trasmediterránea amplió su flota adquiriendo el trasbordador Ciudad de Tarifa, que fue entregado a la Compañía el 12 de abril de 1961. Desde su puesta en servicio cubrió las líneas del Estrecho, en especial la de Algeciras con Tánger. Tenía 103,16 metros de eslora y 16,06 metros de manga, con un registro bruto de 3.436 toneladas. El 23 de enero de 1963, debido al fuerte temporal reinante, sufrió una avería que le obligó a embarrancar en la playa de la Concha de Algeciras. Fue puesto a flote el 23 de marzo y remolcado hasta el puerto donde se le realizaron algunas reparaciones de urgencia antes de ser enviado a los astilleros de Cádiz. El 9 de marzo de 1984 fue vendido al griego Agapitos Brother, de El Pireo, por la cantidad de 300.000 dólares, siendo entregado el 30 de marzo del mismo año.
Fuente:europasur.es
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