El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha anulado definitivamente los acuerdos comerciales de agricultura y pesca entre la UE y el Reino de Marruecos. No hubo consentimiento del Pueblo del Sáhara Occidental , imprescindible porque su contenido afecta a ese territorio, y por tanto quedan invalidados.

Las aguas que ahora quedan vetadas han sido un caladero histórico para andaluces, gallegos y canarios, que faenaban en ellas desde antes incluso de que España se adhiriera en los años 80 a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), precursora de la UE.

Hasta julio del año pasado. Entonces expiró el acuerdo con Marruecos, y con la decisión del TJUE en el aire, quienes ostentaban las 92 licencias de pesca en la zona con las que cuenta en España -el país que más abarca del total de 138 licencias concedidas- buscaron alternativas para seguir faenando.

La flota gallega se marchó a aguas de Mauritania; los canarios siguieron pescando túnidos en sus aguas, y los andaluces se refugiaron en el Golfo de Cádiz, una zona que teme mermarse: la Comisión ha propuesto que se reduzca aquí en un 54% la cuota de pesca de boquerón en el próximo reparto, que se negocia estos días, y se limite también la de sardina. Justo las dos especies más importantes de la zona.

«Dada la situación con la pérdida de aguas de Marruecos, esto supone cerrarle una puerta a la búsqueda de oportunidades fuera», señala Garat, que lanza un llamamiento para que la Comisión «piense lo que hace y sea flexible» teniendo en cuenta la sentencia del TJUE.

Porque lo que se teme entre los profesionales de Barbate, Algeciras, Conil y Tarifa es un amarre de la flota, pérdida de empleos y de riqueza. «La flota del Golfo de Cádiz tiene un riesgo grandísimo. Tienen más presión pesquera y están sometidos a ese riesgo. Puede ser una sentencia de muerte para muchos pescadores del Golfo», avisa.

Mientras, cunde el alivio entre los productores de tomates y frutos rojos españoles. Que decaigan los acuerdos de agricultura se valora muy positivamente desde la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (Fepex), que pone en la diana al uso que hace Marruecos de los productos que salen del Sáhara.

Estos hortofrutícolas, subraya, «constituyen una parte creciente de las exportaciones marroquíes a la UE», y que Marruecos los comercialice como propios se traduce en «un impacto muy negativo sobre los precios y productos muy sensibles» españoles, como el tomate y los frutos rojos.

De acuerdo con los datos de Fepex, en los últimos diez años, la importación de tomate en la UE procedente de Marruecos ha crecido un 42%, pasando de 345.416 toneladas en 2014 a 491.908 toneladas en 2023.

Mientras, en esos diez años, la exportación española de tomate a la UE ha caído un 43%, descendiendo de 786.598 toneladas en 2014 a 448.004 toneladas en 2023, según datos de Eurostat.

Con respecto al mercado nacional, según datos de Aduanas procesados por Fepex, la importación de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos ha crecido un 224%, pasado de 135.000 toneladas en 2012, año de entrada en vigor del acuerdo, a 438.000 toneladas en 2023, por un valor de 123 millones de euros en 2012 a 899 millones de euros en 2023.

Fuente:elespanol.com