
Vistos los episodios ocurridos en estos años -el último, afortunadamente sin daños, hace sólo un par de semanas, durante el último temporal- y las cifras de víctimas, no pocos se preguntan si es el de Galicia un litoral seguro en términos de salvamento.
-Antón Salgado. Hace años se produjeron unas declaraciones del director general de la Marina Mercante, el señor López Sorts, que venía a decir sobre un buque gasero que estuvo a punto de embarrancar en las costas de Galicia que en aquel momento Salvamento Marítimo quizás por exceso de confianza o error de cálculo pudo ocasionar un serio percance. ¿Cómo está el Salvamento a día de hoy? Pues mire, resumiendo mucho, tenemos de todo, pero la gestión es penosa: no saben utilizar los recursos. Hubo problemas ya varias veces y me temo que, si no se le pone remedio, pronto volverán a producirse.
-Miguel Lareo. Ya no sólo en lo que es la Marina profesional, la Marina Mercante o de Pesca, sino en la de Recreo. Aparte de estar de acuerdo con lo dicho, tengo que formular una denuncia: existe una total desinformación porque la metodología utilizada para los estudios náuticos que facilitan una licencia es nefasta. No se enseña, la gente lo que quiere es sacar un título para entretenerse, divertirse, etcétera. Es un problema grave porque la navegación deportiva es un recurso económico, tenemos las mejores costas europeas para navegar y lo estamos haciendo sin seguridad. Y la que hay es muy cara.
-Antón Luaces. Yo creo que si hablamos de todo esto hay que decir antes de cualquier otra cosa que nació con un problema muy grave que no se ha resuelto todavía: Salvamento Marítimo, impulsado en su momento por el señor Lobeto Lobo, fue, digamos, el lugar en el que encontraron cobijo todo tipo de señores que buscaban sobre todo su oportunidad. Y hablo de gente vinculada, sí, a la mar, pero entre la que hubo expulsados del Servicio de Vigilancia Aduanera, y anterior a ello aún, que encontró refugio ahí, y después también una promoción de marinos que se conocieron entre sí como “los de Elcano”.
Se supone que son expertos.
Salgado. Alguien dijo que en este país salen expertos por todas partes. Nosotros nos hemos constituido en un Grupo no gubernamental de especialistas del sistema mundial de socorro con oficiales radioeléctricos en su mayoría, capitanes, jefes de máquinas, gente de pesca, periodistas, diputados, ecologistas, etcétera. Y nos hemos puesto a disposición de la sociedad en el marco de la propia OMI. Y queremos decir que aquí todo se ha desvirtuado, desde el caso del capitán Mangouras en lo del “Prestige”, hasta otros ejemplos. La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones ha dejado bien claras algunas cosas, por ejemplo que cuando un capitán pide socorro, pide asistencia inmediata. Punto.
-Lareo. Claro. Hay un Real decreto de 2006 que tutela a la Marina Mercante y de Recreo, en lo que se refiere a la implementación del sistema mundial de socorro. Está escrito, es una normativa internacional aprobada por España, pero no se aplica. ¿Por qué? Pues porque políticamente nunca existieron las ganas de que se aplicase o los medios para hacerlo. Pero eso incluye, desde lo que es implementación pura y dura de las zonas, a la creación de comités de ayuda, pasando por la parte educativa, que no se da como se debiera. Quizá sí en Marina Mercante, porque se exige un reciclaje mayor que en otras profesiones, pero en el resto, nada.
-Luaces. La gente a la que antes me he referido que encontró en Salvamento las grandes oportunidades para medrar al margen de las tareas propias del Servicio, sigue donde estaba a pesar de todo. En mi opinión, Salvamento Marítimo nunca desde su base se entendió realmente como el Servicio que debería ser, como sus colegas británicos o norteamericanos, por ejemplo. Eso vino después, pero los problemas iniciales no se han resuelto, ni se han superado a día de hoy, ni se superarán hasta que llegue el momento de la feliz jubilación de todos estos señores que están lastrando el servicio, un servicio que, y conviene recordarlo y decirlo con toda claridad, está aún a años luz de sus colegas.
Su visión no tranquiliza mucho, la verdad. Por lo que dicen y porque coinciden en los diagnósticos…
-Salgado. Es que pasan cosas que no son de recibo. Cuando el “Prestige” se acusó a Mangouras de ralentizar el salvamento y fue el Centro de Coordinación de Fisterra el que dijo que la alerta era poco fiable y hubo cincuenta minutos de retraso. Eso se convirtió en un negocio, no cabe duda. Cuando se pide socorro, se pide ayuda inmediata; otra cosa es que se sepa prestar. A raíz del “Prestige” se empezó a utilizar el Plan de Contingencias desde que esa denominación aparece en los media; ahora empezará a hablarse del IGS y vendrá algún político, algún dirigente de Marina Mercante, a hablar de él.
-Luaces. Aquí todo está escrito, todo está legislado, cualquier cuestión que se plantee, por muy grave que sea, está recogida en la normativa, reglamentos o directrices de organismos internacionales, por ejemplo la OMI, ¿Qué ocurre, entonces? Pues que en este país no se lee, y como no se leen las disposiciones, no se aplican. España es uno de los países que tiene suscritos más convenios en el mundo y lo ha destacado siempre. Llevar esos convenios a la legislación española es lo que queda por hacer, pero además hacerlo con criterio. Está todo hecho, todo está escrito, lo que ocurre es que no se aplica.
-Lareo. A nivel de náutica deportiva, y son muchísimas personas las que navegan, el desconocimiento es aterrador, acojonante, podéis creerme. En las costas españolas están navegando ahora mismo miles de personas con una falta de formación y de información estremecedora, y me refiero a datos publicados, a estadísticas; eso motiva que algunas capitanías marítimas presuman de salvamentos en lugar de informar, educar y preparar a la gente para navegar. Es un problema político, de no querer llevar adelante lo que se ha firmado en convenios internacionales, ya se ha dicho. No se nos escucha a los marinos.
No se entiende del todo bien que algo no se aplique, sin más. La gente del mar, pescadores o marinos, muere ahí afuera…
-Salgado. Hay que delimitar responsabilidades. Si se hace un análisis comparativo con lo el accidente de “Spanair” se ve la diferencia: allí fue a declarar hasta la señora de la limpieza y en cualquier accidente marítimo no va casi nadie. Hay una máquina de emitir normas, de actualizarlas, que es la OMI, que señala prácticas recomendadas para la seguridad, para la delimitación de responsabilidades, y ni puñetero caso.
-Lareo
. Es evidente, en la línea de lo que está diciendo Antón, que lo que no puede ser es que los capitanes, por ejemplo, sean siempre los culpables, los malos habituales de los acontecimientos, porque el marino es una persona normal. Y con el nuevo sistema, con el sistema internacional, se pueden resolver cosas, pero hay que preguntarse si interesa o no aplicarlo. Y no interesa porque la Administración no se va a poner a investigarse a sí misma.
-Luaces
. Vamos a ver: en este plano se necesitan personas, junto a las de la Administración, que sean independientes. Si se echa un vistazo a qué entidades o personas están en los comités se comprueba que no hay independientes porque muchas reciben ayudas o subvenciones de la propia Administración, y a ver cómo la van a criticar. Y para resolver eso sólo hay que aplicar lo que está previsto, nada más.
¿Por qué pasa todo esto que denuncian ustedes…?
-Salgado. Después de todo lo que hemos dicho y hablado hay que formular en voz alta una pregunta: ¿por qué las cosas se hacen mal, por qué todo esto del Salvamento funciona así? Pues hablando de una vez y para siempre muy claro, porque hay un negocio intermedio que es el de los remolques. Y además también porque existen unas áreas de funcionarios, de personal, acomodados, a los que no les interesa nada esto, ni les importa para nada la normativa ni las directrices internacionales, ni lo que está escrito ni nada de nada. Y, encima, aunque quisieran, lo tendrían difícil porque no están reciclados.
-Luaces
. ¿Si hay negocio? Pues claro, naturalmente que lo hay. ¿Cómo sería posible que no lo hubiera, cómo no lo va a haber si la propia Administración pública se pone en manos privadas para la realización específica, práctica, del Salvamento? ¿Qué es lo que prima en una empresa como Remolcanosa, por ejemplo, que se ha estado sirviendo, y muy bien además, de barcos para salvamento cuando se sabe que entre salvamento y rescate hay una diferencia de muchos miles de euros? Y hay casos en los que se ha estado negociando al límite para ver si se hacía rescate o se hacía salvamento.
-Lareo. Antón Salgado ha hablado de delimitar las responsabilidades y estoy de acuerdo con él. Hay que trabajar en serio y efectivamente delimitar responsabilidades. Como han dicho mis compañeros, está todo escrito. Insisto: todo. En caso de emergencia tiene que haber una línea de autoridad de mando y control clara, y el reparto de responsabilidades, según afirma la OMI, debe ser inequívoco. Y eso aquí no lo hay, como no hay claridad en las líneas que marcan la frontera entre los intereses legítimos en las tareas de salvamento con los ilegítimos, lo que produce situaciones confusas, difíciles de explicar.
Fuente:farodevigo.es
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