• El superpetrolero Marbella ‘brota’ de repente con casi dos millones de barriles
  • EEUU aprovecha estos buques fantasma que usaban sus rivales geopolíticos
  • Trump ha encargado a Trafigura y Vitol comercializar ‘legalmente’ ese petróleo

El superpetrolero Marbella, cuya ubicación ha sido un misterio durante más de un año, activó su sistema de navegación y localización el fin de semana pasado para revelar que se encontraba frente a la costa de Venezuela, cargado con 1,9 millones de barriles de petróleo, según los movimientos de buques recopilados por Bloomberg. El crudo cargado en este enorme petrolero de 330 metros de longitud (como tres campos de fútbol de élite) con un nombre muy español sería suficiente para cubrir la demanda entera de España durante más de un día, por ejemplo. Estos grandes buques forman y engrasan la cadena que mueve el petróleo alrededor del mundo. Si no fuera por esta flota de superpetroleros, transportar el crudo sería muy caro y enormemente ineficiente, lo que dispararía los precios de los combustibles y refinados en las partes del mundo que apenas producen crudo como puede ser España y el resto de Europa.

El Marbella ha regresado del ‘secretismo y las tinieblas’ como parte de los esfuerzos del gobierno estadounidense y las comercializadoras de materias primas Vitol y Trafigura para transportar el crudo a los mercados. La flota de petroleros ‘zombis’ que operaba de forma discreta en la Venezuela de Nicolás Maduro está comenzando a resurgir de ‘ultratumba’ tras la captura del gobernante, dejando a las claras cómo el productor petrolero sudamericano intentaba evadir las sanciones estadounidenses.


La flota en la sombra ha sido fundamental para la supervivencia del régimen de Maduro, para quien el petróleo era la principal fuente de ingresos, financiando todo, desde alimentos y medicamentos hasta armas. Los buques que ocultaron su ubicación, identidad y destino para evitar ser detectados permitieron al país continuar bombeando crudo y, en un momento dado, elevar la producción diaria a un máximo de varios años de un millón de barriles.

Como se avanzaba antes, los barcos fantasmas suelen ocultar su ubicación desactivando o falsificando las señales de GPS para navegar sin ser detectados por las sanciones. El año pasado, una flota de 71 superpetroleros, cada uno de aproximadamente la longitud de tres campos de fútbol, ayudó a entregar 400.000 barriles diarios de crudo venezolano a refinerías en China. Esto significa que una media de casi seis buques navegaban de incógnito en aguas venezolanas cada mes.

Entre los barcos que falsearon las señales se encontraba el superpetrolero René (también con una eslora de 330 metros), utilizado regularmente para transportar petróleo sancionado a Asia. A finales de diciembre, parecía estar cerca de China, pero 12 días después, su GPS mostró que en realidad se encontraba frente a las costas venezolanas. Dado que el viaje entre China y Venezuela puede durar hasta 50 días, este escenario parece improbable. Los buques ‘ocultos’ comenzaron a revelar su ubicación días después de la captura de Maduro el 3 de enero, cuando EEUU intentó reafirmar su control sobre el petróleo venezolano.

Este episodio no es tan nuevo en sí en cuanto a los hechos, sí en lo que atañe a Venezuela. Desde hace años, los estados ‘parias’ no alineados con Washington, con Irán en primera línea, han tirado de petroleros sin seguro occidental, con distintos nombres, falsa bandera y un opaco entramado societario detrás para eludir las sanciones internacionales a la hora de intercambiar petróleo entre ellos. Rusia se ha convertido en un actor muy destacado de esta flota después del repudio internacional por la invasión de Ucrania. Repasando la hemeroteca, ya ha habido otros momentos, con Irán como protagonista, en los que estas ‘luciérnagas’ se han encendido de repente en el mar.

La operativa clandestina de Venezuela pasaba por enviar crudo a China a cambio de yuanes o criptomonedas (violando la ‘sacrosanta’ hegemonía del petrodólar) al tiempo que recibía nafta rusa como diluyente para poder trajinar con su espeso petróleo. Todo eso ha cambiado con el ‘puñetazo’ encima de la mesa de Trump y se está empezando a demostrar.

Vista del superpetrolero Marbella.

Mas allá de los constantes llamamientos a reconstruir la corroída industria petrolera del país caribeño, con la esperanza de que las empresas inviertan 100.000 millones de dólares para reactivar una infraestructura en ruinas, EEUU busca que ya se vaya dando salida a ese crudo venezolano que ya no será directamente para los ‘enemigos íntimos’ de Washington.

Es en ese contexto en el que las firmas de renombre internacional Trafigura y Vitol están ayudando al Gobierno estadounidense a comercializar hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano. Estas empresas comerciales ya han recibido un lote inicial de 4,83 millones de barriles que se encontraba a bordo de buques fantasma y que se descargarán en las islas del Caribe.

Trafigura, por ejemplo, se prepara para descargar su primer cargamento tras posicionar un buque frente a las costas de Curazao. El buque Regina, que transporta petróleo para el comerciante, llegó a la isla el miércoles, según informó el primer ministro de Curazao, Gilmar Pisas, en una publicación en las redes sociales. El buque Regina «llegó a nuestras costas para almacenar petróleo crudo, tras la decisión del Gobierno de Estados Unidos de utilizar terminales en el Caribe para su distribución a los mercados internacionales», confirmó Pisas en la publicación.

La firma comercial seleccionada por Trump para esta delicada misión tiene previsto descargar 563.000 barriles del emblemático Merey 16 (el pesado petróleo venezolano), según documentos a los que ha tenido acceso Bloomberg. Vitol, por su parte, tiene previsto descargar 600.000 barriles de este tipo de crudo. El petróleo de Vitol se encuentra a bordo del buque Volans, que actualmente se encuentra frente a las costas de Venezuela. Las dos empresas comerciales están utilizando la terminal de Bullen Bay, en Curazao, para almacenar petróleo, según Pisas. Las instalaciones de almacenamiento de la región están lo suficientemente cerca de los fabricantes de combustible estadounidenses y se encuentran en las rutas marítimas hacia Europa y Asia.

Mientras estos petroleros fantasmas ahora utilizados por Trump transportan crudo desde Venezuela, EEUU sigue intensificando su campaña contra una flota clandestina global utilizada para exportar crudo sancionado desde el país sudamericano. Las fuerzas estadounidenses capturaron otro petrolero cerca de Venezuela el jueves por la mañana. El Departamento de Defensa afirmó que el barco estaba sujeto a sanciones estadounidenses. EEUU ha capturado seis barcos en aproximadamente el último mes, tanto antes como después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al expresidente Maduro.

La actualidad deja un mensaje claro: la flota en la sombra está cada vez más cercada. EEUU suma para su causa todo buque que no captura, llegando incluso a mandar a sus fuerzas a las puertas de EEUU para apresar un navío si hace falta, como se vio hace poco en las aguas entre Islandia y Escocia. Al mismo tiempo, Ucrania está golpeando duramente con sus vanguardistas drones a toda esa parte de la flota que tiene algún vínculo con Rusia, llegando a percutir incluso en pleno Mediterráneo. Asimismo, los envíos de buques con crudo ruso a la India se han paralizado después del último paquete sancionador de Washington, dejando barcos de nuevo en el limbo.


No obstante, pese a todos estos titulares, la operativa de la flota en la sombra sigue siendo intensa y permanecerá. Su eficacia pese al espeso manto de sanciones tras la invasión de Ucrania es la prueba. «Los datos de seguimiento de buques sugieren que aún existen muchos buques que parecen formar parte de la flota fantasma, pero que aún no están sancionados. Esto podría deberse a que la red de buques fantasma se está volviendo cada vez más compleja, a medida que se adquieren regularmente más barcos para transportar carga sancionada. Algunos buques han pasado desapercibidos para las autoridades durante muchos años», señala el equipo de materias primas de Capital Economics en una nota para clientes.

«Si bien algunas partes de la flota paralela han sido blanco de ataques más intensos en los últimos meses, gran parte de la flota ha podido funcionar prácticamente sin impedimentos», ahondan desde la firma de análisis. «En términos más generales, si se concretaran los planes en discusión para extender el límite de precios del petróleo ruso del G7 a una prohibición total de los servicios marítimos, esto podría incentivar la incorporación de más buques a la flota«, rematan.