El hundimiento del ‘Ursa Major’

Las investigaciones de las autoridades españoles han averiguado que el carguero ruso ‘Ursa Major’ hundido en la noche del 23 de diciembre de 2024 contenía dos reactores nucleares VM-4SG, y se sospecha que fueran dirigidos para Corea del Norte.

El Partido Popular ha pedido la comparecencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, para que proporcione las explicaciones pertinentes en el Congreso de los Diputados sobre las informaciones que han trascendido en los últimos días acerca del incidente acontecido en diciembre de 2024 en las costas de Cartagena. Según el escrito al que ha tenido acceso 20minutos, los populares quieren averiguar qué conoce la ministra acerca del hundimiento del buque de carga pesada con bandera y operación rusa entre las costas de Cartagena y Argelia, el ‘Ursa Major’, sospechoso de cargar dos reactores nucleares VM-4SG, tal y como han apuntan las investigaciones que se están llevando a cabo por parte de las autoridades españolas. 

Se trata de un episodio cargado de sospechas e incógnitas que, un año después, aún se siguen intentando dilucidar. No obstante, algunas informaciones ya empiezan a aclarar  cuáles fueron las causas del naufragio del ‘Ursa Major’, por lo que el PP pretende que Robles transmita lo sucedido en la Comisión de Defensa del Congreso. En concreto, el carguero formaba parte de la llamada flota fantasma rusa, que es un conjunto de mercantes civiles que suelen operar al servicio de las fuerzas armadas rusas, en beneficio de sus intereses geoestratégicos, ocupándose en algunos casos de traslados de mercancías armamentísticas.

Según informó el diario La Verdad, el mercante zarpó de San Petersburgo (Rusia) el 11 de diciembre de 2024 y pretendía llegar a la ciudad de Vladivostok, una de las principales localidades portuarias rusas que se sitúa en el extremo oriental del país, por lo que se encuentra en una posición estratégica al colindar con la frontera de Corea del Norte, de la que la separan apenas unos kilómetros por tierra. Un destino que no hizo otra cosa más que disparar las alertas, más si cabe por su sospechosa trayectoria por aguas mediterráneas.

El periódico regional murciano relata que el 23 de diciembre, a las 11.53 horas, el centro de control y salvamento de Cartagena recibió una llamada de socorro proveniente del ‘Ursa Major’, que se encontraba en problemas en aguas internacionales, concretamente a 60 millas náuticas de la ciudad trimilenaria —unos 110 kilómetros— de la costa cartagenera. Los primeros rescatadores que acudieron a la posición del buque comprobaron que el barco estaba muy escorado a la banda de estribor, aunque el capitán del mercante, Igor Vladimirovich Anisimov afirmó no tener claro qué estaba pasando e indicó a los catorce marinos que le acompañaban tomar un bote salvavidas. Asimismo, el capitán reportó la desaparición de dos personas a causa de unas explosiones en la zona de máquinas.

Dos contenedores azules de 65 toneladas cada uno sin especificar

Al ser preguntado por la carga del barco, Vladimirovich aseguró que eran 129 contenedores de 40 pies —12 metros— vacíos, cinco de 20 pies con repuesto para tapas de escotillas, dos grúas Liebherr y dos pinzas para un rompehielos en construcción. Una información que alertó a las autoridades españolas, debido a que se trataba de una carga que bien podía haber sido trasladada por otros medios, ya fuera por carretera o tren, sin necesidad de recorrer semejante trayectoria por mar. Sin embargo, las imágenes del barco tomadas desde los medios aéreos revelaron que en la cubierta de popa se encontraban dos contenedores azules que no habían sido mencionados por el capitán del mercante.

Una vez en terreno firme, tras haber sido rescatada la tripulación, Vladimirovich fue interrogado por las autoridades competentes en el puerto de Cartagena. Un interrogatorio que se centró en los bultos azules de los que no había informado el capitán del mercante, y por cuyo volumen se estimó que tenían un peso de 65 toneladas cada uno, una carga que sería imposible de trasladar por las complicadas carreteras rusas en Asia Central, así como las que atraviesan países como Kazajistán o Uzbekistán. 

El capitán del barco ruso hundido acabó declarando por escrito que a bordo no tenía carga peligrosa ni armas, aunque sí «dos tapas de pozo», además de que informó de tres explosiones en el costado de estribor que provocaron un agujero de unos 50 centímetros por otros 50, con los bordes dirigidos hacia el interior, un indicio claro de que la chapa fue perforada desde el exterior. Una información con la que se concluyó que este boquete fue el que provocó el naufragio del ‘Ursa Major’. Las investigaciones y declaraciones posteriores del capitán ruso arrojaron más luz sobre la carga del barco, y aclararon que los bultos sospechosos eran, efectivamente, las cubiertas de dos reactores nucleares VM-4SG.

Cabe destacar que cinco meses antes de este suceso, Vladimir Putin y el presidente norcoreano, Kim Jon-un, habían acordado asistirse mutuamente en el intercambio de militares y armamento a cambio de tecnología nuclear, omitiendo los acuerdos internacionales y sanciones que padece Corea del Norte. Con todas este contexto y las pesquisas realizadas, las indagaciones de las autoridades españolas sitúan el destino de la carga en la ciudad portuaria de Rason, en Corea del Norte, a escasos kilómetros de Vladivostok, cuyas infraestructuras portuarias no están preparadas para el cargamento de esta mercancía, lo que explica la presencia de las grúas en el ‘Ursa Major’.

Acerca del agujero en el casco que provocó el hundimiento del barco, las dimensiones descritas por el capitán son incompatibles con un torpedo convencional, pero concuerdan con uno supercavitante, cuya cabeza perforante tiene un diámetro de 500 milímetros y no necesita explosivo para hundir un barco. Este tipo de armamento lo tienen países como Rusia y China, pero también varios miembros de la OTAN. Todo ello, unido a que el ‘Ursa Major’ estaba siendo vigilado por servicios de inteligencia occidentales, hace pensar que fue un país occidental el que provocó el hundimiento con el fin de evitar que los reactores nucleares llegaran a su destino.

Fuente:20minutos.es