La increíble historia real de un pesquero perdido en el Atlántico y su inquietante reaparición.

El misterio de El Fausto.
A lo largo de la historia, el mar ha sido testigo de innumerables tragedias, con barcos y tripulaciones que han desaparecido sin dejar rastro. Uno de los casos más inquietantes ocurrió en Canarias en 1968, cuando el pesquero El Fausto emprendió lo que debía ser un corto viaje entre El Hierro y La Palma, pero nunca regresó. Medio siglo después, el enigma sigue sin resolverse.
El 20 de julio de 1968, el pequeño pesquero de 14 metros de eslora y 18 toneladas de capacidad de arrastre atracó en el embarcadero de Las Puntas, en La Frontera (El Hierro) para descargar mercancías. Horas después, a las 2 de la madrugada del domingo 21 de julio, cuatro tripulantes zarparon con destino a Tazacorte (La Palma), donde se esperaba su llegada sobre las 9 de la mañana.
Búsqueda a contrarreloj y una inesperada reaparición
Ante la demora y con un temporal azotando la zona, los familiares de los marineros dieron la voz de alarma. Los servicios de rescate iniciaron un dispositivo con aviones y barcos peinando la supuesta ruta del pesquero, ante la posibilidad de una avería en el motor. Sin embargo, no hallaron ni rastro del barco.
Cinco días después, el 25 de julio, el mercante británico Duquesa, que venía de Sudamérica, encontró al Fausto muy lejos del área de búsqueda. Según informaron, los tripulantes estaban en buen estado, recibieron víveres y continuarían su ruta hasta La Palma, donde se organizó una bienvenida.

El misterio de El Fausto.
Pero El Fausto nunca llegó.
Al día siguiente, las autoridades relanzaron la búsqueda, pero esta vez con más incertidumbre. ¿Cómo era posible que un barco localizado horas antes volviera a desaparecer?
El hallazgo más inquietante y la desaparición final
El 7 de agosto, tras semanas de búsqueda intensiva, se dio por finalizada la operación de rescate, convirtiéndose en la más grande de la historia de Canarias. Las teorías sobre la fuga de los tripulantes hacia Venezuela fueron descartadas: si el barco hubiese tomado otro rumbo, habría sido localizado en la extensa zona de rastreo.
Dos meses después, el 9 de octubre, un buque italiano encontró un barco a la deriva cuya matrícula coincidía con la de El Fausto. En su interior, descubrieron un cadáver desnudo en la sala de máquinas, pero los otros tres tripulantes seguían desaparecidos.
Decidieron remolcar el pesquero hasta Venezuela, pero dos días después ocurrió lo inexplicable: El Fausto volvió a desaparecer. Según el informe oficial, el cabo que lo sujetaba al barco italiano se rompió, haciendo que el pesquero se perdiera por tercera vez en el océano.
Al llegar a puerto, los italianos entregaron unas páginas arrancadas de una libreta encontradas junto al cadáver. En ellas, se narraba un inquietante final para una historia que, al igual que el barco, se desvaneció en el Atlántico para siempre.
Fuente:laprovincia.es
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