«Para que haya relevo generacional el trabajo debe ser atractivo y rentable»
«Galicia no es el Mediterráneo y eso hay que tenerlo claro»

Juan Carlos Codesido (Ferrol, 1963) llegó a la Subdirección Xeral de Gardacostas de Galiciahace tan solo cinco meses. Sin embargo, su trayectoria, con 25 años en el servicio y más de 30 en la Xunta, le confiere un profundo conocimiento del sector del mar en Galicia y de los cambios que ha sufrido (y todavía encara) el servicio de Gardacostas de la comunidad.
En esta entrevista habla sobre el principal caballo de batalla del servicio: el furtivismo, así como de la incidencia que ha tenido en salvamento el alza de la náutica de recreo tras la pandemia y la creciente preocupación del sector pesquero, marisquero y acuícola por su futuro.
Galicia es la única comunidad autónoma con un servicio propio de Gardacostas. ¿Qué explica esta singularidad?
El servicio nace en 2004, aunque la inspección pesquera existe desde los años 80. Galicia es una potencia pesquera, marisquera y acuícola, especialmente en el mejillón, y la necesidad de proteger esos recursos obligó a crear una estructura con medios y organización propios que hoy permite también actuar en salvamento y contaminación. Además, contamos con una coordinación excelente con Salvamento Marítimo, la Dirección General de la Marina Mercante y los distintos cuerpos de seguridad, aportando medios, información y un conocimiento muy profundo de la costa gallega.
El pasado año, Gardacostas retiró cerca de 16.000 cacharros ilegales de pulpo. Un crecimiento muy notable respecto a los 2.200 retirados en 2024. ¿Por qué?
Este incremento responde a que, por primera vez, se estableció una veda de tres meses, sumando un mes adicional de paro biológico, y se decidió reforzar el control para que la medida tuviera un efecto real. Se actuó especialmente en el sur de Galicia, donde había un fuerte descenso del recurso y una gran influencia de embarcaciones portuguesas, y la estrategia dio resultado, hasta el punto de que ya se está aplicando en otras especies como la volandeira en la ría de Arousa.
El furtivismo tiene detrás redes organizadas y un canal de comercialización que llega a la hostelería. ¿Qué papel juegan estos establecimientos?
El control abarca toda la cadena, desde la extracción hasta el consumidor final, incluyendo restaurantes, pescaderías, plazas de abastos y supermercados. Existen también ventas a particulares y transporte fuera de Galicia, pero lo más preocupante es que gran parte del furtivismo procede de profesionales con Permex y barcos autorizados que superan los cupos y colocan el excedente en el mercado ilegal.
¿Las sanciones actuales son suficientes para disuadir estas prácticas?
No. Las multas pueden ser elevadas para una persona normal, pero no resultan disuasorias para un profesional con barco. Sería necesario aumentar las sanciones económicas y aplicar medidas accesorias como la paralización del barco o de la actividad, porque, si no, se repite el ciclo de incautación, multa impagada y vuelta al mar. Además, aunque el marisqueo furtivo ya es delito en determinados casos, falta una mayor implicación judicial, pese a que se mueven millones de euros que no tributan.
La Xunta destaca la colaboración con las cofradías. ¿Cómo es esa relación?
La relación es magnífica tanto con las cofradías como con las federaciones. La gran mayoría de los profesionales cumplen la normativa y está concienciados, y son las propias entidades las que nos piden que seamos más rígidos en el control porque comprueban que cumpliendo la legalidad ganan más dinero y viven mejor. El problema se concentra en una minoría insolidaria que quiere enriquecerse sobrepasando los límites.
Desde fuera se percibe una mayor preocupación por el futuro del recurso. ¿Comparten esa visión?
Sí, claramente. En los últimos 10 o 15 años ha cambiado mucho la mentalidad y existe una preocupación real por el relevo generacional, ya que cada vez menos jóvenes quieren ir al mar. Para que haya relevo el trabajo debe ser atractivo y rentable, algo que depende en gran medida del cumplimiento de los planes de pesca, que garantizan la sostenibilidad del recurso y unos ingresos estables.
Entonces, ¿por qué sigue fallando el relevo generacional?
Porque el trabajo no se percibe como atractivo ni rentable y porque persiste un discurso muy negativo en el sector, el de que no hay futuro y todo se acaba. Si un chaval escucha constantemente ese mensaje, es lógico que no quiera dedicarse al mar, aunque tecnológicamente el sector haya mejorado de forma radical.
Entrando en el área de salvamento, ¿cómo se prepara Gardacostas para emergencias críticas?
Disponemos de medios terrestres, marítimos y aéreos que realizan ejercicios periódicos de forma constante. Los helicópteros entrenan prácticamente a diario y, cuando surge una emergencia, interrumpen cualquier actividad para acudir, con un tiempo de respuesta inferior a los 20 minutos. En la lucha contra la contaminación realizamos también entrenamientos continuos con barreras oceánicas y sistemas de recogida de hidrocarburos.Tras la pandemia, la náutica de recreo ha vivido un claro apogeo.
¿Lo percibe así el servicio de Gardacostas?
De forma muy clara. Ha aumentado el turismo, las embarcaciones de recreo, las motos de agua y el alquiler de kayaks o pedaletas, muchas veces utilizados por personas que desconocen el mar y sus riesgos. Al final es una cuestión de probabilidad: cuanta más gente hay, más incidentes se producen, especialmente en las Rías Baixas, aunque el fenómeno ya se extiende a todo el litoral.
¿Cree que la ciudadanía es consciente de los riesgos y de lo que supone activar un dispositivo de salvamento?
La gente está cada vez más informada y existen campañas de concienciación desde la Xunta, los servicios de emergencias y los vigilantes a pie de playa, pero el incremento de usuarios es tan grande que los incidentes siguen aumentando. Galicia no es el Mediterráneo y eso hay que tenerlo muy claro.
¿Sería necesario limitar la náutica de recreo en zonas especialmente saturadas?
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En algunas playas muy concurridas sí sería conveniente. Las motos de agua, por ejemplo, deberían estar más controladas, ya que se alquilan a personas casi sin ninguna experiencia y alcanzan velocidades muy elevadas. Sabemos que la Guardia Civil está reforzando su labor de control, que corresponde a Capitanía Marítima. Nosotros intervenimos fundamentalmente en emergencias y siniestros.
Fuente:farodevigo.es
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