El apresamiento del atunero vasco en 2009, con 8 gallegos, permitió a los barcos llevar a bordo seguridad privada armada. “No podemos prescindir de ella, se recrudeció la situación en el Índico”

2 de octubre de 2009. Una fecha que los ocho marineros gallegos que iban en el pesquero español ‘Alakrana’ nunca olvidarán. Hace 15 años, un grupo de piratas somalíes abordaba el buque atunero que estaba faenando en aguas del Océano Índico. A bordo iban 36 marineros que estuvieron secuestrados durante 47 días, un largo y durísimo cautiverio que cambió las reglas en el mar. Fue a partir de entonces cuando se permitió a los barcos llevar seguridad privada armada a bordo, clave para defenderse de los piratas. “Seguimos necesitándola, la región está en conflicto otra vez”, indica Julio Morón, presidente de la Confederación Española de Pesca (Cepesca). 

Los ataques piratas habían dado una tregua a pesqueros y mercantes a su paso por el Cuerno de África. “Los últimos tres o cuatro años fueron relativamente tranquilos, incluso se llegó a plantear la posibilidad de prescindir de los vigilantes, pero en el último año empeoró sustancialmente. No podemos bajar la guardia”, argumenta la patronal, que recuerda que son los armadores los que tienen que hacer cargo del coste que supone llevar seguridad privada a bordo. “No podemos permitirnos el lujo de prescindir de esta vigilancia, es muy necesaria”. “La situación se desestabilizó pese al trabajo excelente de la Operación Atalanta liderada por España”, apunta Morón.

La Atalanta es una misión militar europea que se desplegó en 2008 a raíz del secuestro de otro atunero vasco, el ‘Playa de Bakio’ y fue el secuestro del ‘Alakrana’ el que transformó la industria pesquera y la seguridad internacional. Lo saben bien los ocho marineros gallegos que formaban parte de la tripulación. Al frente, el patrón Ricardo Blach (de Baiona), que vivió su última marea antes de jubilarse. Le acompañaban Pablo Costas (Gondomar), Joaquín Fernández (Nigrán), Secundino Dacosta (Cangas), José Carlos Meira (Moaña), José Manuel Crujeiras (Ribeira), Antonio García (Valga) y Antonio Manuel Pérez (Boiro). Algunos de ellos volvieron a embarcarse en el atunero un año después. “Hay que seguir, tenemos que mantener a nuestras familias”, comentaban por entonces.

Dos de los piratas que perpretaron el secuestro fueron juzgados en Madrid y condenados a 439 años de cárcel. La Audiencia Nacional confirmó que el Gobierno pagó el rescate del ‘Alakrana’.

“Sigue siendo una amenaza»

En lo que va de año se produjeron una veintena de ataques frente a los seis ocurridos en 2023. De 2018 a 2022 no hubo ninguno. El pico alto fue entre los años 2009 y 2011 con más de 200 ataques por parte de piratas somalíes, según datos que maneja la Euvnafor, la Operación Atalanta, que esta misma semana incorporaba la fragata española ‘Canarias’ a la misión en aguas del Índico para los próximos cuatro meses.

La Oficina Marítima Internacional (IMB), de la Cámara Internacional del Comercio, tiene registrados sesenta incidentes en el primer semestre de este año, por lo que pide mantener la cooperación marítima para salvaguardar a la gente del mar, el transporte marítimo y el comercio mundial. El organismo asegura que la piratería somalí “sigue planteando una amenaza” con una capacidad para atacar embarcaciones a hasta 1.000 millas náuticas (más de 1.800 kilómetros) de la costa del país africano. Pone el foco también en incidentes contra barcos comerciales por parte de los milicianos hutíes en aguas del Golfo de Adén, Mar Rojo y frente a Yemen.

Gallegos a manos de piratas

El secuestro del ‘Alakrana’ no fue el único con marineros gallegos a bordo. En 2008 el atunero vasco ‘Playa de Bakio’ fue apresado por piratas somalís y marcó un momento histórico, ya que a raíz de este suceso se puso en marcha la Operación Atalanta.

El ‘Sakoba‘, un palangrero con un portugués residente en Vigo, estuvo secuestrado durante 5 meses en 2010. El del ‘Vega 5’, barco de la antigua Pescanova con dos gallegos a bordo, duró 117 días. En el petrolero ‘Mattheos I’ iban tres tripulantes de Galicia y el buque fue interceptado por los piratas para robar la mercancía, el combustible. En el año 2000 el atunero vigués ‘Albacora Cuatro’ fue retenido durante tres días.

El ‘Alakrana’, de la pesquera vasca Echebastar, sigue faenando en aguas del Océano Índico. Ahora lo hace con seguridad privada a bordo y desde 2022 lleva una boya satelital fabricada por la empresa de Nigrán Marine Instruments que es la primera en el mundo en incorporar inteligencia artificial para la identificación del atún.

Fuente:atlantico.net