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Son náufragos.

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Este Grupo, hace público su incondicional apoyo a los profesionales de Sasemar ante el desprecio mostrado por el Gobierno, en su llamada a la optimización y potenciación de recursos tecnicos y humanos para la recuperación de náufragos en las aguas afectadas por la navegación de cayucos y pateras.

De igual forma – recuerda – que, mediante Acuerdo del Consejo de Ministros, de 3 de agosto de 2018, se dispuso la creación de una Autoridad de coordinación de las actuaciones operativas relacionadas con la inmigración irregular en la zona del estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes, para coordinar todas las actuaciones desarrolladas por la Administración General del Estado para hacer frente a la creciente presión migratoria en esa zona, con el fin de mejorar la eficacia en la utilización de los recursos humanos y de los medios materiales disponibles en los ámbitos terrestre, marítimo y aéreo.

En el citado Acuerdo también se creó un Centro de Coordinación, dirigido por la aludida Autoridad, del cual forman parte representantes de los principales Departamentos y organismos afectados; Fuerzas Armadas; FRONTEX; Centro Nacional de Inteligencia; Guardia Civil; Policía Nacional; Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera; Capitanías Marítimas; SASEMAR; y Cruz Roja.

El citado Acuerdo «detecto» la necesidad de incorporar al citado órgano a un representante de la Secretaría de Estado de Migraciones del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, dada la evidente conexión de las funciones encomendadas al citado órgano superior con las del Centro de Coordinación.

Así pues, de modificó puntualmente el Acuerdo de Consejo de Ministros, de 3 de agosto de 2018, para adaptar la composición del Centro de Coordinación e incorporar a un representante de la aludida Secretaria de Estado de Migraciones.

También se estimó pertinente incluir una representación de las Delegaciones del Gobierno en Andalucía, en Ceuta y en Melilla.

De acuerdo con ello, el Consejo de Ministros, al amparo del artículo 5.1 j) de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, en su reunión de 14 de diciembre de 2018, ha adoptado el siguiente acuerdo:

Primero. Modificación del Acuerdo del Consejo de Ministros, de 3 de agosto de 2018, por el que se dispone la creación de la Autoridad de coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes y se establecen normas para su actuación.
Se modifica el punto 3 del apartado tercero del Acuerdo del Consejo de Ministros, de 3 de agosto de 2018, por el que se dispone la creación de la Autoridad de coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes y se establecen normas para su actuación, que pasa a tener la siguiente redacción:

«3. En el Centro de Coordinación se integrarán representantes de las Fuerzas Armadas, FRONTEX, Centro Nacional de Inteligencia, Guardia Civil, Policía Nacional, Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera, Secretaría de Estado de Migraciones, Capitanías Marítimas, Delegaciones del Gobierno en Andalucía, en Ceuta y en Melilla, SASEMAR y Cruz Roja, debiendo aportar cada uno de estos organismos al Centro de Coordinación los recursos humanos y medios materiales, en particular informáticos y de comunicaciones, que aseguren en todo momento el enlace de este Centro con los órganos, organismos, instituciones y demás entidades a que representan. Asimismo, se actuará en cooperación con el Centro de Emergencias de la Comunidad Autónoma».

Dada la -inequivoca- identificación de responsables sujetos a este Acuerdo y considerando a los migrantes en riesgo de perder la vida en la mar como «naufragos- .

Este Grupo exige sin demora una respuesta inequívoca de la Autoridad de Coordinación y del representante de la Secretaría de Estado de Migraciones del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, dada la evidente conexión de las funciones encomendadas al citado órgano superior con las del Centro de Coordinación, en lo que respecta a la entrada en aguas de responsabilidad morroquies con respuesta o sin respuesta de Marruecos.

Recordando, además, que en el BOE núm. 253, de 22 de octubre de 1999, se contempla el
ACUERDO DE COOPERACIÓN EN MATERIA DE LUCHA CONTRA LA CONTAMINACIÓN Y SALVAMENTO MARÍTIMO ENTRE EL REINO DE ESPAÑA Y EL REINO DE MARRUECOS.
Y, en su Artículo 4, queda meridianamente claro que…
Cada Parte tomará las medidas necesarias para facilitar, en caso de siniestro marítimo, el acceso rápido a su territorio de los medios de intervención de la otra Parte, con el único objetivo de establecer la posición del siniestro, rescatar, en su caso, a los supervivientes.

Los criterios relativos a las condiciones de admisión serán fijados de común acuerdo entre las dos Partes.

Visto lo cual, nuestro Grupo, reclama plenas competencias para la intervención de Sasemar en la recuperación de náufragos «responda o no responda» Marruecos.

El Sistema Nacional de Respuesta de Fomento y distintos Convenios Internacionales avalan está petición y la tutela y recogida de náufragos.

Basta ya de denegaciones de auxilio a migrantes naufragados.

He sido investigado durante siete años por cumplir con mi deber: salvar vidas en el mar.

  • A lo largo de estos últimos siete años, todos los implicados en el caso hemos soportado el peso de las acusaciones por el simple hecho de cumplir con nuestro deber: rescatar a personas en peligro en el mar, con transparencia y cumpliendo las leyes.
  • — La justicia italiana cierra definitivamente la causa contra las ONG por salvar migrantes en el mar
  • Recuerdo vívidamente aquella noche. Estábamos en medio del Mediterráneo. No se veía nada. El cielo y el mar formaban un lienzo negro. Entonces, en medio de la oscuridad, los vimos: unas 100 personas, hacinadas peligrosamente en un bote de goma con capacidad para no más de 20, con algunos cayéndose ya por la borda, aferrados a los costados. Detrás de ellos aparecía otra embarcación, y luego otra.
  • Eso fue en 2016, cuando fui miembro de un equipo médico-humanitario a bordo de un buque de búsqueda y rescate de Médicos Sin Fronteras (MSF). Habíamos recibido una llamada de socorro del Centro de Coordinación y Salvamento Marítimo italiano, en la que se nos ordenaba socorrer a varias embarcaciones. A las 11 de la mañana del día siguiente, MSF había rescatado a más de 1.100 personas.
  • Aún recuerdo claramente la experiencia: la expectación mientras buscábamos las embarcaciones a la deriva, la adrenalina del equipo durante el rescate, la eficacia con la que todo el mundo entraba en acción mientras subíamos rápidamente a las personas a bordo, evaluando su estado de salud y atendiendo sus necesidades médicas. Después de cada rescate, hablábamos con las personas a bordo, escuchando sus historias de supervivencia: los horrores sufridos en Libia, el terror de su huida en embarcaciones innavegables y el atisbo de esperanza de llegar a un lugar donde la vida sólo puede ser mejor.
  • Llevo trabajando en el ámbito humanitario desde 2005. Empecé en MSF como farmacéutico antes de asumir diversas funciones, como la de Coordinador de Emergencias, por todo el mundo.
  • Al echar un vistazo a la cubierta del barco, en la que se hacinaban estas 1.100 personas, veías las muecas de dolor en el rostro de quienes aún sufrían los efectos de la deshidratación, te topabas con cuerpos que presentaban quemaduras recientes provocadas por el combustible o que llevaban consigo, en forma de cicatrices, el terrible recuerdo de las torturas sufridas. Sin embargo, lo que también veías es que todas ellas estaban aliviadas por haber sido rescatadas, por estar vivas. Por eso, en aquel momento, yo supe que estaba exactamente donde tenía que estar.
  • Avanzamos rápidamente hasta 2021, el segundo y angustioso año de la pandemia de COVID-19. Estaba gestionando programas de tratamiento de COVID para personas mayores vulnerables cuando recibí una llamada inesperada.
  • La policía me estaba buscando.
  • Sentí como si el mundo se hubiera vuelto del revés. Estaba siendo investigado por mi participación en operaciones de búsqueda y rescate, concretamente a bordo del buque de MSF Vos Prudence, en 2017. En ese momento, el Gobierno italiano, los partidos políticos y los representantes institucionales habían estado acusando injustamente a las ONG de búsqueda y rescate de instigar la inmigración ilegal en el mar Mediterráneo. Sin embargo, nunca había imaginado que me acusarían a título personal simplemente por hacer mi trabajo.
  • Pronto supe que no era el único. El caso presentado por las autoridades italianas implicaba también a personas de otras dos ONG. De ser declarados culpables, cada uno de nosotros podría enfrentarse a una pena de hasta 20 años de prisión. Intenté mantener la calma a pesar de la amenaza que suponía esta situación. No me preocupaba que mi reputación personal o la de MSF estuvieran en riesgo, pues tenía claro que siempre habíamos trabajado de forma transparente y sabía que habíamos coordinado nuestras actividades con la Guardia Costera italiana, la policía militar y las autoridades.
  • Sin embargo, me ha sido más difícil deshacerme de mi preocupación por las implicaciones más amplias del caso; es decir, el impacto potencial en las operaciones de búsqueda y rescate en curso y, lo que es más importante, lo que significaría para las personas que necesitan seguridad y protección.
  • Mis temores no eran infundados; estaban basados en la experiencia. Desde 2017, MSF comenzó a notar un cambio en el comportamiento de las autoridades italianas y europeas con respecto a las vidas en riesgo en el mar.
  • Seguí de cerca el curso de los acontecimientos, incluso mientras trabajaba en otros proyectos. Italia y la UE hicieron tratos con otros países para impedir que la gente llegara a territorio europeo. Por ejemplo, apoyaron a Libia, que restringió la navegación a 70 millas de su costa. Esta medida dejó embarcaciones de goma no aptas para navegar a la deriva, porque se quedaban sin combustible. Cuando se rescata a las personas, nuestros equipos suelen constatar que la falta de suministros, de alimentos y de agua, así como la sobreexposición a las duras condiciones meteorológicas a la que han estado sometidos, hace que su estado físico empeore gravemente. Aquellos acuerdos del Gobierno de Italia y de la UE con terceros países hicieron que el imperativo humanitario de salvar vidas quedase supeditado al intento de frenar la migración a cualquier precio. Y esto, hoy en día, continúa siendo así.
  • Un reciente decreto italiano prohibió a los barcos rescatar a supervivientes que viniesen en distintas embarcaciones; es decir, que cuando hacen un rescate, tienen que ir directamente a puerto, generalmente a puertos muy lejanos del lugar donde se produce el rescate. Ambas (la de limitar el número de rescates y la de asignar puertos lejanos) son políticas que mantienen a los buques de búsqueda y rescate lejos de donde se les necesita, durante largos periodos de tiempo. Mientras tanto, los trabajadores humanitarios y las ONG siguen sufriendo la criminalización y las acusaciones de favorecer la inmigración irregular, y las embarcaciones de búsqueda y salvamento humanitario son detenidas regularmente en los puertos italianos. El último ejemplo es bien reciente: el mes pasado, el barco de MSF, el Geo Barents, recibió una orden de detención de 20 días por parte de las autoridades italianas tras una operación de rescate que una patrullera libia había intentado obstaculizar peligrosamente. Ha habido varios casos en los que Incluso hemos sido disparados por parte de estas patrulleras libias.
  • No sabía qué esperar del caso que finalmente se ha desestimado este viernes, pero empezó con una vista preliminar para determinar si el Gobierno italiano disponía de pruebas suficientes para el procesamiento. La vista duró 40 sesiones judiciales, más de dos años. Yo tuve que testificar en una de esas sesiones.
  • A lo largo de estos últimos siete años, todos los implicados en el caso hemos soportado el peso de las acusaciones por el simple hecho de cumplir con nuestro deber: rescatar a personas en peligro en el mar, con transparencia y cumpliendo las leyes. Durante estos siete años en el limbo, seguí trabajando con MSF, en proyectos en India, Bolivia y en proyectos de COVID-19 en Italia, Francia y México. El mes pasado regresé de una misión como coordinador de nuestras operaciones en Gaza.
  • Este viernes se ha sobreseído la causa contra mí y los demás cooperantes. Sin embargo, durante los siete años que se ha tardado en llegar a esta decisión, el Gobierno italiano ha invertido enormes recursos en políticas que han tenido trágicas consecuencias. Erigieron barrera tras barrera a la acción humanitaria, al tiempo que no evitaban los naufragios ni establecían rutas legales y seguras para las personas que huían a través del Mediterráneo. La Organización Internacional para las Migraciones informó recientemente de que 2.476 personas habían muerto o desaparecido mientras cruzaban el Mediterráneo en 2023. Eso supone más vidas perdidas en el Mediterráneo que en ningún otro año desde que se presentó la denuncia.
  • A pesar de los retos que plantea este caso y de los muchos obstáculos que hemos tenido que sortear, los equipos de MSF no han dejado nunca de hacer labores de búsqueda y rescate en el Mediterráneo.
  • Por ello, quiero decir algo bien alto y claro: salvar vidas no es un delito; es una obligación moral y legal, un acto fundamental de humanidad. Espero que el resultado de este caso sirva para enviar un mensaje firme a cualquier gobierno: ¡dejen de criminalizar la solidaridad! Como trabajadores humanitarios debemos persistir en nuestro trabajo allí donde sea necesario: ya sea en zonas de conflicto, en epidemias o para evitar muertes y sufrimientos inaceptables en el mar Mediterráneo.

Fuente: eldiario.es

Un navegante español, rescatado por la Guardia Costera italiana tras días a la deriva.

En la operación intervinieron una avioneta, una patrullera y dos buques mercantes.

Un navegante español, que había iniciado el pasado 11 de abril una travesía en solitario desde la isla de Creta hasta Sicilia, en Italia, a bordo de un velero de 12 metros y del que no se tenían noticias desde hace días, fue rescatado anoche por la Guardia Costera italiana.

Tras recibir la información del centro de salvamento del Pireo (Grecia) y una señal de satélite que indicaba la posible presencia de la embarcación a 110 millas del cabo Spartivento, a unos 200 kilómetros de la costa de Calabria (sur de Italia), se puso en marcha el protocolo de rescate de la Guardia Costera coordinada por el Dirección Marítima de Reggio Calabria, se informó en una nota.

Se trato de una compleja operación para la que se desplegaron una avioneta desde Catania, en Sicilia, una patrullera desde Roccella Jonica, en Calabria, y dos buques mercantes también fueron desviados hacia la zona en busca del velero.

Con muy malas condiciones meteorológicas, 40 nudos de viento y mar 5 empeorando, añade el comunicado, el velero ‘Black Bit» fue finalmente avistado por los aviones de la Guardia Costera.

El navegante español, del que no se han dado a conocer más detalles, «logró enviar señales luminosas para ser identificado, pero fue alcanzado, en mitad de la noche, por la patrullera CP311 de Roccella Jonica. que lo subió a bordo, salvándolo finalmente».

Tras ser visitado a bordo de la patrullera, el marinero español fue puesto bajo observación por los sanitarios que le esperaban en el puerto de Roccella, en Calabria, adonde llegó en la mañana del sábado, informa Efe.

Fuente: larazon.es

Los frecuentes fallos del Sistema Mundial de Socorro mantienen activa la Radio Costera.

LA SEGURIDAD EN EL MAR La nueva fecha para eliminar la escucha continua obligatoria en España es el 1 de febrero del 2005 El sistema de socorro recogido en el Convenio Internacional para Seguridad de la Vida Humana en el Mar (Solas) de la Organización Marítima Internacional (OMI) convivirá con el nuevo Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima (SMSSM) por lo menos otros cuatro años más. La actividad de la Radio Costera pervivirá de forma paralela con la más moderna tecnología hasta febrero del 2005. Y es que la propia OMI reconoce que el nuevo dispositivo aún no funciona. Y en eso influyen tanto los frecuentes fallos en las comunicaciones y el retraso en la adaptación de los buques, como la escasa formación de los usuarios.

Marina Mercante confirmó que el 26 de abril del próximo año, fecha en la que finaliza el acuerdo con Telefónica, habrá que suscribir un nuevo contrato con una compañía de telecomunicaciones para mantener el servicio de escucha continuada de las frecuencias internacionales de socorro a través del canal 16 de VHF y 2.182 kilohertzios; esto es, las frecuencias que sintoniza la Radio Costera. Y es que la Organización Marítima Internacional, alma máter del dispositivo, reconoce que el nuevo sistema mundial de socorro todavía no puede funcionar de forma autónoma, a pesar de que su implantación en sustitución del anterior estaba prevista para febrero de 1999. Supervivencia de la radio La nueva fecha para eliminar la escucha continua obligatoria en España es el 1 de febrero del 2005, aunque hay algunos sectores que apuestan por la supervivencia de la Radio Costera más allá del plazo fijado. Es más, consideran que, hoy por hoy, es un sistema vital para la seguridad en el mar y, lejos de desaparecer, debe ser potenciado. Por eso, el colectivo de operadores de radio ha expresado su temor a que la renovación de la concesión del servicio que se realizará el próximo año pueda suponer una centralización de servicios en Madrid, aunque fuentes de Marina Mercante han descartado esa posibilidad. Alarmas falsas Todas las nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad marítima no han logrado evitar todavía que el 90% de las alertas que se reciben sean falsas. El retraso en la instalación de las infraestructuras, tanto a bordo como en tierra, es otra de las razones que aconsejan la convivencia de ambos sistemas. No todos los buques de más de 300 toneladas de registro bruto (TRB) o de más de 24 metros de eslora -los que no se rigen por el convenio Solas- disponen de la llamada selectiva digital (LSD) para actuar en situaciones de emergencia y, además, no llevan a bordo personal con formación para operar vía satélite. Dudas Incluso patrones de barcos que utilizan la nueva tecnología dudan de que sepan manejar los sistemas si cambian de buque. Dicen que ofrece más confianza la comunicación por radio, «que llega a tus oídos», que el acuse de recibo de un ordenador «con el que no hablas. Además, el siguiente contacto tiene que ser por ondas».

Fuente: lavozdegalicia.es

Los radioelectrónicos.

Antón Luaces.

Primero fueron los Costa. Ahora, el Azamara Quest. Los cruceristas ya no tienen radiotelegrafistas u oficiales radioelectrónicos que les escriban en el éter. Un mal viento del occidente se los llevó a los libros virtuales de desaparecidos en combate y los buques se quedaron sin el que, en realidad, era el último en abandonar su puesto de trabajo y el que, en buena hora, hacía valer el Sistema Mundial de Socorro. Porque éste, sin los oficiales radioelectrónicos no tiene pies ni cabeza. Su inoperatividad pone en la sartén la vida de miles de ciudadanos que no saben bien dónde se embarcan y hasta qué punto la aventura de navegar es un riesgo incalculable que sólo significa beneficio a corto plazo para las navieras, verdaderas instructoras de la normativa que permite la exención del oficial radio en los buques que, como el Azamara Quest —que según la guardia costera filipina no emitió llamada de socorro alguna— traslada de un lugar a otro a ciudadanos más o menos dispuestos a la sonrisa que se cambia a máscara de terror cuando un humo no previsto alerta a todos a bordo mientras alguien confía en que con sus propios medios podrá extinguir el incendio.

Nada de socorros, nada de alertas. Lo guisamos y lo comemos nosotros mismos y ya daremos explicaciones posteriormente al hecho.

Mientras, en las escuelas especializadas y universidades continúan formándose profesionales de la mar que no podrán confiar, salvo que la OMI —como reclaman los oficiales radioelectrónicos de la Marina Mercante, arrumbados por las órdenes, normativas y reglamentos— tome cartas en el asunto y disponga la vuelta, por necesidad, de aquellos que tantas veces han contribuido a salvar vidas humanas.

Alguien tendría que relacionar el incremento de accidentes marítimos en los gigantes del mar con la desaparición de los radioelectrónicos. Pero se ve que estos no tienen los padrinos que se precisan para «colocarse» en preferente.

En menos de un año, dos Costa y un Azamara Quest, con una ya larga secuela de víctimas mortales e importantes daños en los navíos. A lo mejor esto resulta más barato a las navieras que contratar un par de radioelectrónicos para cada buque.

Fuente: farodevigo.es

Inspeccionan una treintena de barcos de Ondarroa y Bermeo para comprobar el trato a la tripulación

Pesqueros de altura y atuneros están obligados a acreditar que a bordo se garantizan condiciones de vida. Inspeccionan una treintena de barcos de Ondarroa y Bermeo para comprobar el trato a la tripulacióna decentes.

Inspectores de Trabajo, de la Dirección General de la Marina Mercante y del Instituto Social de la Marina, se subirán a bordo de una treintena de pesqueros de altura y atuneros de Ondarroa y Bermeo, respectivamente, para comprobar cómo tratan a los tripulantes y si se garantizan o no «condiciones de trabajo y de vida decentes».

La obligación de acreditarlo, con un certificado que recibirán con posterioridad, forma parte del Convenio sobre el Trabajo en la Pesca, –el 188 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)–, que acaba de entrar en vigor tras un larga travesía que arrancó en 2016 y que ha logrado un amplio respaldo del sector.

De obligado cumplimiento para al menos unas 320 unidades de pabellón español que faenan en aguas de Gran Sol, África, Índico o Pacífico, entre otros caladeros, para Javier Garat, secretario general de Cepesca y presidente de Europeche se trata de «una noticia deseada».

Ahora, añade el máximo representante del colectivo que aglutina tanto a los armadores de Ondarroa como a los atuneros con base en Bermeo, «esperamos que anime a los estudiantes de las escuelas náutico-pesqueras a dedicarse a esta actividad, sabiendo que tendrán garantizadas condiciones laborales adecuadas».

En opinión de los sindicatos mayoritarios, ELA y Lab, entre otros avances, «desaparecen por fin los contratos verbales que tanto se han prodigado».

Bebidas y alimentación

A partir de ahora, a los capitanes o patrones les corresponderá ordenar o llevar a cabo «inspecciones frecuentes» para asegurar de que los camarotes «estén limpios, sean convenientemente habitables y seguros y se mantengas en buenas condiciones».

También deberán disponer de agua dulce, caliente y fría, en «cantidad suficiente para una higiene adecuada» y, para cada cuatro tripulantes, «al menos, una bañera o ducha o ambas a la vez, un retrete y un lavabo».

En los barcos de más de 24 o más metros de eslora han de contar además con calefacción y aire acondicionado, literas de 1,98 por 80 centímetros o un espacio mínimo de 1,5 metros cuadrados por persona.

Además de centros de trabajo flotantes, los pesqueros son hogares temporales para miles de marineros y tripulantes. Y según el Convenio 188, en los de bandera española no les «supondrán coste alguno alimentos de valor nutritivo, calidad y en cantidad suficientes», ni el agua.

Asimismo, –en los pesqueros de 15 o más metros de eslora–, podrán acceder en «todo momento a un refrigerador y tener la posibilidad de preparar bebidas calientes o frías». En la cocina y la despensa, el responsable velará porque «sean apropiados la higiene y el mantenimiento», así como porque el «suministro de alimentos y agua potable sea suficiente», detalla el convenio.

Entre las obligaciones y responsabilidades de los armadores, por su parte, figuran contratos por escrito que detallan salario base, si es a la parte –según las capturas– distribución de la jornada laboral y periodos de descanso.

Fuente; elcorreo.com

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