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El primer capitán que tuvo el Bayesian reveló una limitación clave del supervelero que creían “inhundible”

Stephen Edwards expuso los desafíos de operar el lujoso barco, con una estabilidad complicada por su imponente mástil de 75 metros de altura

Mientras los investigadores intentan desentrañar los eventos que causaron el hundimiento del Bayesian, el ex capitán del superyate revelóque el barco tenía varias limitaciones operativas producto de su particular construcción que podrían haber contribuido al naufragio durante una potente tormenta frente a las costas de Sicilia.

Stephen Edwards realizó un detallado análisis de las características del barco en un artículo publicado ayer en el sitio especializado en temas náuticos Scuttlebutt. Apuntó en particular a algunos desafíos de estabilidad con respecto a la escora,un término técnico que se refiere a la forma en que una embarcación se “inclina” hacia un lado, normalmente a causa de la fuerza del viento sobre las velas.

Escorarlo a más de unos 45 grados en estado operativo normal podría provocar una inundación y la consiguiente pérdida si la inundación no pudiera controlarse”, escribió. “Las condiciones meteorológicas que podrían haber creado estas circunstancias extremas pueden producirse sin previo aviso y, al estar tan localizadas, son difíciles de prever, por lo que la tripulación dispone de muy poco tiempo para reaccionar”.

El Bayesian, de 56 metros de eslora y bandera británica, fue construido en 2008 por el astillero italiano Perini Navi y había sido reacondicionado en 2020. El CEO del astillero, Giovanni Costantino, lo calificó de “inhundible”, acusando del desastre a la tripulación.

Las palabras de Edwards, sin embargo, muestran que las responsabilidades podrían ser, por lo menos, compartidas

Edwuards, quien capitaneó el barco entre 2015 y 2020, comenzó analizando el ya famoso mástil de aluminio de 75 metros, el más alto construido de su clase.

Según sus palabras, el “aparejo robusto y bien controlado funcionó bien, dentro de los límites del diseño”. Sin embargo, subrayó que ciertas características del mástil y la jarcia plantearon retos estructurales desde su construcción hasta su operación diaria.

Otro punto crucial mencionado por Edwards fue el lastre adicional del yate, el cual incluyó 30 toneladas extra de plomo en su quilla. “El objetivo era contrarrestar la masa extra, el mayor centro de gravedad y el mayor centro de esfuerzo (por las fuerzas de navegación) que generaba el aparejo de balandro”, escribió.

Los problemas de estabilidad: un ángulo de inundación muy bajo

La estabilidad operativa del Bayesian también fue un tema central en el análisis de Edwards. Todos los barcos de esta categoría, explicó, se entrega con una serie de recomendaciones de plan de velas conocido como Libro de Información sobre Estabilidad. Este libro incluye detalles precisos sobre los límites de carga y funcionamiento, así como datos sobre los ángulos de estabilidad crítica y el uso de la orza, una especie de aleta que sirve para equilibrar el peso y la altura del casco, sobre todo cuando las condiciones del mar se agitan.

El Bayesian tenía una orza de 9,7 metros, que en el momento del hundimiento, estaba replegada, sin llegar a la mitad de su extensión: puede que se replegara al acercarse a las aguas poco profundas, pero no volvió a las profundidades a pesar de que las condiciones lo permitían y a pesar de un viento comprobado de 80 nudos, 150 km/h. Edwards dijo que en el caso de este buque, la orza debía arriarse cuando se utilizaban velas y/o cuando se navegaba a más de 60 millas náuticas de la costa (independientemente de si se navegaba a vela o sólo a motor). “En cualquier otro momento, podía estar en posición elevada”, explicó.

También se refirió a dos datos clave: el ángulo de estabilidad de fuga (AVS), es decir el ángulo de escora en el que el momento de adrizamiento de la embarcación llega a cero, lo que significa que la embarcación no volverá a la posición vertical; y el ángulo de abatimiento (o de inundación),es decir el ángulo de escora en el que el agua empieza a entrar.

La escora es la forma en que una embarcación se “inclina” hacia un lado, normalmente a causa de la fuerza del viento sobre las velas.

En el Bayesian, el AVS era de unos 90 grados con la quilla móvil bajada y 75 grados con ella subida.

Sin embargo, agregó Edwards, “su ángulo de inundación era de unos 40-45 grados… mucho menor que el del AVS”.

Esta información apunta a que, si en condiciones meteorológicas extremas las compuertas de ventilación no estaban cerradas, podría haberse iniciado una rápida inundación, dejando poco tiempo de reacción a la tripulación.

“A menos que las compuertas de ventilación estén cerradas (que con los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y el generador en marcha NO lo estarían, ya que necesitan estar abiertas para eso), el buque comenzará a inundarse rápidamente si se escora más que el ángulo de inundación hacia abajo”, escribió.

Compuerta abierta sólo en “condiciones de calma total”

No obstante, en su explicación sobre las aberturas del casco del Bayesian, Edwards señaló que el yate tenía un diseño altamente seguro con pocas aberturas que pudieran comprometer su integridad estanca.

El Bayesian sólo tenía una puerta en el casco, añadió, y señaló que sólo podía abrirse en “condiciones de calma total”.

Este es uno de los puntos en los que se enfocan las investigaciones. Una las acusaciones del fabricante es que la tripulación dejó la compuerta de popa abierta, apuntando a un descuido tras una fiesta que se celebró a bordo del barco antes de la tragedia.

Al respecto, Edwards afirmó que estaba “cien por cien” seguro de que “el casco no se habría dejado abierto por la noche, y añadió que a bordo no hay ventanas ni ojos de buey que se puedan abrir.”

El ex capitánconcluyó que la condición del Bayesian era adecuada para la navegación y que estaba bien mantenido. Sin embargo, “es un hecho que escorarlo más de 45 grados en condiciones operativas normales podría causar una inundación”.

La naturaleza impredecible del clima marino pudo haber creado circunstancias difíciles de prever, subrayó, y será responsabilidad de los investigadores determinar cómo el buque excedió sus límites operativos.

Siete personas, entre ellas seis pasajeros y un miembro de la tripulación, se ahogaron en la tragedia durante una fuerte tormenta. Entre los pasajeros se encontraban el magnate británico de la tecnología Mick Lynch y su hija de 18 años, Hannah.

El capitán del Bayesian en el momento del hundimiento, James Cutfield, se negó a declarar en su primer interrogatorio formal ante un magistrado italiano.

Según The Times, los abogados de Cutfield alegaron que debido al shock aún no podía prestar declaración. La representante de Cutfield, Alba Mordiglia, declaró a la prensa que el capitán deseaba cooperar plenamente con la investigación. “Había dos razones para que se acogiera a su derecho a guardar silencio”, dijo Mordiglia a The Times. “Es comprensible que esté muy afectado y, en segundo lugar, los abogados no fuimos nombrados hasta ayer y necesitábamos obtener información que no tenemos para defenderlo”.

Allegados citados por el Corriere della Sera cuentan que el capitán, postrado, repetía como un estribillo que no había abandonado a nadie y que había hecho todo lo posible por salvar a todos, tripulación y pasajeros. Y que en un momento dado el agua lo había invadido todo y se había hecho prohibitivo entrar en el velero que se hundía.

El fiscal jefe de Termini Imerese, Ambrogio Cartosio, confirmó la apertura de una investigación para determinar si hubo responsabilidades penales, incluyendo homicidio múltiple y naufragio por negligencia.

El derecho marítimo otorga al capitán plena responsabilidad sobre el barco y la tripulación, así como sobre la seguridad de todos los que se encuentran a bordo.

Fuente:infobae.com

Evacúan a un marinero en estado grave en un buque a 500 kilómetros de Gran Canaria

El Centro Coordinador de Salvamento Aeronáutico de Canarias (ARCC Canarias) ha dirigido y coordinado este martes, a petición de Salvamento Marítimo (SASEMAR), la realización de una misión de salvamento por parte del Ejercito el Aire y del Espacio al evacuar a un marino en estado grave desde un buque que navegaba a unos 500 kilómetros de Gran Canaria.

Para ello activó un Helicóptero HD.21 ‘SÚPER PUMA’ de la Base Aérea de Gando y logró rescatar al marinero de nacionalidad italiana y 38 años del navío con bandera de Bahamas ‘Saipem FDS’.

El paciente sufría dolor abdominal fuerte y requería de urgente auxilio sanitario y en Canarias solo los helicópteros de rescate pertenecientes al SAR del Ejército del Aire y del Espacio tienen dentro de su tripulación permanente a un enfermero.

Este elemento diferenciador ha sido clave para que el rescatado pudiera ser estabilizado en una misión de casi 5 horas de vuelo pues el buque se encontraba a unos 500 kilómetros al sur de la isla de Gran Canaria, al límite del alcance operativo del ‘SÚPER PUMA’, detalla el Ministerio de Defensa en un comunicado.

Para acometer esta misión se solicitó el apoyo de un avión CN-235/300 perteneciente a SASEMAR, que proporcionó al helicóptero información de vientos en altura, con el objetivo de optimizar su vuelo para minimizar el consumo de combustible y maximizar la velocidad.

Así, el avión dio al buque las instrucciones requeridas por el helicóptero respecto al rumbo y velocidad que debía mantener durante la maniobra con objeto de facilitar la toma en el buque con la cual el helicóptero fue capaz de socorrer al enfermo.

Con el evacuado a bordo el helicóptero, puso rumbo a la helisuperficie del Hospital Doctor Negrín, en Gran Canaria, donde fue recogido por una ambulancia del Servicio de Urgencias Canario y quedó ingresado.

Fuente:telecinco.es

Del “Bayesian” al “Titanic”

El desastre ha sido comparado -en pequeña escala, desde luego- con el del “Titanic”

“El dinero no compra la felicidad” -postulaba el Chaparro Tijerina, inolvidable amigo. Y añadía filosóficamente: “Sobre todo si es poco”. Tampoco puede comprarla si es mucho, creo yo. Ese bien tan inasible y frágil al que llamamos la felicidad no tiene existencia duradera. Gozamos ratos de felicidad, es cierto: El abrazo de la persona amada; el buen vino y la sabrosa vianda disfrutados con los amigos buenos; el logro conseguido luego de muchos afanes malogrados. Pero la felicidad permanente es ilusoria. Quizá supo de ella Lucinita -Lucina era su nombre-, buena mujer que tuvo la fortuna de perder la razón, esa entidad tan estorbosa. A partir de aquel venturoso acontecimiento vivió con una perpetua sonrisa en el rostro y una franciscana mansedumbre que la hacía ver todas las cosas del mundo y de la vida a través de un benévolo cristal. “¡Qué bonito! ¿De quién fue la idea?” -decía tras colarse de rondón en los floridos patios de las casas de Saltillo, cuyas puertas estaban siempre abiertas para que la gente pudiera ver la profusión de rosales, claveles y geranios, y escuchar las canciones de gorriones, canarios y chicos, que así se llaman los cenzontles por acá. El día que se incendió la Ferretera del Norte, frente a la Plaza de Armas, Lucinita vio las llamas de la conflagración, elevadas hasta la altura de la Catedral, y sin perder la sonrisa sempiterna dijo su perenne frase:”¡Qué bonito! ¿De quién fue la idea?”. Feliz ella, que no estaba atada a esa ceñida cuerda, la cordura. Pero advierto que voy remando por los meandros de la recordación.

Vuelvo a la orilla. Noticia de primera plana en Inglaterra ha sido la del hundimiento frente a la costa siciliana del lujoso yate “Bayesian”, propiedad del magnate Mike Lynch, riquísimo señor considerado el Bill Gates británico. En el naufragio perecieron él, su esposa e hija, junto con otros pasajeros y miembros de la tripulación. El desastre ha sido comparado -en pequeña escala, desde luego- con el del “Titanic”, también navío de lujo en el que igualmente llegaron a su fin algunos dinerosos hombres ingleses y norteamericanos. Otra vez rememoro de memoria los pensativos versos de las Coplas que en el siglo XV escribió Jorge Manrique con motivo de la muerte de su padre: “Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir. / Allí van los señoríos / derechos a se acabar / y consumir. / Allí los ríos caudales; / allí los otros medianos / y más chicos. / Allegados son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos”. Cierto pensador -por regla general los pensadores son gente sombría- asemejó la existencia de los hombres al juego del ajedrez. Acabada la partida -o sea la vida- los trebejos del juego van a dar, confundidos y revueltos, a la misma caja, que es la muerte. En ella son iguales los peones y los reyes. Estoy haciendo filosofía barata, ya lo sé, pero la filosofía cara es un lujo que no puedo darme. Concluyo. Ya que no puedo estar siempre feliz puedo al menos estar siempre contento, o sea contenido, disfrutando lo que tengo sin envidiar lo que poseen otros. Quizá con eso no consiga la felicidad permanente, pero me alejaré de la permanente infelicidad. Doña Frustracia le comentó en tono desabrido a su vecina y amiga doña Choya: “Mi marido tiene un gran parecido con mi plancha: Tarda en calentarse, y luego ya no funciona”. Eran gemelas idénticas. Se llamaban Fily y Tily.

Una noche Tily fue con su novio al solitario sitio llamado El Ensalivadero. Regresó feliz luego del amoroso encuentro, y con una gran sonrisa le informó a Fily: “¡Un notición, hermanita! ¡Ya no somos gemelas idénticas!”. FIN.

Fuente:elimparcial.com

James Cutfield, capitán del Bayesian: «Salvé a los que pude, no hui»

El neozelandés se defiende tras conocer que la fiscalía le investiga por homicidio imprudente

El Bayesian no es el Costa Concordia y su capitán se niega a ser comparado con el que provocó el naufragio del crucero en las inmediaciones de la pequeña isla de Giglio. Sus allegados hablan de un James Cutfield postrado que repite como un estribillo que no abandonó a nadie e hizo todo lo posible por salvar a todos, tripulación y pasajeros. Que en un momento dado el agua lo había invadido todo y se había vuelto prohibitivo entrar en el velero que se hundía. Aparte de los delitos que le imputan los fiscales -homicidio múltiple y naufragio negligente- ésta es la recriminación que más atormenta al capitán, originario de North Shore, Auckland, los días más negros de su vida.

Nacido en la patria de la vela y las grandes regatas, en esa Nueva Zelanda que ha acogido tres veces la Copa América, marinero entre los marineros, Cutfield, de 50 años, eligió finalmente el Mediterráneo para trabajar y vivir.

Tras largos años como patrón, en 2016 dio el salto al mundo de la náutica de yates, de los barcos de cinco estrellas. Empezó a trabajar para grandes brokers internacionales de embarcaciones que gestionan cruceros de lujo. Primero con un armador turco, después con el magnate Mike Lynch, que le confió el timón del Bayesian, una joya del mar de 56 metros de eslora y 75 de mástil.

«Un desafío estructural», define Stephen Edwards, el capitán que le precedió en el velero que antaño se llamó «Cheers«. Ahora, Edwards afirma que «con una inclinación de 45 grados y los respiraderos de la sala de máquinas abiertos, el barco podría haber tenido serios problemas».

Sea como fuere, el barco era la casa flotante de James. La de ladrillo está en Mallorca, el refugio donde siempre le espera Cristina, su mujer, desde que pasaran por el altar el año pasado. Estos días malos, Cristina está en Italia con él, a la espera de resolver cómo y cuándo volver a Baleares.

Aunque Cutfield no tiene ninguna obligación de permanecer en tierras italianas porque la fiscalía no ha pedido medidas cautelares. El primero en sorprenderse de que alguien las pida es su hermano Mark: «Estamos incrédulos. James es un navegante muy experimentado, un regatista de élite, muy respetado por sus colegas, empezó a competir muy pronto’. Y a surcar los mares de medio mundo».

Justo antes del naufragio hubo alguien que lo vio en las Islas Eolias. Se trata de Emilio, quien se encontraba con su familia en el archipiélago a bordo de un yate de 40 metros. «Éramos vecinos de amarre, dimos vueltas juntos durante tres días por otras bahías«, relata. Al cuarto día, preocupado por el mal tiempo, Emilio eligió el puerto y se separaron. «Pero no se preveía ningún vendaval», suspiró Cutfiled inmediatamente después de la tragedia.

«De hecho, no había ese tipo de alerta», confirmó posteriormente Raffaele Macauda, comandante de la Guardia Costera de Palermo. «El velero podría haber permanecido anclado en esa zona. Sólo había habido una alerta amarilla de Protección Civil por posibles tormentas«, dijo.

Cutfield dirá que la culpa, más que del error humano, es de la excepcionalidad del fenómeno meteorológico, con vientos muy fuertes que soplaban en todas direcciones. En este sentido, existe un grupo de WhatsApp en el que cientos de mandos comparan a diario notas sobre las condiciones meteorológicas.

«Más allá de los boletines, los que hacemos este trabajo conocemos los riesgos cuando llega un frente frío sobre un mar tan cálido. Llevábamos días escribiendo que tuviéramos cuidado porque podía desencadenar fenómenos violentos y repentinos. El frente había pasado por Formentera, la catástrofe, luego Cerdeña…», explica Dudi Coletti, comandante de un cien pies que escapó al temporal. «Dicho esto, en Porticello ocurrió algo imprevisible», añade.

Marco Schiavuta, antiguo navegante del Moro di Venezia y ahora empresario náutico, también forma parte del grupo de WhatsApp y pide prudencia: «Si se prevé una tormenta, se toman todas las precauciones, pero si no se prevé, es difícil decir qué es lo correcto».

Cutfield optó por permanecer en las aguas de Porticello. Entonces llegaron los relámpagos y ese viento monstruoso. El velero se inclinó, el agua se precipitó dentro y el Bayesian se hundió con siete personas dentro. Y ahora se desespera.

Fuente:elmundo.es

El capitán del velero hundido en Sicilia rompe a llorar y se niega a declarar ante la Fiscalía

El británico James Cutfield está acusado de homicidio involuntario por la muerte de siete personas. Los buzos revelan los angustiosos momentos finales de las víctimas tras recuperar sus cuerpos.

El capitán del velero Bayesian que se hundió el 19 de agosto frente a las costas de Sicilia, en un suceso que dejó siete muertos, se ha acogido a su derecho a no declarar en su primera convocatoria ante la Fiscalía, que examina su posible responsabilidad en el naufragio. 

El británico James Cutfield está acusado de homicidio involuntario por el suceso, cuyas causas no están claras. Aunque se produjo durante un temporal, los investigadores sospechan que pudo haber fallos humanos que derivaron en el hundimiento del lujoso barco, propiedad del magnate Mike Lynch.

Cutfield ha roto a llorar ante la Fiscalía y ha evitado declarar, según fuentes citadas por la agencia AdnKronos. Sus abogados alegan que está aún en shock por lo ocurrido y que necesitan más tiempo para armar la defensa, habida cuenta de la gravedad de los delitos que se han puesto sobre la mesa ya desde un primer momento.

Sobre el capitán no pesa ninguna medida cautelar que le impida, entre otras cosas, abandonar Italia y volver a España, donde reside junto a su familia. Tampoco se descarta que la investigación pueda ampliarse a más miembros de la tripulación, en particular al ‘número dos’ de Cutfield, Tijs Koopman.

La tragedia ocurrió la madrugada del pasado lunes, cuando el empresario Mike Lynch pasaba con su familia y amigos unos días de vacaciones tras un largo proceso judicial del que fue absuelto en junio. Entre ellos se encontraba la esposa de Lynch, Angela Bacares, titular del yate y una de las 15 supervivientes, así como Hannah Lynch, de 18 años e hija del magnate, que también murió en el naufragio. Los cadáveres fueron rescatados tras cuatro días de complicada búsqueda debido a la profundidad donde se encontraba el barco. 

Fuente:20minutos.es

La Salvamar Shaula remolca hasta el puerto de Cariño a un velero alemán con tres tripulantes a bordo

El barco rescatado se había quedado sin combustible a trece millas del cabo Ortegal

La embarcación de Salvamento Marítimo Salvamar Shaula ha rescatado esta tarde a un barco alemán que se había quedado sin combustible a trece millas de la costa. El barco rescatado es el velero Salacia, que se encontraba a trece millas del cabo Ortegal con tres tripulantes a bordo.

El Salacia fue remolcado por la Salvamar Shaula hasta el puerto de Cariño, informan los servicios de Salvamento Marítimo.

Fuente:lavozdegalicia.es

Un buque da tumbos en un puerto de Canarias: el capitán puede acabar con una multa de 75.000 euros

Puso en grave riesgo a la tripulación y al resto del tráfico marítimo

La Guardia Civil de Gran Canaria a requerimiento del Capitán Marítimo del Puerto de Las Palmas, realizaron el pasado día 20 de agosto las pruebas preceptivas de alcoholemia a un capitán de un buque portacontenedores que presentaba dificultades de manejo en la maniobra de atraque poniendo en grave riesgo para la tripulación y el resto del tráfico marítimo.

Los hechos ocurrieron el pasado día 20 de agosto, cuando la Guardia Civil de la Sección del Puerto de la Luz fue requerida por Capitanía Marítima ante la presencia de un buque porta contenedores de bandera de Portugal que se encontraba realizando maniobras de atraque y que el capitán del mismo, de origen ucraniano, presentaba signos evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Cabe destacar que la complejidad de la maniobra de atraque de un barco de esas dimensiones, implica un riego alto para el buque y resto de tráfico marítimo, más aún si cabe, cuando el capitán se encuentra en estado de ebriedad.

Por este motivo, el máximo responsable de la Capitanía Marítima en base al principio de colaboración institucional, solicitó a la Guardia Civil de la Sección Fiscal y Fronteras del Puerto de la Luz esta circunstancia, la cual a su vez puso los hechos en conocimiento del Subsector de Tráfico de Las Palmas, al objeto de solicitarles apoyo y que dispusieran de los medios necesarios para proceder a realizar una prueba de detección de alcohol al capitán del buque, dando la misma un resultado positivo de 1,13 mg/l en aire espirado.

Como consecuencia de este resultado, se trasladaron los resultados a la autoridad requirente, quien decidió adoptar las medidas cautelares de inmovilizar el buque, velando así por la seguridad de las instalaciones portuarias como la del propio buque y su tripulación.

Por estos hechos, el capitán del buque se enfrenta a una infracción administrativa por el incumplimiento de sus obligaciones, al superar la tasa de 0,25 mg/l de alcohol en aliento, artículo 86.3 del Real Decreto 269/2022, de 12 de abril, por el que se regulan los títulos profesionales y de competencia de la Marina Mercante, en el que detalla los límites de alcohol.

La superación de este límite determinará que el miembro de la dotación se encuentra en estado de ebriedad a los efectos de la aplicación del régimen sancionador, que en este caso supuso una sanción de 75.000€, en virtud al artículo 308.2e del Real Decreto Legislativo 2/2011, de 5 de septiembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.

Fuente:diariodeavisos.elespanol.com

Nuevo problema tras el naufragio del Bayesian: «Hay 18.000 litros de combustible en el fondo del mar, es una bomba medioambiental»

No se puede predecir cuándo se producirá el reflote del velero y podría conllevar meses, dado que la nave se encuentra a 50 metros de profundidad

Un nuevo problema preocupa a las autoridades italianas en torno a la tragedia del velero Bayesian, que se hundió hace ocho días en aguas de Porticello, cerca de Palermo, donde perdieron la vida siete personas, entre ellas el magnate británico Mike Lynch, apodado el ‘Bill Gates británico’, y su hija Hannah.

Ya no nadie a quien rescatar, ni personas que identificar, pero podría haber otra víctima, la naturaleza. Y es que el barco estaba cargado de contaminante combustible, que ahora se encuentra en el fondo del mar.

La fiscalía de Termini Imerese investiga por naufragio y homicidio múltiple al capitán del navío, James Cutfield, y su adjunto, Tijs Koopmans, holandés de 33 años. Ambos tendrán que explicar las decisiones tomadas aquella trágica noche: ¿por qué el velero permaneció anclado en el puerto ante la tormenta que se avecinaba? ¿Estaban las escotillas abiertas? ¿Por qué no se notificó a los pasajeros a tiempo? En resumen, ¿por qué se hundió el insumergible Bayesian?

Pero mientras terminan los interrogatorios y las investigaciones, los buzos de la Guardia Costera han regresado al velero, donde el fiscal del caso los ha enviado a filmar cada detalle del barco y su estado, lo que podría ayudar a explicar el naufragio.

También vigilan la estanqueidad de los tanques, donde aún quedan 18.000 litros de combustible y aceites. «Es una bomba medioambiental en el fondo de nuestro mar», dicen los pescadores de la zona. «Estamos todos un poco preocupados», añade el alcalde de Santa Flavia, Giuseppe D’Agostino.

Sobre el futuro reflote del velero, el comandante de la Guardia Costera de Palermo, Raffaele Macauda, defendió que no se puede predecir cuándo se producirá y podría conllevar meses, dado que la nave se encuentra a 50 metros de profundidad.

Fuente:elmundo.es

Un pescador presente en el hundimiento del yate de lujo en Sicilia cambia de golpe la hipótesis de los culpables

“No es correcto culpar a la tripulación”, asegura.

La Fiscalía de Termini Imerese ha informado este lunes de la imputación del capitán del yate de lujo Bayesian, el neozelandés James Cutfield, por el hundimiento de la embarcación el pasado 19 de agosto frente a Porticello, cerca de Palermo (Sicilia). En el suceso murieron ocho de las personas que iban a bordo, incluido el millonario británico Mike Lynch.

En concreto, Cutfield, de 51 años de edad, ha sido imputado por homicidio múltiple y naufragio negligente, por lo que tendrá que comparecer ante el tribunal en los próximos días, según fuentes judiciales citadas por la agencia de noticias italiana Adnkronos.

No obstante, un testimonio recogido por esa misma agencia apunta en una dirección diferente sobre la culpabilidad de la tragedia. Giuseppe Storniolo, un pescador de Porticello (Palermo), ha afirmado que una gran tormenta influyó de manera decisiva en lo ocurrido.

“No es correcto culpar a la tripulación, como he oído de muchas partes. Estuve aquí esa noche y nunca había visto nada parecido. Una tormenta tan violenta. Mi barco también sufrió graves daños, afortunadamente se salvó”, ha subrayado el pescador.

“A mi llegada vi barcos de la Guardia Costera y de la Autoridad Portuaria buscando un yate que acababa de hundirse. Pensamos que era un barco pequeño, pero luego supimos que tenía 56 metros de largo”, ha añadido Storniolo.

El pescador se ha mostrado convencido de que “la puerta del barco no quedó abierta” y ha destacado que “si usted también hubiera visto la tromba marina que azotó el puerto esa noche, comprendería la violencia de las ráfagas de viento. Toneladas de agua cayeron sobre el barco en pocos minutos y lo llevaron al fondo”.

Se trata de la embarcación en la que naufragaron Mike Lynch, el ‘Bill Gates británico’, y su hija, el presidente de Morgan Stanley International u otras personalidades del mundo empresarial y la alta sociedad.

La empresa del yate de lujo hundido con multimillonarios en Sicilia culpa a la tripulación de una larga cadena de errores.

Fuente:huffingtonpost.es/

La tripulación del yate fue increpada por su mal comportamiento antes del atropello mortal en Cala Bona

Algunos usuarios grabaron con sus teléfonos móviles el jaleo que estaban montando en otra playa próxima

La tripulación alemana del yate que mató al joven mallorquín Guillem Comamala en aguas de Cala Bona el viernes por la noche había sido increpada pocas horas antes por su mal comportamiento en playas de Capdepera, según ha podido saber este periódico de fuentes próximas al caso. La Guardia Civil prosigue la investigación y está reuniendo pruebas para poder acusar al dueño de la embarcación, que se podría enfrentar a dos delitos: homicidio imprudente y omisión del deber del socorro.

Durante todo el día de hoy, los investigadores han estado tomando declaración a una serie de testigos, algunos de ellos de nacionalidad alemana. El caso, inicialmente, fue investigado por el Servicio Marítimo, pero con los nuevos datos recabados por los agentes ha sido traspasado al Grupo de Homicidios.

Los funcionarios se han entrevistados con algunos tripulantes de barcos que han asegurado que en la tarde de viernes, en Cala Agulla y sus proximidades, los tripulantes y usuarios del yate alemán utilizaron una lancha pequeña y de gran potencia, auxiliar de la primera embarcación, para navegar a toda velocidad y de forma temeraria. Esa actitud molestó a algunos testigos que les llamaron la atención y les recriminaron su actitud.

Al atardecer, el yate dejó aquel enclave y se dirigió hacia Cala Bona. Cuando ya había anochecido, y navegando a una velocidad muy elevada, colisionó con un pequeño bote en el que pescaba Guillem, de 20 años, su tío y otro familiar. Todo el golpe se lo llevó el joven y el motor, que fue arrancado, pero el bote quedó prácticamente ileso. El pescador mallorquín, que era un estudiante y jugador de voleibol muy conocido y querido en la Isla, murió a consecuencia del atropello.

Al parecer, la versión de los ocupantes del yate ‘La Luna’ es que no se percataron de lo que había ocurrido y por ese motivo continuaron con su trayecto hacia el muelle de Porto Cristo. sin embargo, las fuentes consultadas indicaron que es «prácticamente imposible» que no advirtieran la colisión.

Fuente:ultimahora.es

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