Se cumplen hoy 46 años de la tragedia del petrolero “María Alejandra”, de la flota de Mar Oil, una empresa naviera de efímera existencia al servicio de CEPSA. Una tragedia que conmovió de manera extraordinaria a todo el país y especialmente a la Marina mercante española, pues perdieron la vida 36 personas. De los 43 tripulantes y pasajeros que iban a bordotrece eran gallegos, doce andaluces, doce canarios, dos vascos y dos británicos.

Cuatro explosiones hundieron en cuestión de minutos a un buque de 239.511 toneladas de peso muerto y 326 m de eslora, que era un encargo fallido de la compañía italiana D’ Amico, construido en Astilleros de Cádiz, puesto a flote el 28 de junio de 1976 y en servicio desde 1977. Un gemelo llamado “Mycene” corrió una suerte parecida.

Sucedió a las 13,30 h del 11 de marzo de 1980 en la situación 20º 32’ N y 18º 13’ W, a unas 67 millas del faro de Cabo Blanco. Debido a lo repentino de las explosiones y el rápido hundimiento no se pudo organizar un salvamento ordenado, por lo que cada cual buscó la mejor manera de salvar su vida y tampoco se pudo lanzar un SOS, pese a que el oficial radio se encontraba en su camarote, contiguo a la sala de radiotelegrafía, de ahí que los náufragos quedaran abandonados a su suerte hasta que pudieron ser rescatados.

Los familiares fueron informados en horas de la madrugada, después de que Marítima Cabrera, que era la consignataria en Santa Cruz de Tenerife, recibiera un telegrama con la trágica noticia.

En respetuoso recuerdo de las víctimas y de quienes lograron sobrevivir ante semejante situación, el lector encontrará en el siguiente enlace una crónica amplia sobre aquel suceso, que publicamos en esta misma sección el 11 de marzo de 2016 y que previamente habíamos publicado en nuestro libro “Escala en el Atlántico. La refinería de CEPSA y el puerto de Santa Cruz de Tenerife” (2006), con el apoyo y colaboración de nuestro estimado amigo y colega Manuel Rodríguez Aguilar.

Foto: archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo