Ninguno de los dos casos fue denunciado por los propietarios de las lanchas artesanales que estaban pescando langostino en el Golfo San Matías. Un particular avisó a la Prefectura que corroboró el siniestro. La mayoría de las lanchas no tienen habilitación vigente para operar.

La flota de embarcaciones con permisos de pesca artesanal llegó a contar con unas 80 lanchas en San Antonio Oeste, provincia de Río Negro, pero la emergencia por falta de recursos en el golfo San Matías paralizó fuertemente al sector en los últimos dos años.
Hace 20 días, aparecieron concentraciones de langostino dentro del golfo y un grupo de permisionarios con licencias otorgadas por la Subsecretaría de Pesca de Río Negro salió a la busca del recurso. Hasta se celebraban las buenas tallas comerciales logradas sin fauna acompañante.
Pero hace una semana se produjo una serie de episodios que inicialmente se intentó mantener en reserva para que no salgan a la luz, aunque la versión circulaba entre los pescadores; y en comunidades tan pequeñas como San Antonio Oeste, el secreto ganó la calle.
Un particular se presentó ante la Prefectura Naval de SAO y denunció tener conocimiento de que una embarcación artesanal, a la que identificó, se había hundido días atrás. El organismo naval abrió un expediente y tras convocar al titular de la lancha de pesca señalada, el permisionario confesó que efectivamente su barco se había hundido cuando realizaba maniobras de pesca, indicando la zona, pero sin tener precisión del punto exacto del siniestro.
El caso no había sido reportado, por lo que se abrió una investigación que tramita ante el Juzgado Federal de Viedma, el que por el momento no ha ordenado actuaciones o citaciones.
En tanto, en el pueblo era vox populi que otra lancha artesanal había sufrido otro episodio similar, pero tampoco ha sido reportado por los permisionarios ante la PNA; razón por la cual se inició una investigación de oficio y se está en la etapa de recolección de datos y testimonios.
Peligroso pacto de silencio
Un dato por demás alarmante, es que, en ninguno de los dos hundimientos, ante el temor de sanciones, no solo no se denunció, sino que tampoco se pidió auxilio declarando la emergencia; en ambos casos no hubo víctimas personales y los tripulantes fueron asistidos por otros pescadores artesanales. Ni los náufragos, ni quienes los asistieron reportaron los hechos, porque ninguno contaría con la habilitación de navegación vigente de sus embarcaciones.
Un peligroso ‘pacto de silencio’ entre los pescadores artesanales que recién ahora y a la luz de los acontecimientos se apuraron a regularizar sus habilitaciones de navegación. Después de los episodios, que pudieron haber terminado en tragedia, la Subsecretaría de Pesca y Producción Acuícola de Río Negro les informó a todos los permisionarios de pesca artesanal que es obligatorio el requisito de realizar los despachos de los barcos con sus respectivos roles de tripulantes ante la Prefectura, en cada salida a zona de pesca.
Hundido sin habilitación para navegar
El prefecto principal Pablo Hernández, jefe de la Prefectura de San Antonio Oeste, precisó que “el día lunes se hizo presente un particular diciendo que tenía conocimiento de un hecho de naufragio de una embarcación de pesca artesanal. Se iniciaron las averiguaciones y se dio con el propietario de la embarcación, quien reconoció que se le había hundido la lancha. La denuncia no fue hecha por el dueño de la lancha, sino que de un particular”, describió. Por las características del hecho y razones de jurisdicción se le dio intervención al Juzgado Federal de Viedma.
“Las personas que iban a bordo fueron todas rescatadas por otras lanchas, pero ninguna dio aviso a Prefectura, tampoco pidieron auxilio en la emergencia”, manifestó.
“Esa embarcación no estaba habilitada para la navegación, hay una disposición local que regula la actividad de las embarcaciones de pesca artesanal, y no se había cumplido con esos trámites”, explicó el funcionario, en tanto, dijo que trabajan en la investigación de otro evento que habría ocurrido el viernes 16 de enero, el que tampoco fue reportado, y es actualmente materia de investigación, lo cual corrobora ese pacto de silencio hacia adentro de los propios pescadores artesanales.
Obligatoriedad de despacho
A partir de estas circunstancias numerosos permisionarios artesanales iniciaron los trámites de rigor ante la autoridad naval para contar con las respectivas habilitaciones, las cuales se cotejan al momento del despacho, cuestión que tampoco habían cumplido en las últimas semanas en que se lanzaron a la búsqueda de langostino. Es decir, salieron a pescar sin dejar registro de zarpada, ni la nómina de tripulantes a bordo.
“Para que se firme la habilitación de la embarcación, hacemos una inspección de la misma y se revisan las cuestiones técnicas; por tratarse de embarcaciones menores no tienen certificado de seguridad de la navegación, pero sí deben ser inspeccionadas. Además, se formalizan los roles de tripulación, como declaración jurada, y tras formalizar despacho, esa embarcación puede salir a pescar. Tiene que reportar la salida, el regreso y estar atento a escucha de Canal 16”, detalló en cuanto al procedimiento al que deben dar cumplimiento.
Tomar conciencia
Con todo, felizmente, hoy no hay que lamentar víctimas fatales, lo cual lleva a plantear la necesidad que el sector pesquero artesanal tome conciencia de la importancia de cumplir con las normas porque lo que está en juego es su propia seguridad.
Fuente:revistapuerto.com.ar
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