Los trabajos en el María Francisca, que durarán varios días, se llevarán a cabo solo con luz natural y buenas condiciones meteorológicas.

La Autoridad Portuaria de Vigo ha iniciado este martes una compleja operativa para recuperar la estabilidad del buque portugués María Francisca, que sufrió un corrimiento de carga cuando navegaba frente a la costa portuguesa y que permanece atracado en la cabeza del muelle transversal desde la pasada semana. Los trabajos se llevarán a cabo únicamente con luz natural y con condiciones meteorológicas favorables, ya que incluyen estrictas medidas de seguridad y protección ambiental. Según informó el Puerto vigués, el objetivo es retirar y estabilizar la carga desplazada después de que el barco se viera sorprendido por un fuerte temporal al sur de Aveiro, lo que provocó un corrimiento de contenedores cuando navegaba entre los puertos de Vigo y Leixões. «Se trata de una operativa técnica de alta precisión que garantiza la seguridad y la protección del medio ambiente en todo momento», indican desde el organismo.

La Autoridad Portuaria ha mantenido varias reuniones de coordinación con la consignataria Kaleido Logistics, Estibadora Gallega y los armadores del buque luso para diseñar un plan de intervención seguro. La prioridad es la seguridad de los trabajadores y la preservación del entorno marino. Para ello, el operativo incluye la colocación de una lona impermeable desde la borda de babor hasta el cantil del muelle para evitar la caída de residuos al mar y el despliegue de barreras anticontaminación. Se ha marcado un perímetro de seguridad en toda la zona con riesgo de desplome de carga. El María Francisca transportaba aceite de palma, cacao y granito. También se utilizan pontonas de acero para proteger la solera del muelle.

La intervención ha comenzado por los contenedores situados en la parte superior de las pilas, siguiendo un orden que garantiza la estabilidad de la carga y la seguridad de los estibadores. En esta tarea se emplea la grúa del propio buque, con capacidad para 100 toneladas, una grúa móvil de Estibadora Gallega de 52 toneladas, un cestón portaoperarios y una plataforma móvil autopropulsada para trabajos en altura. Los estibadores se sitúan siempre fuera del radio de posible caída. Tras enganchar cada contenedor por las cuatro esquinas, se procede al desbloqueo de los «pines» que los unen entre sí. 

Las previsiones de los técnicos apuntan a que, dada la complejidad de la operación, los trabajos se prolongarán durante varios días.

Fuente:lavozdegalicia.es