
Barcos en el puerto de Cambados, donde están dispuestos a dar la batalla contra la nueva normativa.
O Grove ya se ha adherido a una protesta que encauza el malestar por la entrada en vigor de una norma muy contestada desde el sector.
Este viernes, la cofradía de Cambados celebró una asamblea en la que no tardó en salir a relucir la preocupación de los armadores por lo que «se nos vén enriba», en palabras del patrón mayor, Alejandro Pérez. La entrada en vigor de nuevos aspectos del Reglamento de Control de la Pesca pondrá patas arriba el trabajo a bordo de las embarcaciones de más de doce metros, que deberán incorporar el diario electrónico. «Sabíamos que ía ser así, pero xa houbo xente que estivo probando estes últimos días, para non chegar á data de inicio sen saber como funcionaba a cousa, e están desesperados; é aínda peor», argumenta Pérez. Alimentado por los temores propios y los confirmados por esta avanzadilla tecnológica que ya ha comenzado a probar el diario digital, en la asamblea no tardó en saltar la chispa de la protesta: los armadores acordaron que este lunes no saldrán al mar. Se quedarán en tierra, con sus barcos bien amarrados a puerto, para mostrar su enfado ante una normativa que consideran «desconectada da realidade dun sector coma o noso». A mediodía celebrarán una concentración en el puerto de Tragove, una protesta en la que los armadores cambadeses confían en no estar solos: han invitado al resto de cofradías a sumarse tanto al paro como a la protesta en el muelle y ya han comenzado a recibir confirmaciones.
La primera en llegar fue la de O Grove, donde unos setenta barcos han decidido secundar la movilización planteada desde Cambados. «Estamos en total sintonía coa postura que manteñen dende alí», señala Antonio Otero, el vicepatrón del pósito San Martiño. La nueva normativa está plagada de exigencias que se observan, desde el sector, como caprichos que no solo no van a resolver problemas, si no que van a crear otros nuevos.
«Un dos principais problemas que vemos é a necesidade de facer oito comunicacións ao longo da xornada», explica el responsable del pósito cambadés. Especialmente descorazonador les parece que sea necesario advertir con dos horas y media de antelación la entrada en puerto, cuando «falamos de barcos que traballan a minutos de terra». Pero peor les parece aún que «na letra aínda figuran as catro horas que se falaba inicialmente, así que nin sequera iso temos claro». Consideran que ese tiempo de espera debería rebajarse, como mínimo, a media hora. «Pero hai moitos outros problemas. Por exemplo, hai que anotar todas as especies e todos os quilos de peixe antes de chegar a terra. Pero é que, ademais, a xente que empezou a usar xa o programa topouse con que tés que rexistrar o sitio no que pescaches cada cousa, se non o fas non podes seguir», dice el patrón cambadés. Concluye, pues, que «quen fixo este regulamento, non sabemos en que estaba a pensar. No sector e nas súas características seguro que non».
Así que ahora, con la nueva normativa ya en vigor, han decidido emprender movilizaciones. Aunque saben que llegan tarde, confían en que su mensaje llegue hasta donde debe llegar para que «nos tomen en serio e presten atención ao que lle estamos dicindo». Sus palabras van dirigidas a todos los políticos, pero en particular a la ponente del reglamento, Clara Aguilera, «que estivo en Galicia, que escoitou as nosas peticións, pero que está claro que non lles prestou atención ningunha».
Fuente:lavozdegalicia.es
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