Ningún miembro de la tripulación informó sobre el uso de chalecos ni de cuando debía usarse la lancha de emergencia
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La tripulación del barco en ningún momento organizó un protocolo de instrucciones de seguridad para los tripulantes.
Fuentes de la investigación han confirmado a ABC que ni el capitán del navío ni el guía turístico informaron a los pasajeros que al atravesar la zona de olas y remolinos del estrecho que separa las islas de Padar y Rinca, donde se produjo la catástrofe del Putri Sakinah, debían colocarse todos en la parte superior del barco con los chalecos salvavidas puestos. Esto explicaría cómo todas y cada una de las personas que estaban dentro de los camarotes, o perdieron la vida –tanto el padre, Fernando Martín, como los menores María Lía y Mateo– o todavía siguen desaparecidos, como el pequeño Quique, al que se le ha coincido sólo hasta la tarde de este viernes para dar con su paradero.
Según expertos consultados, primero, esa zona peligrosa, indiferentemente de que el estado de la mar sea bueno o malo, nunca se atraviesa, salvo emergencia o situación muy especial, de noche. Y después, jamás ningún tripulante o pasajero debe quedarse encerrado abajo, sino todo lo contrario: debe acceder a la parte alta del barco por si alguna ola entrara en la cubierta, lo que con la fuerza del agua, imposibilitara la apertura de las puertas de los camarotes. «Es obligatorio que o el capitán por sí mismo o a través del guía turístico, que además sabe perfectamente lo que hay que hacer en esa zona, hubieran pasado previamente la información a la familia», aseguró a este medio un guía turístico local.
Expertos consultados aseguraron que la zona, aunque peligrosa y traicionera, siempre suele ofrecer el mismo caso: de un mar tranquilo se pasa, en cinco o máximo diez segundos, a una zona de remolinos violentos y olas que alcanzan hasta los dos metros de altura. Y que de pronto, todo vuelve a la calma tras unos minutos de mala mar. Por lo que se sobreentiende que si los responsables del barco hubieran advertido a la familia de valencianos nada de esto hubiera ocurrido, ya que todas las personas que se encontraban en la parte superior del barco, tanto el capitán como el guía turístico –Valdus, el cual habla español– además de otros tres tripulantes, más la madre y su hija menor, salieron ilesos.
Fuentes de la investigación también aseguraron a ABC que en ningún momento, ni antes de partir ni durante la travesía –que originalmente fue contratada para tres días y dos noches y que no alcanzó ni la primera de ellas–, la tripulación del barco organizó las instrucciones de seguridad donde se explica al pasajero cómo reaccionar ante un problema grave, cómo se utiliza el chaleco salvavidas y cuándo debe emplearse la lancha auxiliar. Según Stephanus Risdiyanto, máximo responsable de la autoridad portuaria, ese inacción debería considerarse como «muy grave».
Como informó ABC en exclusiva, la investigación policial trata de entender por qué el capitán del barco designado para esa contratación, Lukman Hakim, de 54 años, nunca pisó la embarcación Putra Sakinah que fue navegada, hasta su naufragio, por el hijo del armador, Nasrul Juje, un joven de 24 años llamado Walid.
La investigación también trata de auditar a la agencia de viajes contratada desde España por Fernando Martín para esta travesía. La misma, Dafry Komodo Tours, que según su página web ofrece las mismas travesías y otro tipo de excursiones tanto en Indonesia como en Camboya, habría sido la que contrató el barco a través del naviero. Responsables de Asita, la asociación que engloba a todas las agencias de viajes que operan en la zona del Parque Nacional de Komodo, han asegurado a este medio que no estaban dados de alta. Según informaciones contrastadas, la misma empresa habría estado operando legalmente en la vecina isla de Bali, hasta que hace cosa de un año, decidió moverse hasta la de Flores.
Puestos en contacto con su representante en España –donde, comercialmente, se hacen llamar Viajes mosqueteros–, este medio ha podido constatar ante nuestros intentos de contratar un viaje similar al que la familia valenciana pactó, que en realidad y durante esta época del año evitan ese tipo de excursiones por las malas condiciones meteorológicas. Sin embargo, al menos aquel fatídico 26 de diciembre, ese tipo de excursión sí fue vendida, como si nada, siendo la temporada la misma que durante estos días.
Hoy, las lanchas rápidas provistas de militares especializados, salieron a las siete y media de la mañana en el que seguro será el penúltimo día de búsqueda de la única persona que resta por encontrar: el pequeño Quique. A su vez, el barco de la marina indonesia con decenas de militares ha zarpado para seguir ayudando aunque esta vez sin un solo buzo, cuando hasta la fecha llevaba una media de quince o veinte.
Fuente:abc.es
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