O José Luis López-Sors tiene una memoria más o menos frágil o el Estado está pagando el sueldo de varios funcionarios indebidamente.

O el exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors, tiene una memoria más o menos frágil, o el Estado está pagando el sueldo de varios funcionarios indebidamente.

Ya sé que ambas cosas pueden ser compatibles; pero también sé que la Dirección General de la Marina Mercante disponía hace diez años -como dispone actualmente- de un gabinete de prensa con periodistas titulados capaces de realizar su función al servicio de un organismo como el que regía en 2002 López-Sors y este, sin embargo, no ha tenido dudas al señalar que los comunicados de prensa emitidos durante el desvarío previo y posterior al naufragio del Prestige eran redactados y trasmitidos por «aficionados» debido a que la susodicha Dirección General de la Marina Mercante, no tenía gabinete de prensa.

Pues sí lo tenía, sí, la DGMM, y lo continúa teniendo con, al menos, tres periodistas que, a juicio de López-Sors, serán aficionados, pero que le han quitado las castañas del fuego más de una vez.

Si ante una evidencia de este calibre el exdirector general de la Marina Mercante es capaz de ocultar la verdad, ya no le extraña a uno que sea quien asuma, con toda la sangre fría que parece tener, la exclusiva responsabilidad de los acontecimientos vividos hace diez años frente a la costa gallega.

Mañana martes, José Luis López-Sors volverá a hacer uso de la palabra. Probablemente seguirá en su línea de ocultar las responsabilidades de otros. Es muy cristiano eximir a los demás haciendo recaer en uno culpas ajenas. Y López-Sors es cristiano practicante por creencia y por estar muy próximo a entidades religiosas que, en Madrid, debieron realizar grandes proezas marinas para haberlas subvencionado con dinero público del departamento que dirigía y que mejor hubiera estado en manos de aquellos que tienen el deber de preparar adecuadamente a la gente de mar.

No ha sido elegante el exdirector de la Marina Mercante española. Su comentario minusvalora al personal del gabinete de prensa de una dirección general que depende del Ministerio de Fomento y que, al igual que Salvamento Marítimo (Sasemar) está a disposición de aquellos que les mandan y estos no siempre justifican lo que cobran por sus conocimientos verdaderos por más que dispongan de las titulaciones que les permiten mostrar un currículo atractivo puertas afuera. Porque, puertas adentro, el título se gana con el ejercicio de la responsabilidad.

A uno, sinceramente, le hubiera gustado «saborear» una nota de prensa sobre el acontecimiento del Prestige redactada por el entonces director general de la Marina Mercante o el sanedrín que le acompañó durante aquellos tensos días en los que lo único que estaba claro es que el Prestige se hundía y había que separarlo de la costa para que su carga se convirtiera en hilillos de plastilina.